La independencia se estanca en Cataluña mientras crece más de 15 puntos en Escocia

Endika Nuñez
·4 min de lectura

Las próximas elecciones en Cataluña se celebrarán en un contexto histórico sin precedentes. En mitad de la tercera ola del coronavirus, con récord de casos detectados, y con una crisis socioeconómica y de salud que golpea con intensidad en Cataluña.

Esta situación, unida al desgaste que ha vivido el movimiento independentista catalán en los últimos años, es un factor diferencial en la hoja de ruta que seguirán los diferentes partidos a partir del 14 de febrero.

Lo cierto es que, el barómetro periódico realizado por el Centro d’Estudis d’Opinió (CEO) de la Generalitat estima a la baja el porcentaje de población que estaría a favor de la independencia de Cataluña en la actualidad.

Se observa una caída paulatina a partir de enero de 2019, tras cosechar sus mejores registros en los dos próximos años a la celebración del referendum del 1 de octubre de 2017, con un apoyo entre el 47 y 48%.

Desde entonces, y tal y como se puede apreciar en el gráfico que sigue, las opciones del “No” a la independencia han conseguido sus mejores registros, incluso superando por primera vez el 50% de los apoyos en junio del 2020.

  • Cautela: El gráfico muestra la tendencia a partir de los datos del CEO, siendo esta la única empresa demoscópica analizada, lo cual se traduce en cierta variabilidad de los datos.

En cambio, esa tendencia es contraria en Escocia. En septiembre de 2014 los escoceses acudieron a las urnas para decidir si Escocia era un país independiente de Reino Unido. Los resultados se saldaron con la victoria del “No”, con un 55% de los apoyos.

En 2016 Reino Unido volvió a celebrar otro referéndum, está vez, para determinar su pertenencia a la Unión Europea. La opción del “Brexit” —partidarios de salir de la UE— se impuso contra pronóstico con un 52% de los votos contra el 48% que apostó por el “Remain” —partidarios de pertenecer a la UE—.

Pero estos resultados fueron desiguales en los diferentes estados que conforman Reino Unido. En este sentido, tanto en Escocia como Irlanda del Norte ganó la opción que abogaba por quedarse en la UE, con un 62% y 56% respectivamente.

Ese deseo de la mayoría de los escoceses de permanecer en la Unión Europea ha fortalecido los anhelos de los independentistas y ha ido ganando adeptos mientras se acercaba la fecha efectiva de la salida del Reino Unido de la comunidad europea.

Tanto es así que tras obtener los peores registros entre 2016 y 2018 desde la celebración del referéndum en 2014, han conseguido revertir ese sentimiento hasta colocarse en torno al 48% de los que querrían que la Escocia fuera un país independiente, 8 puntos más que hace un par de años.

Pero quizá lo que mejor explica estos cambios a lo largo de los últimos años es comparar la ganancia neta del apoyo al “Sí” en un hipotético referéndum sobre el “No”.

En este sentido, la opinión pública escocesa ha pasado de tener un saldo negativo de 10 puntos –es decir, la opción “No” gana por 10 puntos al “Sí”— en torno a la independencia en septiembre de 2017, a tener un saldo positivo de casi 8 puntos –el “Sí” supera al “No” por 8 puntos porcentuales— en enero de 2021.

En cambio, no ocurre lo mismo en Catalunya. El porcentaje de población que se manifiesta a favor de la independencia, según el CEO, ha ido fluctuando en los últimos tiempos, pero siempre con un saldo negativo respecto a los que se manifiestan en contra.

En este sentido, es destacable que los partidos que se declaran independentistas (ERC, Junts, CUP y PDeCAT) suman una intención de voto de alrededor de 46-47% de voto, según un modelo propio, que no dista mucho de los resultados que han ido cosechando en los últimos años.

Por tanto, ¿a qué se debe esta caída de los partidarios a la independencia? Los motivos pueden ser varios y diversos.

Uno de ellos es el cambio de posicionamiento de las bases de ERC respecto a la relación de Cataluña y España. En el barómetro del CEO de enero de 2021 el 51,5% de los que aseguran que votarán a ERC en las próximas elecciones querrían una Cataluña independiente de España. Esa misma cifra, en febrero de 2018, en el barómetro publicado tras el referendum del 1 de octubre de 2017, era del 71% y en noviembre ascencía al 73%.

Esta caída se justifica con un incremento de más de 15 puntos entre los votantes del partido republicano respecto al encaje de Catalunya en un modelo territorial de corte federal dentro de España.

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