El increíble efecto que pueden tener los restos de un limón exprimido sobre nuestra vajilla

En Internet se pueden encontrar numerosos ‘hacks’ de limpieza, empleando infinidad de herramientas cuyo uso habitual se alejan de ese propósito pero que, en cambio, pueden ofrecer resultados increíbles. Ejemplo de ello es el limón. Una fruta, que más allá de condimentar los platos o ser un buen preparado para zumos, puede cambiar la manera de limpiar la vajilla y hacer que esta quede más reluciente que nunca.

Los pasos a seguir son sencillos. Simplemente se deberá dar una segunda vida a las dos mitades de un limón exprimido. En lugar de tirarlo, se puede reciclar introduciéndolo en el lavavajillas junto a los platos y vasos que se desean lavar. Lo que se busca es aprovechar la cáscara de limón y la sustancia restante para que la vajilla brille y huela mejor. Numerosos usuarios de Internet han probado este truco y han quedado convencidos de su eficacia, recomendándolo encarecidamente a otras personas para que lo empleen en su rutina de limpieza de platos.

El limón no sustituye al detergente, pero lo complementa de forma excelente. El ácido de este cítrico sirve para limpiar el sarro acumulado y actúa como desodorante del lavavajillas gracias a su poder desengrasante.

Además, el limón por sí mismo permite neutralizar por completo los malos olores de alimentos cuyo aroma puede ser más fuerte, como es el caso del pescado, los huevos o algunas verduras. Para ello, simplemente hay que rociar agua y jugo de limón en los platos o colocar medio limón cerca de los mismos.