El antiguo concepto de la filosofía que te ayudará a lidiar con la “nueva normalidad”

Jennifer Delgado
·6 min de lectura
“Si quieres no frustrar tus deseos, desea solo lo que depende de ti” – Epicteto [Foto: Getty Images]
“Si quieres no frustrar tus deseos, desea solo lo que depende de ti” – Epicteto [Foto: Getty Images]

Normal. Dícese de lo habitual u ordinario, de aquella cosa que se ajusta a ciertas normas fijadas de antemano.

Sin embargo, la nueva normalidad que estamos viviendo tiene más de “novedad” que de “normalidad”. Si tuviésemos que buscar un hilo conductor para dar sentido a todo lo que nos ha ocurrido en los últimos meses es precisamente el cambio y la incertidumbre.

Primero el confinamiento arrancó de cuajo muchas de nuestras rutinas cotidianas y más tarde los rebrotes nos han obligado a asumir nuevos hábitos adaptándonos a restricciones que cambian constantemente según oscila la curva de los contagios.

En un escenario tan incierto que probablemente se alargará durante un buen tiempo, no nos queda más remedio que aprender a lidiar con los cambios y la incertidumbre ya que de lo contrario terminaremos ahogados en la angustia, la ansiedad y el desasosiego. Una herramienta valiosa para poner todo en perspectiva proviene de la filosofía estoica: el concepto de hupexhairesis.

La cláusula de reserva para la vida

“Lo inesperado tiene efectos más aplastantes, sumándose el peso del desastre” - Séneca [Foto: Getty Images]
“Lo inesperado tiene efectos más aplastantes, sumándose el peso del desastre” - Séneca [Foto: Getty Images]

La cláusula de reserva es una condición que se incluye en los contratos para asegurarse un derecho o propiedad si las tornas giran en el futuro. Con una cláusula de reserva nos protegemos las espaldas o nos reservamos el derecho a cambiar algo en un futuro porque asumimos que este es incierto.

Esa previsión legal, sin embargo, a menudo nos falta en la vida cotidiana. No prevemos los cambios, de manera que los giros de guion terminan tomándonos por sorpresa y nos golpean con más fuerza, dejándonos anonadados y sin capacidad de respuesta. Los filósofos estoicos lo sabían, por eso aplicaban el concepto de hupexhairesis, una especie de cláusula de reserva o el equivalente a la expresión “si la suerte lo permite”.

Asumir ese concepto en nuestra vida cotidiana, en especial en tiempos de pandemia, implica reconocer que, por mucho que nos esforcemos, existen cosas que escapan de nuestro control. Es reconocer que no somos omnipotentes, que no podemos controlar todos los factores y, por tanto, que no podemos esperar que el mundo marche según nuestros planes.

El Enquiridión, un manual de consejos estoicos, nos alerta: “en cuanto a todas las cosas que existen en el mundo, unas dependen de nosotros, otras no. De nosotros dependen nuestras opiniones, nuestros movimientos, nuestros deseos, nuestras inclinaciones, nuestras aversiones; en una palabra: todas nuestras acciones”. Al contrario, todo lo que se aleja de nuestra propia acción no depende de nosotros.

Las cosas que dependen de nosotros son por naturaleza libres, nada puede detenerlas, ni obstaculizarlas”, está en nuestro poder alcanzarlas. Sin embargo, las cosas que no dependen de nosotros “están sujetas a mil obstáculos y mil inconvenientes”. Si no nos damos cuenta de esa diferencia y creemos que podemos controlar todo, “encontraremos obstáculos a cada paso y estaremos afligidos y alterados” cuando las cosas se tuerzan.

