El lado positivo de que Steven Spielberg no dirija 'Indiana Jones 5'

Si alguien nos hubiera dicho que un día tendríamos una secuela de Indiana Jones sin Steven Spielberg dirigiéndola, jamás lo hubiéramos creído. La saga está tan ligada a su nombre desde sus inicios que nos hubiera resultado insólito siquiera imaginarlo. Sin embargo, a casi 40 años de la primera entrega, el rey Midas de Hollywood ha decidido pasar la antorcha.

Paramount Pictures (Gtres)

Indiana Jones 5 no estará dirigida por Spielberg a pesar de llevar más de diez años desarrollándola. A cambio, ha decidido recurrir a la misma táctica que funcionó para otra de sus sagas, la de Jurassic Park, pasando el testigo a un director más joven. ¿Quién será el afortunado? Pues nada menos que James Mangold (via Variety), el mismo que supo darle un final redondo a Lobezno con la magnífica Logan (2017). Eso sí, al menos Harrison Ford continuará en la piel del intrépido arqueólogo a sus 77 años.

En el caso de la saga jurásica fue Colin Trevorrow quien revivió la historia en 2015 con Jurassic World, modernizando y renovando el tono de tal forma que logró que se coronara como la sexta película más taquillera de todos los tiempos ($1.6 mil millones de taquilla). Ahora está dirigiendo la tercera y última parte después de que Juan Antonio Bayona dirigiera la segunda (su visión nostálgica con homenajes a Spielberg no gustó tanto a la taquilla palomitera como la modernización previa de Trevorrow).

El hecho de que Spielberg tirara la toalla ha conmocionado a los cinéfilos más nostálgicos. Los hay quienes han expresado su descontento en redes sociales, y quienes aplauden la decisión después de la decepción que fue Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal en 2008. Aquella cuarta parte tardó 19 años en llegar después de Indiana Jones y la última cruzada (1989) y fue un desastre. La historia recurría a clichés ochenteros que ya no provocaban la misma reacción en la audiencia, recuperando personajes innecesarios del pasado, añadiendo otros que no convencieron (ejem, ¿Shia LaBeouf?) y volviendo a utilizar a los nazis como villanos de turno y a los aliens como giro inesperado (dos temas recurrentes en la filmografía del director).

Harrison Ford y Steven Spielberg presentando Indiana Jones y la última cruzada (RadialRP, Gtres)

Que Spielberg se aparte de la silla de director -se mantendrá en el proyecto como productor ejecutivo- en una saga que solo él ha dirigido es territorio desconocido para el espectador. Indiana Jones es un personaje creado con el estilo aventurero que siempre transpiró su cine, que llegó a su vida cuando George Lucas le ofreció la idea en 1977 durante unas vacaciones en Maui mientras el director de Star Wars intentaba huir de la locura mediática provocada por su película galáctica, y Spielberg descansaba del rodaje de Encuentros en la tercera fase. Spielberg quería hacer una secuela de James Bond y a Lucas se le ocurrió hablarle de Indiana Jones, una idea que venía escribiendo y retocando desde 1973.

En busca del arca perdida se estrenó en 1981 con el guion de Lawrence Kasdan siendo un tremendo éxito de taquilla -que Han Solo fuera el protagonista le dio un empujón especial-. Las dos entregas siguientes se estrenaron en 1984 y 1989, poniendo punto final a la trilogía con éxito para las tres. Casi veinte años tardó en llegar la cuarta parte, siendo una decepción inesperada para muchos. Y es por eso que existe cierto halo de esperanza en el fichaje de James Mangold.

Es cierto que Indiana Jones sin Spielberg es como ensalada sin aceite, pero que Mangold sea quien coja el testigo añade una perspectiva interesante a la propuesta. No podemos olvidar que el Rey Midas se mantendrá como productor -por lo tanto su visión quedaría más o menos intacta o protegida- y teniendo en cuenta que Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal demostró que la saga necesitaba una renovación importante si quería regresar de nuevo, entonces Mangold podría ser la opción acertada.

Este director neoyorkino ha probado todo tipo de historias a lo largo de su carrera. Ha tenido éxitos y fracasos, pero siempre ha aportado un toque personal a cada una de ellas. Llamó la atención por primera vez con el thriller de acción Cop Land (1997), aquel en donde Sylvester Stallone se medía con pesos pesados como Robert de Niro, Ray Liotta y Harvey Keitel. Aunque su primera película que dejaría huella sería la intensa pero intimista Inocencia interrumpida (1999) que le valdría el Óscar a Angelina Jolie.

Formó su primera dupla con Hugh Jackman en la comedia romántica Kate & Leopold (2001), pasó al misterio con la olvidada Identidad (2003) y nos dejó asombrados con la magnífica biografía de Johnny Cash en En la cuerda floja (2005), con la que Reese Whiterspoon alcanzó su única estatuilla. Probó el western con el infravalorado remake de El tren de las 3:10 y jugó con blockbusteres como Noche y día (2010) y Lobezno inmortal (2013) -con la que volvió a trabajar con Jackman-.


Sin embargo, la película que nos da esperanzas es Logan. El director, que pasó por los recientes premios Óscar con las cuatro nominaciones de su biopic Le Mans ’66 (se llevó 2), supo renovar al mutante favorito de X-Men con una entrega intimista, solitaria y novedosa. El riesgo dio sus frutos siendo la entrega más exitosa de toda la saga del personaje. Que Mangold supiera encontrar el tono original que renovara a un héroe querido por el público, y salir airoso en el intento, es el mejor ejemplo que nos hace ver la decisión de Spielberg como algo positivo.

En teoría, Indiana Jones 5 comenzaría a rodarse en el mes de abril con un guion retocado por Dan Fogelman (es la primera sin George Lucas como productor). Sin embargo no sería de extrañar que de golpe anuncien un retraso para dar tiempo a que Mangold se sitúe y retoque la historia a su manera. De momento se desconoce cuál sería el argumento, si será la ultima entrega o si pretenden dejar la historia abierta para que un actor tome el testigo, aunque a Harrison Ford no le guste un pelo.

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