Por qué es tan importante desconectar del trabajo: claves (de experto) para combatir el estrés laboral

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Photo credit: Michael Ochs Archives - Getty Images
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La jornada laboral ha concluido pero sigues pendiente del correo electrónico o de la app de mensajería que utilices a diario para comunicarte con tu jefe o compañeros de trabajo. Podría ser el comienzo de un anuncio publicitario de televisión pero es la realidad que sufre gran parte de la población en nuestro país. Una realidad que se ha hecho más evidente desde el inicio de la pandemia, que provocó de forma obligatoria el salto al teletrabajo. Según el estudio de Cigna COVID-19 Global Impact, perteneciente a su informe anual 360º Wellbeing Survey 2020, el 74% de los empleados españoles afirmaban vivir inmersos en una cultura de estar siempre disponibles en su trabajo. Asimismo, el 45 % de los españoles en activo reconocía sufrir estrés relacionado con el trabajo.

La desconexión del trabajo para poder dedicar tiempo a nuestra vida social y familiar, e incluso cubrir nuestras necesidades primarias, como la alimentación o el sueño, es vital. Y no lograrlo puede derivar en consecuencias negativas que afectan directamente al cerebro. Los pensamientos de desmoralización, asociados habitualmente al estrés laboral, llevan a un estado emocional de tristeza, ansiedad o desánimo, como bien explica la psicóloga Agnès Brossa.

En muchas ocasiones es fácil decirlo, detectarlo en amigos o compañeros, pero no tanto cuando le sucede a uno mismo. Según explica Enrique Baleriola, profesor de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC, el llamado estrés laboral avisa sobre todo de dos formas: física y psicológicamente, y ambas están interrelacionadas.

Comenzar el día sin energía, realmente cansados, o concluirlo con una sensación extrema de agotamiento son las señales más evidentes desde punto de vista físico. "Los problemas para dormir y relajarnos durante la noche o durante nuestro tiempo libre también son indicadores de estrés laboral", apunta el profesor de la UOC. Los cambios de humor o la necesidad constante de acabar la jornada laboral serían las señales psicológicas que deberían hacer que nos pusiéramos manos a la obra. "Debemos tener en cuenta que, de forma puntual, todos podemos sentir estas sensaciones tanto físicas como psicológicas sin que interfieran en nuestra vida diaria o sean un problema grave. Cuando deben preocuparnos es si se alargan en el tiempo o empezamos a no poder desarrollar nuestras actividades cotidianas sin dificultades", advierte Baleriola.

Photo credit: piranka - Getty Images
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Claves (de experto) para combatirlo

Alcanzar el éxito profesionalmente es el gran objetivo, el que nos produce estrés o nos quita horas de sueño. Pero para lograrlo debemos estar bien nosotros mismos, saber diferenciar entre el periodo laboral y el ámbito privado. Disfrutar del tiempo libre, de la familia, los amigos y, en horas de trabajo, dar lo mejor de nosotros mismos.

Agnès Brossa apunta a diferentes pautas para lograr combatir el estrés laboral prolongado.

  • Organizar nuestro tiempo y cubrir las necesidades no laborales. Lo primero es conocer qué necesidades tenemos, tanto de alimentación y sueño, como de actividad física, o las sociales y afectivas, y cubrirlas es el primer paso. "Debemos encontrar espacios para satisfacer estas necesidades", explica.

  • Establecer límites. No llegar a todo en un día no es síntoma de ineficacia, ni mucho menos. Como tampoco lo es pedir ayuda si lo creemos necesario.

  • Olvidarnos de la culpa. Es importante darle la vuelta a la situación, a los pensamientos negativos que nos persiguen y ser más positivos, seguramente nos sentiremos mejor. "Quizás hoy no he terminado todo lo que tenía que hacer, pero eso no quiere decir que no lo vaya a terminar nunca", explica Agnès.

Photo credit: Maskot - Getty Images
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¿Y el teletrabajo? Saber diferenciar el ámbito familiar y el laboral cuando ambos comparten espacio es todavía más difícil, pero Enrique Baleriola, consciente de la situación, apunta a tres pequeñas claves.

  • Diferenciar el espacio de trabajo. Sea una habitación, una zona de la casa o una mesa que movemos cuando estamos trabajando. Gracias a ello, podremos diferenciar "cuándo es momento de teletrabajar y cuándo no".

  • Establecer rutinas. Tal y como haríamos si fuera una oficina, de esta manera sentiremos que cumplimos con el horario.

  • Planificar la jornada laboral. Establecer horario para las reuniones, llamadas, tareas a realizar, horario para tomar café, tomarnos un break o comer es vital.

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