La incontinencia verbal de Lucía Pariente pone en jaque a Paolo Vasile y a Mediaset

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En apenas unos segundos todo puede saltar por los aires. Lo que parecía una final por fin pacífica y tranquila, se ha convertido en la comidilla del día, incluso del año me atrevería a decir. Tras el enfrentamiento brutal de Lucía Pariente y Jorge Javier Vázquez en Secret Story, la madre de Alba Carrillo cargó la metralleta y arremetió sin piedad contra el presentador y quienes le bailan el agua. Sus declaraciones han sido tan comprometidas que han dejado a Mediaset y su presidente, Paolo Vasile, con un panorama bastante complicado

Sea cual sea la pieza que se mueva y la decisión que se tome desde la cúpula, ninguna va a ser favorecedora para la cadena que en estos momentos se encuentra entre la espada y la pared.

Lucía en la final de Secret Story (Enrique Cidoncha; cortesía de Mediaset)
Lucía en la final de Secret Story (Enrique Cidoncha; cortesía de Mediaset)

Dicen por ahí que después de la tormenta viene la calma, pero este no es el caso ni mucho menos. Después del espectáculo vivido en el plató de Secret Story en plena final con el enfrentamiento de Jorge Javier Vázquez y Lucía Pariente la cosa ha ido a más y peor. La participante de este nuevo reality se despachó a gusto no solo con el presentador sino también con quienes, según ella, le siguen la corriente. Lo hizo a través de un directo en Instagram con la voz aún temblorosa e indignada por el episodio que acababa de vivir tras ser expulsada de plató por Jorge Javier. Su discurso en algunos casos poco coherente deja a Mediaset en un lugar bastante incómodo pues, haga lo que haga, va a salpicar al canal y no precisamente para bien.

Sin cortarse ni medio pelo Lucía apuntó alto y dio nombres y apellidos de los responsables, según ella, permitieron lo que sucedió este jueves en Telecinco. No editó ni una de sus palabras ni comentarios, no sabemos bien si fruto de los nervios o con el objetivo de crear una guerra. "¿Sabes quién da más vergüenza?", le preguntó a Jorge. "Pues la gente que te lo consiente, Jaime Guerra, el señor Vasile, Paco... Qué quieres que te diga, empezad un poquito a pensar que no todo vale, que a lo mejor te tienen que poner un poquito en el banquillo Jorge Javier Vázquez. Creo que eres un traidor y un sinvergüenza, gente que te ha tratado siempre con cariño y con honestidad, claro que no te bailo el agua", prosiguió, insistiendo y apoyando su teoría de que Cristina Porta tenía un bolígrafo en la casa y se pasó por alto.

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Con estas perlitas encima de la mesa, ¿qué puede hacer ahora Mediaset? Lo tiene muy difícil. Da igual qué dirección tome el canal de Fuencarral, igualmente va a estar en el punto de mira. Tiene dos opciones, o quitarse del medio y de sus programas a madre e hija, colaboradoras y participantes en muchos de sus espacios, realities y formatos, o dejarlas y seguir arriesgando el choque contra sus presentadores estrellas. Vamos por partes. Si opta por lo primero que se preparen para el aluvión de críticas que los van a señalar de dictadores por practicar la censura. Echar a ambas mujeres de sus espacios televisivos supondría para muchos una decisión de nuevo basada en el superioridad y el abuso de poder por no permitir la libertad de expresión. Representaría un antes y un después para las intervenciones de colaboradores en plató quienes antes de jugársela se lo pensarían dos veces a la hora de dar su opinión.

Por otro lado, Mediaset también es consciente de que si no vuelven a contar con madre e hija en sus contenidos pierden no solo credibilidad, sino también audiencia. Nos gusten más o menos Lucía y Alba, es obvio que les salen muy rentables. Son generadoras de contenido polémico que siempre termina disparando los números de share. Este jueves Secret Story fue líder de audiencia, eso sí, con su dato más bajo en una final en los últimos años. Estoy segura que sin este episodio incómodo para todos, el dato se habría desinflado aún más. Aunque una servidora se sintió triste al ver el panorama que tuvo lugar, he de decir que muchos también despertamos por lo soporífero que estaba siendo todo. ¿Que hubiera sido mejor que no pasase por el bien de todos? Pues sí. ¿Que le dio vidilla a la velada? Pues también.

