Imanol Arias ha pagado su deuda con Hacienda pero sigue temiendo a la cárcel

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Por Mike Medianoche.- Este martes fue a divertirse a El Hormiguero 3.0 el actor Imanol Arias junto a su hijo Jon Arias, con el que comparte cartel en la obra teatral Muerte de un viajante. Aunque eso de divertirse es un decir, porque Pablo Motos sacó a la palestra temas muy controvertidos, como los problemas fiscales que tiene y que podrían acabar con el protagonista de Cuéntame cómo pasó entre rejas.

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No fue sencillo arrancar, y Motos comenzó casi pidiendo perdón por sus palabras.Hay un tema que es incómodo, pero no quiero dejarlo pasar tampoco. Tienes pendiente el juicio con la Audiencia Nacional...”, decía el presentador, lanzando la pelota al tejado de Imanol. El leonés se apropiaba de la curiosidad del conductor de El Hormiguero y respondió, antes siquiera de que terminase la pregunta, que está “esperando a que me llamen”.

Con sabiduría y prudencia, Arias reconocía que en algún momento tendrá que salir ese juicio, y que mientras tanto está tranquilo. Consciente de que El Hormiguero es un programa muy visto (el martes fue el cuarto programa con mayor número de espectadores, con dos millones y una cuota del 13,6%) el actor cuatro veces nominado al Goya quiso dejar claro un asunto. “Yo tengo mis deudas con Hacienda liquidadas, según Hacienda. Por lo tanto no debo nada de dinero”, decía tajante.

Sin embargo, Arias no quiso obviar que existe una posibilidad de que termine entre rejas. Recordemos que en marzo de 2020 la Fiscalía solicitó 27 años de cárcel por varios delitos fiscales, pues habría supuestamente defraudado 2,7 millones de euros a la Agencia Tributaria entre los ejercicios de 2009 y 2015. Una cuestión que se engloba dentro del ‘Caso Nummaria’, y que también afecta a su compañera Ana Duato, quien habría presuntamente eludido al fisco 1,9 millones.

Solamente me van a castigar como a un niño malo. No sé si me van a dar con una regla, me van a pegar un tortazo o me van a meter en la cárcel”, continuaba diciendo sin dejar que Motos recuperase los mandos de la pregunta. “No creo porque me parece que no hay materia. Estoy esperando tranquilo. Es que es muy largo, es el único problema, y hasta que no sale todo la gente tiene la sensación de que algo pasa, que no va bien”, añadía.

Por último, Pablo Motos sí volvió a tomar la palabra para saber cuánto tiempo lleva Imanol Arias con problemas de Hacienda. “Llevo 4 años con esto”, terminó diciendo el actor, para finiquitar de una vez este tema y pasar a otras secciones propias del programa. Así, por ejemplo, se dio la bienvenida al colaborador Marron, que presentó una prensa hidráulica que ejercía 80 toneladas de presión y que utilizó para destruir todo tipo de objetos.

Hay que agradecer que en El Hormiguero, que destaca por ser un lugar amable, en el que se dan masajes a los invitados por norma general, quisiese entrar en un tema como el de los problemas de Hacienda de Imanol Arias. Aunque no deja de parecer algo bastante calculado, pues Motos lanzaba una frase y el invitado ya la terminaba a su gusto, sin ser cuestionado y sin preguntas comprometidas. Quizá el actor pensó que hablando del tema un minuto escaso callaría muchas bocas, y dejaría claro que su deuda actual con Hacienda es inexistente (en marzo de 2020 había devuelto 2,3 millones de los 2,7 que debía, si bien en octubre de ese mismo año ya comenzó a decir que no debía nada). 

De forma muy sutil, Imanol también supo apelar a la emotividad del espectador. Él resumió su investigación judicial como un castigo a un niño pequeño, comparándose con alguien infantil, carente de experiencia y de poder de decisión. Y sabemos que precisamente la infancia la dejó atrás hace mucho tiempo: es un actor de gran éxito, que en sus 65 años no ha dado un paso en falso y ha analizado muy bien cada proyecto en el que se sumaba. 

Igualmente resulta interesante analizar cómo habló de esos castigos; siguiendo con la figura del crío habló de un golpe con la regla, un tortazo… O la cárcel, como si los niños pudieran ir a prisión. En definitiva, demostró su vulnerabilidad ante el juicio que lleva años esperando y llamando a las cosas por su nombre (la cárcel es la cárcel, no “ese sitio que no quiero mencionar”, que dirían otros). Y aunque no defendió su inocencia, sí quiso ponerse como ejemplo de fiel cumplidor con sus deberes fiscales, presumiendo de no tener deudas mientras espera que la cosa "pase".

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