Protegerse de la incertidumbre vital

"Debemos prever todas las posibilidades y fortalecer el espíritu para afrontar las cosas que puedan ocurrir si no queremos sentirnos abrumados y aturdidos" - Séneca [Foto: Getty Images]
"Debemos prever todas las posibilidades y fortalecer el espíritu para afrontar las cosas que puedan ocurrir si no queremos sentirnos abrumados y aturdidos" - Séneca [Foto: Getty Images]

La hupexhairesis es reconocer que, aunque tengamos cierto control sobre el proceso, a veces los resultados se nos escapan de las manos. Podemos usar mascarilla, pero no podemos obligar a los demás a usarla. Podemos limitar los encuentros sociales y seguir las medidas de higiene para minimizar el riesgo de contagio, pero no podemos reducirlo a cero. Podemos planificar un viaje para el próximo mes, pero no podemos tener la certeza de que las fronteras estarán abiertas.

En este escenario de incertidumbre vital, donde planificar para mañana es casi un acto de fe, el concepto de hupexhairesis se convierte, de cierta forma, en un escudo psicológico. Nos ayuda a no obsesionarnos con esos eventos sobre los cuales no tenemos ningún poder y que solo terminan causando malestar, tensión y angustia. Nos alerta de que las cosas no siempre saldrán según lo planeado, por lo que tenemos que prepararnos para los reveses.

Recuerda que tu acción tenía una ‘cláusula de reserva’ y tu objetivo no era hacer lo imposible”, explicaba el emperador y filósofo Marco Aurelio. “Si tu acción no tiene una ‘cláusula de reserva’, el fracaso inmediato se convertirá en un mal para ti como criatura racional. Pero una vez que aceptas esa necesidad universal, nada podrá dañarte ni frustrarte”.

Cuando aceptamos que muchas cosas escapan de nuestro control, automáticamente nos liberamos de la sensación de culpa. Somos conscientes de que, aunque las cosas no hayan salido según nuestros planes, hicimos todo lo posible. Y eso basta.

Cuando lo único cierto es lo incierto

“El hombre sabio mira el propósito de todas las acciones, no sus consecuencias; los comienzos están en nuestra mano pero la fortuna determina el resultado” - Séneca [Foto: Getty Images]
“El hombre sabio mira el propósito de todas las acciones, no sus consecuencias; los comienzos están en nuestra mano pero la fortuna determina el resultado” - Séneca [Foto: Getty Images]

La hupexhairesis no nos anima a asumir una actitud derrotista o pesimista. Todo lo contrario. Nos anima a enfocar nuestros recursos, tiempo y energía en aquello que podemos controlar y depende directamente de nosotros. De esta manera nos resulta más fácil diseñar un plan de acción y tenemos más posibilidades de éxito.

De hecho, un estudio realizado en la Universidad de California da razón a los estoicos. Estos psicólogos comprobaron que obtenemos mejores resultados cuando nos enfocamos en el proceso que debemos seguir para alcanzar nuestros objetivos que cuando visualizamos el resultado final.

Las ventajas llegan por partida doble. En primer lugar, visualizar el proceso nos permite determinar con mayor precisión los pasos necesarios para alcanzar nuestra meta. Y, en segundo lugar, ese proceso de preparación mental nos ayuda a reducir la ansiedad, por lo que mejoramos nuestro desempeño y podemos tomar mejores decisiones.

En tiempos de pandemia eso se traduce en ser más metódicos, prever los posibles contratiempos y centrarnos en lo que podemos controlar. Si queremos realizar un viaje o celebrar un evento, por ejemplo, es conveniente elegir reservas con fechas flexibles y buscar opciones que garanticen la devolución en caso de cancelación. Sin embargo, el resultado final no depende directamente de nosotros. Y debemos ser conscientes de ello.

La inseguridad y la incertidumbre seguirán estando ahí, sobre todo porque las posibilidades de contagio siguen existiendo y la crisis económica seguirá avanzando. No podremos administrar nuestro tiempo para poner orden en lo incierto sin incluir una “cláusula de reserva”. Pero podemos centrarnos en el presente, vivir momento a momento y enfocarnos en solucionar lo que está a nuestro alcance. No será fácil, pero es la única manera para ir sobrellevando un escenario que cambia cada día.

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