La huida de Hollywood de la estrella de 'Vértigo' para salvarse a sí misma

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Kim Novak es una de las últimas supervivientes del Hollywood clásico. Actualmente retirada y haciendo frente a la reciente pérdida de su marido, la actriz acaba de cumplir 88 años y ha aprovechado para hablar abiertamente de su carrera, sus problemas mentales y su marcha de Hollywood en una entrevista con The Guardian.

Y es que curiosamente, la actriz que protagonizó Vértigo (1958) junto a James Stewart -considerada por Sight and sound como la mejor película de la historia por encima de Ciudadano Kane- disfrutaba de una carrera en ascenso habiendo compartido protagonismo con figuras como Frank Sinatra (Pal Joey, 1957), Kirk Douglas (Srangers when we meet, 1960), Jack Lemmon y Fred Astaire (The notorius landlady, 1962), sin embargo, de un día para el otro, su rostro comenzó a desaparecer de la pantalla.

Kim Novak arrives at 2014 TCM Classic Film Festival's Opening Night Gala at the TCL Chinese Theatre on Thursday, April 10, 2014 in Los Angeles. (Photo by Annie I. Bang /Invision/AP)
Kim Novak arrives at 2014 TCM Classic Film Festival's Opening Night Gala at the TCL Chinese Theatre on Thursday, April 10, 2014 in Los Angeles. (Photo by Annie I. Bang /Invision/AP)

Sorprende que al contrario de otras actrices que trabajaron con Alfred Hitchcock no califique al director de Psicosiso Los pájaros de abusivo y obsesionarse con ellas (críticas que vertieron figuras como Tippi Hedren y varios libros sobre su carrera). En su lugar, prefiere guardarse esos calificativos para Harry Cohn, uno de los aclamados productores de aquella época. Reconoce que Cohn le pidió que cambiara su nombre por el de Kit Marlow para tener más tirón comercial, que no dudó en llamarla “polaca tonta” y “gorda” y que se interpuso en medio de su relación con Sammy Davis Jr. por ser un actor negro.

“Se negaron a dejarme acercar a la casa de Sammy. Y quería a su familia, eran maravillosos. Sammy ya había perdido un ojo en un accidente y Harry Cohn amenazó con sacarle el otro. Estoy segura de que habría conseguido que sus amigos mafiosos lo hicieran. Cohn definitivamente estaba con la mafia”, explica.

Puede que este fuera uno de los detonantes que hicieron que Novak se hartara de Hollywood y decidiera salir huyendo, pero no fue el principal. Tras la muerte de Cohn en 1958 se encontró ante una industria que no le ofrecía más que papeles de chica guapa y ligera de ropa que estaban lejos de los objetivos que perseguía en su carrera.

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Kim Novak comparte que no quería dejarse llevar por Hollywood y terminar perdiéndose a sí misma. “Es excitante vestirse en ropa preciosa y sentirse y verse sexi. Es maravilloso, pero es una trampa” sentencia rotundamente. Cree que todo ese glamur exterior lleva a que una persona piense que es suficiente pero que más tarde en la vida se da cuenta que no lo es. “Tantas personas, una vez que se hacen mayores y ya no son venerados por su belleza, se derrumban” añade.

Soñaba con ser apreciada como actriz a través de personajes que desafiaran su talento. Pero esos proyectos nunca llegaban. “Quería que me apreciaran por lo que era como persona y por lo que tenía para ofrecer. No sentí que mi trabajo significara nada allí. Sabía que era una buena artista y quería expresar mis sentimientos. No del escritor ni del director. Quería expresarme. Quería interpretar el papel de alguien que padecía una enfermedad mental. Creo que podría haber hecho un buen trabajo, porque conocía esos sentimientos".

En los años 2000 le fue diagnosticado un trastorno bipolar que siempre ha tratado de normalizar y desestigmatizar. Según explica, heredó dicha enfermedad de su padre, pero varios sucesos como una violación que sufrió de adolescente, el acoso de sus compañeros de escuela, o el pertenecer a una familia cristiana que vivía en una zona peligrosa de Chicago habitada por judíos, contribuyó a ello. “Se trataba de jóvenes judíos inocentes que intentaban vengarse de los asesinatos de sus familiares. Y no ayudó tener un abuelo cuyo primer nombre era Adolf", admite. Sobre su violación, solo detalla que ocurrió “con varios chicos en el asiento trasero del coche de un extraño” y que nunca habló a sus padres de lo sucedido.

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De esta manera, y además de la falta de personajes interesantes y una lucha constante contra la depresión que llevaba batallando desde su adolescencia, declara que se encontró con otras señales que le incitaron a huir. Tras un matrimonio fallido con el actor Richard Johnson que apenas duró un año, la naturaleza se encargó de mostrarle el camino.

Kim vivía en la costa de Big Sur en California y un incendio hizo que perdiera todos sus objetos de valor mientras que, poco después, un desprendimiento arrasó con los cimientos que quedaban de su hogar. Ella decidió tomar la tragedia como un aviso de que ese ya no era su sitio. Cogió lo poco que le quedaba, alquilo una caravana y se marchó a vivir a Oregón. Así, de la noche a la mañana.

Allí conoció a Bob Malloy, un cirujano que fue su marido hasta su muerte en diciembre de 2020. “Me encantaba ayudarlo con las cirugías”, admite la actriz reconociendo que convertirse en su asistente le hizo sentirse “útil”. De vez en cuando volvió a la industria para realizar papeles esporádicos en cine y televisión, pero esos viajes solo le recordaban por qué se había marchado. Como la vez que regresó en 2014 para presentar un premio a los Óscar y fue ridiculizada por Donald Trump en Twitter. “Kim debería demandar a su cirujano plástico” tuiteó el expresidente. Años más tarde, Kim reconoce que cometió el error de ir a un doctor que le inyectó “grasa” en el rostro. “Fue lo más estúpido que he hecho” sentencia y confiesa que había tomado un Valium con el estómago vacío porque estaba intentando perder peso para el evento. Toda esa experiencia le recordó que no estaba hecha para Hollywood. “Soy demasiado vulnerable para esta ciudad” dijo.

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Kim cuenta que no quiso tener hijos por el temor de que sufrieran los mismos problemas mentales que ella y actualmente continúa viviendo una vida tranquila, adaptándose a la soledad tras la muerte de su marido e imbuyéndose en el mundo del arte, la poesía y la pintura, junto a sus cuatro caballos y dos perros.

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