Cómo identificar que tu gata está embarazada

Las gatas mantienen su celo de forma cíclica cada tres semanas, por lo que si mantiene una rutina social con otros gatos, porque sale de casa o porque convive con machos, es muy probable que se quede embarazada cuando menos te lo esperas. 

Si no lo deseas, lo recomendable es realizarle una esterilización. Los cuidados que requiere una gata durante su gestación pueden desajustar bastante tus ocupaciones diarias, además del coste añadido que tiene este proceso respecto a los seguimientos del veterinario, los cuidados derivados del embarazo y la difícil decisión sobre cómo conseguir una nueva casa para los gatitos una vez que nacen.

En el caso de que quieras disfrutar de este proceso, si tu gata está embarazada estarás de enhorabuena, y tendrás por delante entre 60 y 72 días de gestación. Pensarás que es un intervalo de tiempo muy poco concreto, sin embargo se determina esta horquilla de tiempo porque realmente resulta complicado saber cuándo una gata está embarazada, dado que los síntomas de gestación se hacen esperar bastante y no salen a la luz hasta pasada una o dos semanas.

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Estos son los síntomas más comunes

Aunque el tiempo de gestación de los gatos y de los humanos es muy distinto, en estos felinos apenas es un mes y medio, y los síntomas sí guardan mucha relación con los que experimentan las madres humanas.

Las náuseas y los vómitos son comunes en las gatas embarazadas. Especialmente las matutinas. Este síntoma puede aflorar indistintamente desde la primera semana hasta la tercera, y suele venir acompañado de otras molestias musculares que probablemente te hagan sospechar de que a tu gata le ocurre algo. Ante cualquier indicio de náuseas o un vómito repetido es muy aconsejable acudir al veterinario para contrastar el motivo, no sea que en vez de tratarse de un embarazo sea un problema digestivo o la consecuencia de padecer parásitos.

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Cómo identificar que tu gata está embarazada

También de forma similar al proceso de embarazo humano, las gatas tienen un efecto directo en sus mamas en cuando han superado las dos semanas de gestación, lo que sería para un humano el ecuador de su segundo trimestre. Es entonces cuando estas aumentan de tamaño y adquieren un color más rojizo.

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El peso de una gata embarazada crece considerablemente. Depende del número de gatitos que engendre, pero si notas que tu gata engorda entre 1 y 2 kilos en menos de tres semanas, este es un síntoma claro y contundente de que podría estar embarazada. Notarás también que el peso se le va a la tripa, que se hincha claramente. Como en todos los síntomas que pudieran ser malentendidos y resultar ser un peligro relevante para tu mascota, si percibes que engorda más de lo normal en poco tiempo te recomendamos que acudas al veterinario para que descarte cualquier otro problema digestivo, metabólico o bacteriano.

El aumento de peso viene en correlación con un mayor apetito. Tu gata comerá con gran velocidad y placer, y notarás como su dosis habitual no es suficiente. Sin embargo, de nuevo, este síntoma podría ser peligrosamente malentendido, porque hay parásitos que niegan los nutrientes ingeridos a tu mascota, y que le dejan en un estado de hambre perpetua; por lo que el hecho de que tu gata deje de comer podría estar relacionado tanto con el embarazo como con un caso de lombrices en el estómago.

Anímicamente la gata también se ve influenciada por un cambio hormonal. Durante la gestación su actitud será la de buscar el cuidado de quienes le rodean, porque de esta forma la naturaleza le obliga a pedir ayuda y a evidenciar que está en una situación excepcional. La gata podrá ronronear mucho más de lo normal y pedir mimos.

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