Lucía y Alba, Alba y Lucía siempre generan chicha, dos ingredientes que alimentan muchos los programas de Telecinco (y que todo sea dicho empieza a agotar). Por ejemplo, el reciente y supuesto estrenado romance de Canales Rivera y Alba. Desde que salieran las fotos en una revista, Sálvame ya ha tenido con qué entretenerse, igual que Ya es mediodía y su versión de la tarde. Igualmente ocurre hoy, el día después. A lo mejor me equivoco y no le dan espacio, pero si todo es como suele ser, tanto Ya es mediodía como Sálvame abordarán lo sucedido. Es lo que todos quieren ver. La gente está deseando ser testigo de las diferentes reacciones y quién apoya a quién, así que no creo que pierdan la oportunidad de hacerlo. Con esto es evidente que Alba y Lucía dan un gran juego y echarlas sería una pérdida notable y dolorosa para sus números.

¿Qué pasa entonces si las dejan? Pues que siguen alimentando el conflicto y quizás hieran sensibilidades de, por ejemplo, Jorge Javier, hasta la coronilla de tener que lidiar con madre e hija en los últimos años. Se ha llegado demasiado lejos y sobrepasado demasiados límites y estoy convencida que Jorge no va a pasar por el aro a partir de ahora con ninguna de las dos. Si coinciden habrá indirectas y alta tensión. Que no se nos olvida que como presentador se ha mojado muchas veces salvando la imagen y el pellejo de Alba en varios realities. Tanto en Supervivientes como en Gran Hermano VIP, espacios que quería abandonar a la primera de cambio, ahí estuvo él para apoyarla y cantarle las cuarenta para que despertara. Siempre le ha dado segundas oportunidades pero visto lo visto Jorge Javier ya no consiente que ni ella ni su madre pongan en duda a su equipo. Ambas, junto con otros concursantes de esta edición que anoche estaban muy agazapados en sus sillas, han señalado el trato a favor de Cristina Porta en esta edición. Una teoría que se han tenido que comer con patatas después de que Luca Onestini fuera el ganador indiscutible.

Cansado de tanta teoría conspiratoria e indirectas a la cúpula, Jorge Javier explotó y no se calló lo que piensa de ambas. Se ha ido conteniendo durante todo este tiempo y no pudo hacerlo más, sobre todo cuando Lucía le insultó ante todos llamándole "bravucón". El enfrentamiento fue tan grave que hasta se negó a seguir presentando si ella seguía en plató. Ahí fue donde falló al no tener en cuenta a los miles de espectadores que no se merecían eso. Es, como dicen las madres: le perdieron las formas. Y eso es otro de los motivos por los que Mediaset debería tener mucho cuidado con la decisión de qué hacer con madre e hija. Ninguno supo mantener la compostura. 

Si la cadena decide pasar página y dejarlas en plantilla, la cosa traerá cola porque el morbo por verles en un programa se dispara. Y esos episodios incómodos y rencillas convienen a la cadena que en estos momentos de sequía en audiencia no se pueden permitir perder. Pero claro, por otro lado está Jorge Javier que ya no está dispuesto a quedarse callado ante los comportamientos de Alba y Lucía. Ya lo dejó claro en su mensaje a la modelo mirando a cámara. "Aquí de jueguecitos ninguno, a mí ni me nombres jamás ni utilices juegos sucios contra este programa mintiendo, sembrando dudas, ¿de acuerdo? Cuidadito Alba, cuidadito. Como diría mi Mila Ximénez: 'yo no amenazo, yo ejecuto'", le aclaró.

Pase lo que pase, aunque ninguno sale beneficiado de esta situación que debía haberse evitado, es Mediaset quien tiene la decisión final de hacer o deshacer. Probablemente el tiempo todo lo cure y la cosa quede como una anécdota en la que sus protagonistas harán las paces y pasarán página. Pero la herida ahí está y en cualquier momento de nervios puede volverse a abrir y desatar el caos. Quizás como público es hora de preguntarnos si esto es el contenido que queremos. De alguna manera somos nosotros los que con el mando damos fuerza o se la quitamos a estas situaciones. De nada sirve quejarnos en Twitter si no cambiamos de canal o apagamos la tele. Apelo a un término medio y a un tirón de orejas para todos los bandos implicados. Ninguno lo hizo bien. Ahora es Telecinco quien tiene la última palabra.

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