Hollywood evidencia su hipocresía con el destierro de los Globos de Oro

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Después de llevar 77 años entregando premios y sirviendo como excusa anual para vanagloriarse como industria, Hollywood se está desligando de los Globos de Oro como si fueran la peste. Es lo que sucede cuando quedan en evidencia las prácticas anticuadas y la desigualdad que ha campado a sus anchas a lo largo de la historia de la meca del cine.

Que Hollywood no quiere que le salpique.

GOLDEN GLOBE AWARDS Trophy, graphic element on black
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Agencias y representantes, así como Netflix, Amazon, Scarlett Johansson y Tom Cruise fueron los primeros en plantarse en contra de la HFPA (la organización detrás de los premios) a raíz del exposé publicado por Los Angeles Times, que desvelaba un posible entramado de movimientos económicos cuestionables y la ausencia de miembros negros entre los 87 votantes. 

La HFPA intentó adelantarse al escándalo prometiendo reformas y la inclusión de 20 miembros nuevos en 2021 “con especial atención a la raza negra”, pero la decisión llegaba tarde. Más de 100 agencias de publicidad y relaciones públicas anunciaron que rompían sus lazos con la organización, el director ejecutivo de Netflix anunció el cese de cualquier actividad con ella hasta que “se produzcan cambios significativos”, mientras Scarlett Johansson se sumó a la causa a través de un comunicado donde señalaba a la organización de haberle hecho “preguntas sexistas” que rozaban “el acoso sexual” en eventos y entrevistas; y Tom Cruise actuaba en protesta devolviendo por correo los tres Globos de Oro ganados en su carrera.

Y, para terminar de colmar el asunto, la cadena NBC ha dejado en el aire el futuro de los premios anunciando que no emitirá la ceremonia de 2022.

Pero, ¿de verdad vamos a creer que Hollywood no sabía de la falta de inclusión racial en la organización? ¿Qué es justo ahora, después del exposé, que debe ser criticada por las preguntas sexistas que apunta Scarlett, por la falta de igualdad o que las estrellas devuelvan sus estatuillas a modo de protesta? O... ¿estamos, entonces, ante otro ejemplo más de la hipocresía de Hollywood a la hora de huir despavorida cuando el escándalo acecha? 

Pasó con Kevin Spacey, Harvey Weinstein y Woody Allen, entre muchos otros personajes que pasaron a ser persona non grata cuando sus escándalos quedaron al descubierto. Escándalos que no eran nuevos, sino que formaban parte de la rumorología e historias de la propia industria. De los dos primeros resultó que algunos habían escuchado, visto o comentado actitudes inapropiadas a lo largo de los años. Del segundo, sobre todo, existían ejemplos de actrices que se habían quedado sin trabajo, otros que sabían de las tácticas del productor (como admitió Quentin Tarantino, por ejemplo, vía Deadline), y empleados de Weinstein que luego salieron a testificar en su contra. En el caso de Woody Allen, y como demuestra la serie documental de HBO, Allen v Farrow, las acusaciones de abusos por parte de su hija tuvieron lugar en 1993. Fue un escándalo público con ruedas de prensa y entrevistas protagonizadas por el propio cineasta, pero su carrera continuó sin que sus estrellas le dieran la espalda. Fue a raíz del resurgimiento del caso impulsado por el movimiento #MeToo que, de repente, una gran mayoría de intérpretes repudiaron haber trabajado a su lado. Pero la duda o la sombra de ella, en ninguno de los tres casos, era nueva. 

La consecuencia es el rechazo hollywoodense, ese que cancela, se desliga y actúa repudiando lo que la figura representa. Una medida más que acertada cuando hablamos de actitudes inapropiadas apoyadas en el machismo y la misoginia que convivieron en la industria durante tanto tiempo, pero que no dejan de señalar a Hollywood como una cuna de secretos que durante mucho tiempo estuvieron escudados bajo el poder y el éxito.

