La humanidad de Orestes en 'Pasapalabra' no tiene límites

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En la última entrega emitida de Pasapalabra, que por cierto firmó un 22.3% de cuota de pantalla y reunió a 2.488.000 espectadores (consiguiendo además el minuto de oro a las 21:00 horas con un 30% de cuota de pantalla y 3.902.410 espectadores) Jaime Conde fue eliminado tras participar en 102 entregas. Si bien el onubense se despidió del público apenas unos días después de entrar en el Club de los centenarios del concurso, y de conseguir 70.800 euros, fue su compañero Orestes Barbero quien se robó todos los focos demostrando que tiene un corazón de oro.

©Roberto Garver/Atresmedia
©Roberto Garver/Atresmedia

Con su último acontecimiento en plató, Pasapalabra ha escenificado que nunca hay que dar nada por supuesto dado que Jaime fue eliminado y un nuevo concursante llamado Elías puso en jaque a Orestes de la manera más inesperada. Así es el juego. Y es que el onubense abandona la competición televisada tras hacer historia y protagonizar junto al burgalés algunos de los duelos más legendarios vistos en el plató de Antena 3.

Jaime fue presa de los nervios y cometió un doble fallo garrafal en la prueba de la Silla Azul que, por otra parte, no solo evidencia que los concursantes muestran muchos síntomas de agotamiento después de tantos meses al pie del cañón, sino que también inaugura una nueva etapa en la que Pasapalabra se puede hacer más fuerte todavía en términos de audiencias puesto que la incorporación de otro rival puede servir para tomar un nuevo impulso y renovar la savia del concurso.

De cualquier manera, Orestes, quien todo sea dicho debutó en el programa por primera vez en 2016 cuando tenía tan solo 19 años, se convirtió en el centro de todas las miradas ante la última baja del programa. De la misma manera que los espectadores cogen cariño a los concursantes, y sintonizan cada tarde Antena 3 con la ilusión de que el día menos pensado se lleven el bote, los propios participantes también atraviesan sus propias emociones en plató y el burgalés no se esperaba decir adiós a su eterno contrincante ni mucho menos que el último en llegar aterrizara con tantas ganas de conseguir el premio gordo que ya asciende a 838.000 euros.

Al fin y al cabo, Jaime ha dejado una huella inmensa en la historia de Pasapalabra pero también en el corazón de Orestes. Por eso el burgalés se derrumbó al despedirse de su rival en 102 entregas, concretamente desde que el pasado 27 de octubre el onubense desembarcó en el plató superando la Silla Azul y sentándose en la mesa para enfrentarse al graduado en Filología que por entonces llevaba 18 programas haciendo las delicias del público.

Roberto Leal, quien por cierto no necesita mucho para montar un buen show puesto que cuando la música empezó a sonar durante la tarde con Ven, devórame otra vez lo dio todo bailando y mostrando su desparpajo, se dio cuenta que a Orestes se le escapaban las lágrimas cuando Jaime destacaba su agradecimiento por haber compartido tantas tardes junto al burgalés. Así que el presentador llamó al joven quien se acercó a ellos muy compungido y sin poder articular palabra. “Ahora mismo no puedo hablar”, expresó muy emocionado ganándose el aplauso del público y unas bonitas palabras del sevillano: “Este hombre no quería que te pusieras así tampoco. Este es compañerismo puro”.

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Lo más curioso es que Orestes acaparó todos los focos siendo su compañero eliminado quien tuvo que consolarle a él y no al revés dado que le había caído como un jarro de agua fría esta despedida. “Ánimo, es un juego, ya está”, comentó Jaime a la par que subrayó que “ha sido un placer y que mucha suerte en el futuro. A por ese bote que lo hemos mimado entre varios. Ha sido como un bonsái que se ha ido convirtiendo en un árbol así que espero que recojas los frutos porque te lo mereces, de verdad”.

Ya más calmado, Orestes resaltó en soledad ante las cámaras del programa que Jaime es leyenda de Pasapalabra como concursante centenario: “Te deseo lo mejor del mundo. Ya podía haber más gente como tú en esta vida. Sería todo mucho mejor. Tienen que dar más espacio en los medios a gente que ama la cultura y que está fuera de tanta superficialidad y de tanto pensamiento poéticamente correcto y único". Con estas palabras, una vez más, mostró su admiración infinita que no entiende de reglas televisivas.

Y es que la conmoción de Orestes pone de manifiesto que para este joven Pasapalabra es mucho más que un concurso. Y no solo porque Jaime ha sido para él un compañero de fatigas más que un rival sino porque en este programa exterioriza sus sentimientos e inquietudes.

En este sentido, el carismático concursante alza su voz en el programa cada vez que tiene ocasión, mandando mensajes muy potentes a la sociedad como aquella vez que animó a la donación de sangre y puso como ejemplo a sus paisanos puesto que la Hermandad de Donantes de Sangre de Burgos cumplía 50 años. Todo ello resaltando que Burgos es la provincia de España con mayor índice de donación de sangre en proporción con la cantidad de población. Recientemente también criticó a las malas lenguas que habitan en las redes sociales y que tanto daño hacen con sus comentarios nocivos.

En definitiva, la reacción de Orestes demuestra el gran compañerismo que ha vivido con Jaime, pero tampoco debería sorprender a la audiencia este gesto tan emocional pues el burgalés es el ejemplo personificado de la bondad, la empatía, la conciencia y la humildad.

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Imagen: ©Roberto Garver/Atresmedia

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