Hugo Castejón se queda solo en 'GH VIP 7'

Por Nuria Herrera

From Diez Minutos

El Debate de GH VIP 7 dejó claro quién es el concursante más odiado de la casa. Hugo Castejón vio como todos sus compañeros, incluida su defensora Adara, se han posicionado detrás de él para que sea el próximo expulsado del reality.

Y es que el concursante repescado está más solo que nunca. Adara está en pleno duelo por la ausencia de Gianmarco y utiliza a Joao como paño de lágrimas; y encima tiene una nueva enemiga: Noemí Salazar.

"Señor desquiciado o cara besugo" son algunas de las lindezas que le ha dedicado una Noemí en pie de guerra. La concursante explotó en la fiesta temática al ver que Hugo tachaba una letra del mensaje que había dejado en el mural y, tras ponerse hecha una fiera con él, lo pagó con Bunky, su calabaza. "Esta noche crema de calabaza para todos", dijo mientras la cortaba enloquecida con el cuchillo.

"Tú a mi no me empujes porque te como", le gritaba. "Demonio, cara besugo, comemierda…", su repertorio de insultos no tenía fin.

"Empáchate de Bunky, que esa ira después te va a volver y se va a quedar dentro de ti", decía Hugo mientras Noemí se comía su apreciada calabaza en su cara. "Éste quiere guerra y la va a tener", decía ella.

Pero las broncas no habían acabado para Hugo. Antes de ir a dormir, aún le esperaba otro encontronazo con Mila con nueva batería de insultos incluida.

Aun así, se asomó a la habitación de Noemí y le pidió disculpas por la broma del muro: "Para que veas que soy buena persona, lo siento", le dijo, pero ella no aceptó sus disculpas: "A mi tu perdón no me vale para nada. Tú no eres buena persona, tú eres malo", le respondió.

En vista de todo, Hugo Castejón se ha venido abajo en el confesionario y ha confesado que se siente muy solo en la casa. "No soy yo la persona que se auto excluye, a mí me están excluyendo y yo lo paso mal", dice. Y aunque asegura que intenta ocultar su malestar, hay momentos en los que no puede: "Mi estado natural es la soledad. Hay momentos en los que por dentro me vengo abajo. Me cuesta seguir adelante. Sé que va a ser así hasta que me vaya. Pero tengo la ilusión por demostrar que no siempre ganan los que abusan", decía al borde de las lágrimas.

"Supongo que es el precio que tengo que pagar por no haber agachado la cabeza en su momento y dejarme domar", concluía.