Es hora de dejar en paz de una vez a María Teresa Campos

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Por Mike Medianoche.- A sus 80 años, María Teresa Campos no ha pensado en la jubilación definitiva. La madre de Terelu Campos y Carmen Borrego todavía sueña, de vez en cuando, con volver a la televisión. Este 2021 la vimos pasando por el Deluxe a golpe de entrevista polémica con Jorge Javier Vázquez, hizo un intento de regreso fracasado con La Campos Móvil y su entrevista a Isabel Díaz Ayuso, e incluso ella misma se postuló como sustituta de Terelu en Viva la vida mientras su hija se iba unos días de vacaciones. Hasta tuvo un especial en Lazos de sangre dedicado exclusivamente a su legado.

Sin embargo, por mucho que se esfuerce, si su nombre está presente en las noticias sociales no es precisamente por su empeño como periodista y figura televisiva. Los líos familiares, discordias y entredichos entre sus hijas, más la reaparición televisiva de su ex, Bigote Arrocet en Secret Story, ha removido el avispero hasta colocarla en el centro de la prensa rosa de nuevo. Pero ha llegado el momento de que dejemos entre todos en paz a María Teresa para que pueda disfrutar tranquila de la vida, tal como sus hijas llevan semanas pidiendo.

©Mediaset
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Estaba claro que la llegada de Bigote Arrocet a España para concursar en Secret Story: La casa de los secretos iba a ser un terremoto para la estabilidad de la presentadora. La presencia en este reality del humorista tenía como único morbo lo que pudiera decir de Teresita, como él llamaba a su ex, y de las reacciones que luego pudieran tener en sus platós Terelu o Carmen Borrego. Sinir mas lejos, Arrocet dio una entrevista a Lecturas la semana pasada en la que aseguraba que él protegió mucho a la Campos durante su relación, por ejemplo, prestándole 50.000 euros que nunca le reclamó. Esa información ha generado ríos de tinta y horas de televisión en los programas de Telecinco, y hubo quien quiso preguntarle a la propia Teresa al respecto.

Este sábado, Viva la vida emitió un vídeo en el que unos cuantos reporteros seguían a María Teresa Campos por la calle, insitiendo con el micrófono para preguntarle qué hay de cierto en esas afirmaciones de Edmundo. Si le prestó el dinero, si no. La comunicadora, que no iba especialmente peinada o maquillada, rompió con la impoluta imagen a la que estamos acostumbrados a verla, y además, parecía desorientada, aturdida por convertirse en un personaje rosa.

La estampa rompía el corazón de cualquiera que se prestara a dedicarle atención al momento. Ahí no veíamos a aquella Campos que se ponía en jarras ante la cámara y ajustaba las cuentas al Gobierno, a los concursantes de Gran Hermano o a quien hiciese falta. Al lado del chófer Gustavo tan solo había una señora mayor a la que se le está haciendo pasar un mal trago, cuando solo hay que darle cariño y nada más. Muchos hemos visto ahí a nuestras madres, abuelas, tías, y no querríamos pensar ni por un momento que no pudiesen ir por la calle tranquilas por culpa del salseo de turno.

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En Viva la vida estaban precisamente Terelu y su hija Alejandra Rubio, nieta de María Teresa. Y a ambas se les cayó el alma a los pies con las imágenes. Alejandra dejó de mirar, y Terelu terminó llorando, y con toda la razón. La colaboradora decía que no esperaba nada de los compañeros periodistas, pero que por favor protejamos entre todos a la antaño presentadora de Día a día o ¡Qué tiempo tan feliz!. No como favor personal, sino como respeto a una señora de esa edad, que además sufrió un ictus hace no tantos años. “A mí lo que más me duele es el sufrimiento de mi madre, el mío me trae sin cuidado, pero a ella hay que protegerla”, pedía entre lágrimas.

A Terelu le duele ya la boca de pedir esa protección hacia María Teresa, a la que no puede controlar las 24 horas del día. Lo dice por esos reporteros que la seguían por la calle, pero también por otros periodistas como Federico Jiménez Losantos, que la llamó una mañana en directo y al ser preguntada por Bigote terminó llorando.

Antes de la entrada de Bigote Arrocet en Secret Story, Terelu ya lo advertía en Telecinco: “Teresa no está en nuestro mercado (el de la prensa rosa), está en su casa, necesita tranquilidad”. Las imágenes de este fin de semana solo confirman esa evidencia.

No es ético ni necesario ver a esa señora agobiada y aturdida. Nadie parece preocuparse por los sentimientos de la matriarca, tan solo necesitan una reacción que poder comentar en el plató, que tenga una respuesta más pronto que tarde por parte de uno u otro. Pero viendo las imágenes creo que es hora de dejar a la Campos en paz, para que al fin pueda comprender cuánta calidad de vida va a ganar si escribe un punto y final en su relación con los medios de comunicación. Y así pueda pasear cómodamente por la calle, coger el teléfono sin miedo y disfrutar de su jubilación tal y como se merece.

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