Cómo 'El hombre invisible' logró crear un villano aterrador que no podemos ver

ATENCIÓN: ESTE ARTÍCULO CONTIENE SPOILERS DE EL HOMBRE INVISIBLE

El reciente remake de El hombre invisible, dirigido por Leigh Whannell (Insidious: Capítulo 3Upgrade), introdujo un interesante giro en el mito que H. G. Wells creó en su novela homónima de 1897 –centrándose no el científico que perdía la propia imagen (aquí interpretado por Oliver Jackson-Cohen) sino en su maltratada ex-novia Cecilia (Elisabeth Moss). Pero más allá de este significativo cambio narrativo, los responsables de la película también combinaron varias técnicas innovadoras de cinematografía y efectos visuales para hacer (aún más) terrorífico a este personaje que nadie puede ver.

Elisabeth Moss interpreta a Cecilia Kass en El hombre invisible, la última y más aterradora versión del icono de Universal. (Imagen: © 2020 Universal Pictures. All Rights Reserved)

En un making of publicado por Insider hemos podido ver cómo lograron hacer que el personaje de Elizabeth Moss (El cuento de la criada) fuese arrojado a una distancia de varios metros por una mano invisible. Como se detalla en el vídeo, estamos ante un complicado plano que requirió la intervención de dos especialistas de acción –uno de ellos embutido al completo en un traje de “chroma” verde–, varias cuerdas, todo un equipo de efectos visuales y la precisión de una cámara de movimiento robotizado:

¡Qué lejos queda la (ingeniosa y entrañable) austeridad de aquella película de James Whale estrenada en 1933! En ella, salvo el uso de algunos efectos prácticos –propios del ilusionismo–, la “invisibilidad” de Claude Rains se limitaba mayormente a unos vendajes y unas enormes gafas de sol que cubrían todo su rostro. Ingredientes suficientes para crear todo un icono del terror de la Universal, pero que hoy habrían sabido a poco a un público acostumbrado al último grito en efectos especiales.

Frente al efecto de “ropajes flotantes” que aplicaba el clásico de 1933 (empleando una versión arcaica y fotoquímica de la pantalla verde), los creadores de la nueva versión optaron por hacer a su monstruo completamente invisible, empleando los últimos avances tecnológicos para infundir miedo a través de la insinuación de su presencia en la escena. Esto requería que Moss y el resto del reparto tuvieran algo (o alguien) físico con el que interactuar y luchar –para lo cual se empleó tanto a un especialista vestido como el actor en cuestióncomo a otro vestido de verde. Adicionalmente, una cámara robótica programada para rodar exactamente igual cada toma permitió medir al detalle el más ligero movimiento de las coreografías. De esta forma, Whannell podía rodar dos tomas “hermanas” de cada plano –una interpretada por el actor y otra por el especialista– que los técnicos de postproducción combinarían en una sola, eliminando todo rastro de los especialistas.

Lejos quedan los arcaicos efectos visuales que en 1933 hicieron de Claude Rains, el hombre invisible original, un verdadero icono del cine de terror. (Imagen: © Universal Pictures)

Como se explica en el vídeo, la escena de la cocina se rodó de esta forma: primero filmando a la protagonista, después a un especialista llevando a cabo la misma acción que aquella y siendo lanzado por los aires gracias al especialista de verde y a un sistema de cuerdas, y después filmando de nuevo a Moss, para finalmente borrar de la imagen a ambos especialistas. Para ayudar a la complicada eliminación del especialista de verde, los creadores también reconstruyeron digitalmente partes del decorado. Y es que, según declaró Whannell en una entrevista con el podcast The Big Picture, “en realidad es más fácil añadir un hombre lobo a posteriori que eliminar a un especialista de traje verde”.

Al volver completamente invisible al antagonista, el público se ve obligado a escudriñar la pantalla y tratar de adivinar dónde se encuentra en cada momento. Y cuando tienen lugar los ataques, estos reproducen con absoluto realismo el aspecto que tendría la intervención física de un ser humano que no podemos ver. No obstante, son los momentos más sutiles y ambiguos, aquellos en los que la presencia del monstruo apenas es insinuada, los que hacen de la nueva película una experiencia verdaderamente escalofriante.

Muchas de esas escenas no requirieron efectos visuales, sino que se apoyaron en la puesta en escena y los movimientos lentos y calculados de la cámara –que muchas veces “panea” hacia espacios aparentemente vacíos, siguiendo la presencia de algo que no vemos. Este uso del “espacio negativo” también se aplica a los encuadres estáticos, que muchas veces dejan espacio libre donde normalmente debería haber un personaje u objeto. ¡Todo para volvernos locos de ansiedad!

Estrenada el pasado 28 de febrero, El hombre invisible ostenta un imponente 91% de aprobación crítica en Rotten Tomatoes y hasta la fecha ha recaudado más de 113,5 millones de euros (123,4 millones de dólares) en todo el mundo.

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