¿Por qué los hombres no son mucho más rápidos que las mujeres en sprint?

dina asher smith, shelly ann fraser pryce, elaine thompson y marie josee ta lou en la final de 100 metros de doha 2019
No hay tanta diferencia en el sprint entre sexosMike Egerton - PA Images - Getty Images

La diferencia de velocidad al correr entre hombres y mujeres resulta evidente cuando se comparan los récords en el atletismo. Sin embargo, resulta "relativamente pequeña" cuando se trata de distancias más cortas debido a diferentes factores, como ha comprobado una investigación de la Universidad Saint Thomas (Estados Unidos).

Los científicos decidieron explorar la comparación entre sexos más allá de la aposentada creencia de que los hombres son entre un 10 y un 12 por ciento más rápido que las mujeres. En su camino, segmentaron los tiempos de las mejores velocistas y buscaron la evolución de su velocidad respecto a otros deportistas profesionales que necesitan ser rápidos en sus respectivos campos.

Para la demostración empírica disponían de un ejemplo claro. La jamaicana Shelly-Ann Fraser-Pryce es más rápida que la mitad de los receptores de fútbol americano a los que se ha cronometrado en el campus de pretemporada de la NFL. Es más, cuando se observan los tiempos de la pentacampeona del mundo frente a atletas profesiones de pruebas de entre 60 y 400 metros, se puede ver que en los primeros diez metros la caribeña es únicamente un 5,6 % más lenta que los hombres más rápidos del planeta (las referencias son los tiempos de las competiciones oficiales de atletismo desde el año 2003 al 2018).

Otras velocistas como Dina Asher-Smith mantienen el pulso con similares resultados. Es a partir de los 100 metros cuando la diferencia se consolida en torno al 14,2 % más rápida para los hombres.

¿Por qué las mujeres están tan relativamente cerca de la velocidad de los hombres en el arranque? La respuesta está precisamente en su anatomía, según los expertos. En los cuerpos más pequeños el porcentaje de masa muscular es mayor y facilita la explosividad, lo que supone cierta ventaja a su favor a priori. "Dado que las velocidades de sprint dependen directamente de las fuerzas específicas de masa que los corredores pueden aplicar durante la fase de contacto pie-tierra de la zancada, las mayores relaciones fuerza/masa de los individuos más pequeños proporcionan una ventaja relativa teórica", detallaron en la presentación de los resultados.

Por otra parte, los investigadores recuerdan que al contar con piernas más pequeñas se pueden dar más zancadas durante la fase aceleración con la que se inicia el esprín. Eso supone una ventaja inicial cuya duración es limitada debido al cansancio. De hecho, ambas diferencias se convierten en obstáculos cuando aumentan las distancias.

dina asher smith, shelly ann fraser pryce, elaine thompson y marie josee ta lou en la final de 100 metros de doha 2019
Mike Egerton - PA Images - Getty Images

Las desventajas de las corredoras

La fatiga muscular llega antes a las piernas de las mujeres porque el ritmo de zancadas es más alto (se necesitan más pasos para la misma distancia), señalan en el informe publicado en la revista científica Journal of Applied Physiology. En contraste, las mayores zancadas marcan la diferencia en mayores distancias puesto que posibilitan una manera de correr más eficiente.

¿Más pruebas? Quizás si se lleva a cabo el reto planteado de Shelly-Ann Fraser-Pryce a Armand Duplantis en una carrera de 100 metros se entenderá de manera gráfica. En los primeros metros la jamaicana puede medirse con cierta igualdad con el saltador de pértiga (que tenía buenos tiempos como velocista en sus tiempos universitarios) pero en los metros finales el cansancio puede acabar con las aspiraciones de la caribeña.