'Los hombres del SAS': el creador de 'Peaky Blinders' retrata a los héroes más canallas de la IIGM

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'Los hombres del SAS': la IIGM a lo Peaky BlindersBBC

El título en inglés de la serie, 'SAS: Rogue Heroes', lo dice todo. Héroes canallas del SAS (siglas del Servicio Aéreo Especial británico en la Segunda Guerra Mundial). Aunque bien podría parecer el título de un documental más del canal Historia sobre la IIGM, 'Los hombres del SAS' es la nueva propuesta de ficción de BBC y Steven Knight, creador de 'Peaky Blinders' y 'Taboo', que aquí en España puede verse en HBO Max. Y con ella, el guionista da en el clavo con una historia de guerra tan desprovista de patriotismo como hasta arriba de testosterona. Funciona, permítanme la expresión, como un tiro.

Es 1941 y los Aliados luchan contra los nazis alemanes y los fascistas italianos. En concreto, la miniserie bélica de Knight nos lleva hasta Egipto, donde el ejército del Reino Unido encadena derrotas, mientras brega por un objetivo: frenar el avance de las tropas de Erwin Rommel por el norte de África y evitar que se hiciesen con el canal de Suez, una de las rutas comerciales más importantes del mundo. Allí hay soldados disciplinados, pero muchos otros son borrachos, insumisos y un atajo de granujas. Estos últimos son de los que se ocupa la serie: unos parias con ganas de acción que deciden formar una unidad de paracaidistas para llevar a cabo misiones de manera casi kamikaze.

El trío protagonista lo forman Connor Swindells ('Sex Education'), encarnando a David Stirling, un niño pijo con aires de grandeza que ansía superar los logros bélicos de su padre, Alfie Allen ('Juego de tronos') como Jock Lewes, un militar que roza la sociopatía, y Jack O'Connell ('Godless') como Paddy Mayne, el más indisciplinado de todos y también el más loco. Es el primero quien, gracias a sus contactos familiares, propondrá la creación de este equipo. Y recibirá el visto bueno de los mandos superiores porque en tiempos desesperados surgen ideas desesperadas y aquí hay poco que perder: se trata de juntar a unas cuantas ovejas negras que no encajan bien en la disciplina militar y mandarlos contra la línea enemiga para que intenten hacer el mayor daño posible. Un experimento.

"Todos los que aquí son héroes, si no hubiese guerra habrían acabado en la cárcel o con muchos problemas porque no estaban preparados para vivir en una sociedad normal. Las personas que son expulsadas de bares y restaurantes y se meten en problemas horribles en tiempos de paz, resultan necesarias cuando llega la guerra", explicaba el creador de la serie a Radio Times, estableciendo una conexión temática entre esta obra y 'Peaky Blinders' en relación a los desarraigados. Es lo interesante de 'Los hombres del SAS', que convierte en héroes a unos personajes que en otro contexto serían escoria y que no se preocupa por glorificarlos (como tendería a hacer una producción yanqui).

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BBC

En determinado punto, un personaje le dice a otro que puede unirse a este grupo o pasarse tres años en la cárcel, lo que supone que para cuando salga ya habrá terminado la guerra y se habrá perdido "toda la diversión". Ese momento define muy bien la mentalidad de este grupo: no están en la guerra obligados y con miedo ni han acudido para defender unos valores, sino por puro recreo. Están jugando a planificar misiones y a matar a sus enemigos y van con todo. Su heroicidad, en todo caso, tiene más que ver con ciertos delirios de grandeza que Steven Knight concreta (y redunda) entorno al concepto de escribir la historia, aunque sean una pieza ínfima en una guerra tan extensa.

La conversión del gañán en héroe, o la epopeya del descerebrado con una metralleta, le da a 'Los hombres del SAS' un rollo que para muchos espectadores será de lo más molón; siempre gusta ver a un personaje carismático con poco que perder lanzándose al vacío. Y la serie es muy consciente de ello, apoyando el macarrismo de los protagonistas con música anacrónica (sobre todo AC/DC y otros emblemas del rock y el metal), letreros hechos con spray, muchos tacos y un montaje bastante rápido, especialmente al inicio de la historia. Pero, afortunadamente, no se queda ahí y aunque no haya un excesivo desarrollo de los arcos de los personajes, sí les da cierta emotividad y la historia es suficientemente interesante.

Su último punto fuerte es un nivel de producción altísimo que nos lleva de viaje por el desierto egipcio, incluso con tormentas de arena, o nos deleita con tiroteos y escenas de aviones explotando. Donde no está tan afinada es en la trama de espionaje que se cuenta en paralelo (con Dominic West y Sofia Boutella como espías inglés y francesa) ni en la construcción de ningún personaje femenino. Pero, en términos generales, 'Los hombres del SAS' consigue un cóctel muy potente: hechos históricos, nazis, sinvergüenzas, buen guion y un estupendo elenco conforman una miniserie compacta y solvente.