Y ahora es el turno de los Globos de Oro y su inminente extinción ante el desprecio de un Hollywood que actúa sorprendido por el hermetismo de la Asociación de la Prensa Extranjera en Hollywood, los tratos de favor retratados en el artículo de Los Angeles Times, las preguntas sexistas que acusa Scarlett y la ausencia de miembros negros entre sus votantes.

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Pero veamos, la HFPA lleva entregando premios desde 1944 y es una organización tan pequeña en cuanto a números de miembros que muchas estrellas se han cruzado con ellos en persona. Al menos, los han visto en alguna ocasión. Yo misma he participado en eventos de prensa donde estaban los miembros de la institución y solo había que hacer un repaso visual para comprobar la ausencia de miembros negros.

Los miembros votantes de la HFPA son periodistas extranjeros afincados en la industria, veteranos del medio que tienen acceso a entrevistas directas con las estrellas, ruedas de prensa exclusivas para ellos, visitas a rodajes, eventos, etc. Lo que quiero decir es que el acceso físico siempre ha sido una de sus bazas y que el contacto directo con Hollywood era una de sus vías de subsistencia. Es decir, que Hollywood se sorprenda ahora de la falta de miembros negros solo porque un exposé lo desvele al mundo, y cuando ha tenido trato directo con sus miembros durante décadas, resulta un tanto hipócrita.

Sobre todo cuando venimos de años de debate ante la ausencia de nominados negros en los Globos de Oro y los Óscar, cuando hemos vivido fenómenos virales como #OscarsSoWhite o #BlackLivesMatter. Cuando la Academia de Hollywood tuvo que hacer sus propias reformas ante la falta de inclusión racial y la polémica que acarreó todo aquello.

La HFPA lleva conviviendo con Hollywood desde hace décadas y a pesar de la falta de credibilidad que sus premios suelen tener entre los críticos de cine -digamos que los Globos de Oro no suelen reflejar la opinión unánime de la crítica del mundo- se ganaron el título de ser la antesala de los Óscar y las propias estrellas de Hollywood han participado del circo mediático, desfilando por su alfombra, recibiendo premios y aprovechando el reconocimiento de sus ceremonias. Pero ahora que la sombra del escándalo se posa sobre ella, Hollywood repudia y huye despavorido.

Algunos miembros de la organización han hablado de forma anónima con Variety y han dejado en evidencia esta hipocresía. Según algunos de ellos, el criticismo al que se enfrentan ahora es puramente “oportunista” dado que, el hecho de que no tenían miembros negros en su plantel era conocido desde 2013.

Nos conocen desde hace 30, 40, 50 años. ¿Cómo puede sorprenderles?” se pregunta uno de ellos, mientras otros señalan que están siendo utilizados como chivos expiatorios por los problemas raciales del país. “Tal vez como organización estábamos ensimismados y no pensamos en la corrección política y el clima de este país”, dijo otro de los miembros. “No somos una organización racista. Este es un país racista. Señalarnos con el dedo ahora, y decir que deberíamos tener un 13% de miembros negros, es ridículo".

Según Variety, estudios y agencias de publicidad llevan varios años pidiendo cambios a la HFPA. Y si bien es cierto que la organización se ha dormido en sus laureles mientras el resto de la industria se adaptaba a las necesidades raciales y sociales, no deja de ser una organización que ha formado parte del engranaje que ensalza a Hollywood como una industria de brillos y estrellas. Y que, en definitiva, podría resumirse como los vestigios de ese Hollywood anticuado y desigual que lideró la industria hasta hace muy pocquito tiempo.

Los Globos de Oro necesitan reformarse o desaparecer, de eso no cabe ninguna duda. Pero ¿no debería Hollywood reconocer su parte de responsabilidad en alimentar su existencia, cuando la falta de miembros negros era una verdad conocida desde hace tiempo?

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