'Infiel' y el giro inesperado que marca la diferencia entre las telenovelas turcas

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Por Miguel Ángel Pizarro.- Infiel encara su etapa final. La adaptación de la británica Doctor Foster, en las últimas semanas, ha vuelto a coger fuerzas y recuperar el halo de éxito que tuvo al inicio de sus emisiones en Antena 3. Este pasado 7 de agosto, la ficción protagonizada por Cansu Dere ha liderado el prime time con un robusto 15,6% de share y una media de 1.405.000 espectadores, llegando a ser vista por 2.938.000 televidentes durante algún momento de emisión.

La verdad, no me extraña que el episodio 51 haya causado tanta sensación. Finalmente, los guionistas han decidido separar definitivamente a Asya (Dere) y a Aras (Berkay Ateş), después de que esta supiese que su prometido sí que vio a Haluk Güçlü (Burak Sergen) -el patriarca del clan Güçlü y artífice de la desaparición de su madre durante décadas- tocarse fuertemente el pecho en un claro indicio de inicio de infarto, además de no avisarle a ella que Haluk estaba encontrándose mal y, para más inri, no mostrar sentimiento alguno de responsabilidad por lo ocurrido.

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Fue la manera en la que Aras se lo comentó lo que hizo que Asya se diese cuenta de que su relación iba a estar marcada de por vida. Que iba a ser imposible romper ese círculo vicioso en el que se han visto envueltos y que la muerte de Haluk provocó que fuese a más, hasta el punto de que Aras adelantó la marcha de la pareja ante el temor de que la viuda de Haluk, Gönul (Gözde Seda Altuner), o uno de sus hijos, buscase una venganza de sangre.

Confieso que los últimos capítulos de Infielhan dejado un poso amargo que preparaba al público para la ruptura de la pareja y me parece un movimiento arriesgado por parte del equipo de guionistas, especialmente porque la recepción de los televidentes en redes sociales no ha sido buena. Les entiendo, porque no había nada que diese más ilusión que ver a Asya rehacer su vida con un hombre que es lo opuesto a Volkan(Caner Cindoruk), su exmarido y un antagonista que ha puesto frente al espejo todos los arquetipos del machismo en las producciones turcas.

Sin embargo, veo en este movimiento una apuesta arriesgada que me vuelve a demostrar que Infiel busca ser ese verso suelto que confirme que es posible otro tipo de telenovela del país otomano. Dado que la serie ya ha terminado su emisión tanto en su Turquía natal como en otros mercados internacionales, conocemos cómo será su desenlace. Dado que en España quedan nueve episodios para concluirla, no diremos cómo será ese final, pero, la verdad, veo en esta ruptura una apuesta acertada para reforzar el perfil de Asya como una heroína atípica, cuya fuerza es su profesión, ser autónoma y no tener alguien al lado para sentirse realizada. Son mensajes muy evidentes pero inusuales en este tipo de producciones, como bien pudo verse en Mujer o Mi hija.

Como he comentado antes, la relación quedó marcada tras la muerte de Haluk y los guionistas han acertado en que sean las palabras del propio Aras las que desembocaron en la ruptura. Sí, tanto Gönul, como Volkan o su hijo Ali (Alp Akar) han enredado, intrigado y buscado que Asya no sea feliz con Aras. Sin embargo, realmente, ninguno de ellos lo ha conseguido, pues fue el propio Aras el que sentenció a la pareja. Por supuesto, es lógico que no gustase, pero es que ahora se avecina el contraataque de Asya, aquel con el que romperá ese círculo vicioso.

Al terminar el capítulo, Asya juró venganza. Y si bien es verdad que no es la primera vez que declara su intención de hacer una vendetta, es ahora que las cosas son diferentes. El absurdo intento de Gönul porque no pueda volver a ejercer la medicina ha sido la gota que ha colmado el vaso, al ver que ese odio visceral no va a terminar hasta que lo enfrente cara a cara, utilizando las mismas armas, si cabe. Un enfrentamiento de ella contra todos, cuya batalla tiene que librar a solas.

Y eso es lo que hace que marque la diferencia frente a otras telenovelas turcas, pues Infiel, realmente, narra la reconstrucción personal de Asya. La mujer no podrá rehacer realmente su vida hasta que rompa los lazos tóxicos creados por Volkan y el clan Güçlü, los cuales han estado presentes en toda la ficción. Ese ajuste de cuentas no tendría ese matiz épico si Asya no estuviese sola. Por otro lado, es la demostración de que una telenovela (más especialmente una turca) es capaz de demostrar que el final feliz de su protagonista no tiene por qué ser la del amor romántico, sino uno más valioso, que es el amor propio.

Esto me vuelve a demostrar que Infiel sigue marcando esa diferencia respecto a las telenovelas turcas y me reafirma en que vivió una cancelación prematura por lo incómoda que resulta ser para una sociedad que no ve con buenos ojos la independencia femenina. Por el contrario, los guionistas han sabido poner toda la carne en el asador para remarcar esa diferencia. Tras muchas angustias y desgracias, ahora Asya le devolverá a Volkan todo ese sufrimiento, lo que hará que la dolorosa ruptura con Aras haya merecido la pena.

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