El síntoma que aparece tras el ictus del que no se habla

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Tras sufrir un ictus u otro accidente cerebrovascular muchas personas sienten rigidez en los dedos, brazos o piernas, y tienen dificultades para controlar sus articulaciones. Esto se llama 'espasticidad' y puede pasar a cualquier edad. (Foto: Getty)
Tras sufrir un ictus u otro accidente cerebrovascular muchas personas sienten rigidez en los dedos, brazos o piernas, y tienen dificultades para controlar sus articulaciones. Esto se llama 'espasticidad' y puede pasar a cualquier edad. (Foto: Getty)

Los neurólogos no entienden que se hable tan poco de un síntoma que aparece después del ictus, común a otras enfermedades del sistema nervioso central, que puede favorecer el dolor, limitar el autocuidado y afectar a la destreza manual, la movilidad y el equilibrio, teniendo un impacto negativo en la independencia y en la calidad de vida relacionada con la salud

Se estima que dos de cada tres personas que sobreviven a un ictus presentan algún tipo de secuela, en muchos casos discapacitante. Entre ellas hay una secuela de la que apenas se habla y que quizás es la menos conocida. Afecta a unas 400.000 personas en España y preocupa mucho a los neurólogos porque "causa dolor e interfiere en muchos aspectos de la vida diaria: posicionamiento, higiene, calzado, vestido-desvestido, deambulación".

Los neurólogos insisten en la necesidad de prestar atención a este síntoma post-tictus que provoca cambios posturales e impide estirar el brazo y controlar los movimientos. (Foto: Getty)
Los neurólogos insisten en la necesidad de prestar atención a este síntoma post-tictus que provoca cambios posturales e impide estirar el brazo y controlar los movimientos. (Foto: Getty)

Se da la circunstancia, además, de que se trata de un síntoma o secuela muy prevalente en otras enfermedades del sistema nervioso central, con una característica común: la disminución de la calidad de vida y la funcionalidad de los pacientes que la padecen, siendo la edad adulta de la vida el tramo que más se ve afectado.

Hablamos de la 'espasticidad post-ictus', una complicación causa rigidez en los músculos, lo que lleva a producir posturas anormales, dolor, deformidades y espasmos. Esto tiene una gran repercusión en la vida diaria de los pacientes, tanto a nivel psicológico como físico por las dificultades en la realización de sus cuidados básicos y problemas para caminar.

La espasticidad se suele manifestar con un aumento del tono muscular o de la resistencia al estiramiento pasivo de la musculatura de la parte del cuerpo afectada, que varía en función de la velocidad en que se realiza el estiramiento.

Afecta a niños y adultos que han sufrido daño en las zonas del sistema nervioso central (cerebro o médula espinal) que controlan la musculatura voluntaria. En el caso del ictus, puede aparecer entre un 17 y un 43 por ciento de los pacientes.

Al ser una manifestación variable, las consecuencias de la espasticidad dependerán de cada caso. Por ejemplo, si afecta el brazo puede hacer que este adopte una posición anómala en la que el brazo presione contra el cuerpo, con el codo flexionado y la mano cerrada. Este tipo de posturas retorcidas revelan la manera en que el ictus y otros accidentes cerebrovasculares afectan a los músculos.

Los músculos tienen una cierta cantidad de tono o actividad. El tono de los músculos está controlado por señales del cerebro. Si la parte del cerebro que envía estas señales de control está dañada por un accidente cerebrovascular, entonces el músculo puede volverse demasiado activo. Esto es lo que conoce como 'espasticidad'.

La espasticidad muscular puede causar:

  • Rigidez en los dedos, brazos o piernas.

  • Espasmos musculares.

  • Reflejos hiperactivos.

  • Contracciones y relajaciones rítmicas incontrolables en los músculos que conducen a sacudidas. Esto se llama 'clonus'.

  • Cambios en la postura

  • Dolor.

Además del codo doblado y un brazo presionado contra el pecho, puede haber otras manifestaciones de las espasticidad como un puño cerrado, una rodilla rígida o un pie puntiagudo.

La espasticidad puede provocar una contractura, que es cuando los músculos se acortan debido a que se mantienen demasiado tensos. Esto puede dar como resultado que una articulación quede fija en una posición.

"Si no se trata, aparecen complicaciones derivadas de alteración del músculo y estructuras adyacentes: retracciones, deformidades articulares, dolor, trastornos del desarrollo en la infancia”, explica la doctora Susana Moraleda, médica rehabilitadora del Hospital Universitario La Paz. Por eso, considera inexplicable que se hable tan poco de un síntoma tan importante como la espasticidad.

La repercusión de este síntoma post-ictus puede llegar a ser muy grave, ya al afectar a las extremidades dificulta mucho las actividades cotidianas por la imposibilidad de relajar la musculatura. Si afecta a los músculos de las piernas puede dificultar el caminar. Puede afectar al equilibrio y aumentar el riesgo de caídas. La espasticidad muscular también puede aumentar el cansancio o la fatiga porque es más difícil moverse y se usa más energía.

Por eso, "el tratamiento de la espasticidad debe ser precoz, para evitar contracturas y deformidades a largo plazo, mejorando así el proceso de recuperación funcional", apunta la doctora Eva López, neuróloga del Hospital Clínico San Carlos.

Además tiene que ser realizado por un equipo multidisciplinar ya que "puede requerir combinaciones de diferentes modalidades entre las que se encuentran la rehabilitación, diferentes fármacos e infiltraciones con toxina botulínica, entre otros", añade.

Claudia Tecglen, psicóloga y presidenta de la Asociación Convives con Espasticidad, explica que “la espasticidad conlleva limitaciones diarias. Es vital el diagnóstico precoz y el tratamiento transdisciplinar, integral y personalizado a lo largo de la vida para alcanzar el mejor pronóstico. A pesar de que la espasticidad está causada por diferentes etiologías, las personas con espasticidad comparten necesidades y es esencial considerar todo el contexto familiar y personal para aumentar la adherencia al tratamiento. Así como fomentar su bienestar psicológico y social para una mayor participación e inclusión social”.

Según los expertos hay disponibles múltiples terapias para minimizar sus consecuencias y "aunque no hemos encontrado un tratamiento curativo, la multimodalidad y multidisciplinariedad en las terapias ha maximizado la mejoría de nuestros pacientes".

Además, la incorporación de las nuevas tecnologías abre una nueva ventana de esperanza para controlar la espasticidad. No obstante, los expertos piden “un registro nacional de la espasticidad para cuantificar los casos que hay en España. Los últimos datos son de 2007 y solo tienen en cuenta las 5 principales patologías”.

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