Capsaicina, el protector cardíaco de la guindilla

Un nuevo estudio asegura que tomar guindillas podría reducir el riesgo de muerte por infarto e ictus debido al efecto de un principio activo que rodea las semillas de este alimento

Diversos estudios señalan que consumir comida picante con moderación estimula el metabolismo y protege el corazón. (Foto: Getty)

Desde hace unos años no para de hablarse de los beneficios de la comida picante y de su relación con la salud y la longevidad. Se dice que el picante adelgaza, alivia ciertos dolores y nos hace más felices al provocar la liberación de endorfinas.

Ahora un estudio italiano, publicado en el 'Journal of the American College of Cardiology (JACC)', concluye que el consumo habitual de pimiento picante reduce un 23 por ciento el riesgo de muerte por un ataque cardíaco o cerebral en comparación con quienes no lo incluyen en su dieta.

El estudio Moli-sani es el primero en explorar las propiedades de esta especia en relación con el riesgo de muerte en una población europea y mediterránea. “La guindilla es un componente fundamental de nuestra cultura alimentaria. A lo largo de los siglos, las propiedades beneficiosas de todo tipo se han asociado con su consumo, fundamentalmente sobre la base de anécdotas o tradiciones, cuando no magia. Es importante ahora que la investigación lo trate como un tema serio, aportando rigor y evidencia científica”, explica al ABC Licia Iacoviello, directora deEpidemiología y Prevención del IRCCS Neuromed y profesora de Higiene y Salud Pública en la Università dell'Insubria de Varese.

Aunque serán necesarias nuevas investigaciones que profundicen en el tema, de momento, “como ya se observó en China y en los Estados Unidos, sabemos que las diversas plantas de las especies de pimiento, aunque se consumen de diferentes maneras en todo el mundo, pueden ejercer una acción protectora para nuestra salud”, añade la investigadora.

Incluso en algunos casos se usa como analgésico, especialmente en enfermedades como psoriasis, artritis reumatoide o neuralgias. Sin embargo, consumos elevados de guindillas o chiles son un factor de riesgo de padecer cáncer del tracto gastrointestinal superior, tal vez por su efecto irritante.

El picante te predispone a disfrutar de la comida, ya que la capsaicina actúa como poderoso detonante metabólico. (Foto: Getty)

Una dieta pobre no deshace el efecto

La investigación, realizada por el Departamento de Epidemiología y Prevención de I.R.C.C.S. Neuromed en Pozzilli, Italia, muestra que las personas que regularmente consumen guindilla (4 veces a la semana o más), el riesgo de morir por un ataque cardíaco se veía reducido en un 40 por ciento.

Para llegar a estos resultados, los investigadores realizaron un seguimiento del estado de salud de los participantes durante un período promedio de 8 años, y tuvieron en cuenta con sus hábitos alimenticios.

El picante es una constante en la cocina Thai o mexicana. (Foto: Getty)

“Lo interesante, explica Marialaura Bonaccio, epidemióloga del Neuromed y autora principal de la publicación, es que la protección contra el riesgo de mortalidad resultó ser independiente del tipo de dieta que la gente seguía. En otras palabras, alguien puede seguir una dieta mediterránea saludable, otra persona puede comer menos saludable, pero para todos ellos la guindilla tiene un efecto protector”

En el trabajo también intervinieron en científicos del Departamento de Oncología y Medicina Molecular del Istituto Superiore di Sanità en Roma, la Universidad de Insubria en Varese y el Cardiocentro Mediterráneo en Nápoles. en veintitrés mil personas.

¿La razón? Una sustancia estimulante

La capsaicina, el principio activo en la guindilla (también llamado peperoncillo, ají, chile,o chili) sería el responsable de crear esa especie de ‘escudo’ frente al infarto y el ictus. Una sustancia que, por lo general se encuentra, en el tejido que rodea las semillas, y que también está presente en otros alimentos picantes y especias como el curry.

Además, la capsaicina “también promueve la pérdida de peso y reduce los niveles de colesterol y triacilglicéridos”, explica en La Vanguardia Jesús Francisco Rodríguez Huertas, catedrático de Fisiología y director del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Granada. “Aunque los mecanismos todavía no están claros. Por eso, se comercializan píldoras con capsaicina concentrada para perder peso”, señala.

Y el resto de la comida picante, ¿cómo actúa? 

En personas sanas, los platos que pican tienen  múltiples propiedades saludables. El principal efecto de este tipo de alimentos es que activa el sistema nervioso simpático, lo cual hace que se liberen endorfinas dopamina como respuesta al picor y al dolor que producen.

Además, los alimentos picantes tienen poder termogénico. Es decir, cuando comemos picante se activa la sensación de acidez y calor en los receptores del dolor –los nociceptores, de los que existe mayor concentración en mucosas, córneas y órganos genitales–, con lo que el cuerpo también sube de temperatura.

"Y el aumento del calor corporal se relaciona de forma positiva con el poder saciante de estos alimentos y también con la oxidación o quema de grasas", explica a Telva la nutricionista Elena Haro.

Lo mismo ocurre, aunque en menor grado de sofoco, al ingerir alicina, presente en el ajo y la cebolla en crudo, y piperina, incorporada al jengibre y la pimienta negra.

Eso sí, como siempre, todo es bueno en su justa medida.Por eso se aconseja tomar guindillas y otros alimentos picantes con moderación, y evitar las comidas picantes cuando se padece gastritis o úlceras estomacales.

Y tú, ¿sueles tomar guindillas? ¿Cómo te sienta la comida picante?

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