La histórica advertencia a Harvey Weinstein con una catana

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Por Alberto Cano.- Harvey Weinstein no solo ha sido polémico por las numerosas denuncias de acoso sexual y violación contra él. Antes de que saliera a la luz el escándalo, era muy reconocido por sus controvertidas decisiones a la hora de distribuir cine, especialmente por sus batallas contra cineastas y creadores en su empeño por recortar y modificar películas por las que incluso fue denominado como “Harvey Manostijeras”. Pero no siempre se salió con la suya. De hecho, una vez incluso recibió una catana como amenaza por parte de un reputado estudio de animación.

Ese estudio fue Ghibli, el responsable de aclamadas obras animadas como El viaje de Chihiro, La princesa Mononoke o Nausicaä del Valle del Viento. Y fue precisamente por estas dos últimas películas por las que el estudio decidió plantar cara al polémico productor estadounidense en los años 90 de cara a distribuir sus películas en Estados Unidos. Aunque para conocer a fondo esta historia debemos remontarnos una década atrás, a 1983, cuando Nausicaä, la primera película de Ghibli, llegó al territorio americano sufriendo una importante censura.

Harvey Weinstein (Foto: George Pimentel / WireImage)
Harvey Weinstein (Foto: George Pimentel / WireImage)

Como bien sabrán los que la hayan visto, Nausicaä del Valle del Viento de Hayao Miyazaki es una compleja fábula de ciencia-ficción con un marcado mensaje medioambiental, una película de aventuras muy ambiciosa para nada enfocada al público infantil. Sin embargo, New World Video, distribuidora que se hizo con sus derechos para Estados Unidos, decidió que su única viabilidad comercial en su territorio era venderla como una cinta de animación para todos los públicos.

Así, el productor Carl Macek, uno de los pioneros en traer anime al mercado estadounidense, tomó la decisión de recortar el film, cambiar diálogos, renombrar personajes e incluso modificar el título a Guerreros del viento. Esta edición de Nausicaä del Valle del Viento no solo se estrenó en Estados Unidos, sino que varios territorios internacionales, incluido España, optaron por exhibir este montaje censurado en lugar del original.

Las consecuencias fueron terribles, porque aparte de fracasar en taquilla con una recaudación que ni llegaba al medio millón de dólares en Estados Unidos, desató la ira de Studio Ghibli. El estudio japonés se cerró de lleno a volver a distribuir sus películas fuera de Japón, una situación que no cambió hasta finales de los años 90, cuando entró en juego Harvey Weinstein.

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En 1996, un año antes del estreno de La princesa Mononoke, Miramax, la productora de Harvey y Bob Weinstein que en 1993 fue adquirida por Disney, llegó un acuerdo con Ghibli para poder romper el veto a la distribución internacional de sus obras. Sin embargo, hubo acaloradas discusiones de por medio, puesto que Weinstein tenía en mente realizar cambios en La princesa Mononoke para reducir su duración de 133 a 90 minutos y Ghibli no estaba dispuesta a volver a pasar por ese aro.

Tanto se debieron de complicar las conversaciones entre ambas partes que se promulgó el rumor de que Hayao Miyazaki envío una catana a Harvey Weinstein con un mensaje muy directo: “No cortes”. Pero el rumor resultó ser cierto.

En una entrevista ofrecida por Miyazaki a The Guardian en 2005 tras el estreno de El castillo ambulante, el director japonés confirmó la veracidad de la historia de la catana, aunque aclara que no fue él quien se la envió, sino su productor, Toshio Suzuki. “En realidad, fue mi productor quien hizo eso. Aunque fui a Nueva York para conocer a este hombre, este Harvey Weinstein, y fui bombardeado con el ataque agresivo con todas estas peticiones de recortes", relataba Miyazaki antes de admitir que consiguió derrotar a Weinstein en su intento de modificar su película.

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La veracidad de esta historia fue también confirmada por Steve Alpert, antiguo empleado de Ghibli que formó parte de las negociaciones con Miramax. Alpert cuenta en sus memorias publicadas que en aquellos días en los que “podías llevar una catana contigo en tu equipaje de mano en un vuelo de Tokio a Nueva York”, a Suzuki se le ocurrió hacerse con una de estas armas en una pequeña y recóndita tienda de Tokio situada entre las zonas Shinbashi y Yurakucho para lanzarle un mensaje contundente a Weinstein.

“Suzuki compró una espada allí y la trajo a Nueva York para nuestro encuentro con Harvey. Era una réplica muy convincente de una espada samurai japonesa. Era realista en todos los detalles, excepto en que la cuchilla no estaba afilada”, escribía en su libro Sharing a House with the Never-Ending Man: 15 Years at Studio Ghibli. “Suzuki le presentó la espada a Harvey en una sala de reuniones llena de empleados de Miramax horrorizados. Cuando le mostró a Harvey la espada gritó en inglés y en voz alta: “¡La princesa Mononoke, sin cortes!, matiza.

Tras esta experiencia, Harvey Weinstein no volvió a involucrarse en la distribución de una película de Ghibli. Disney fue la encargada directa de llevar a los cines los siguientes títulos de la compañía, dejando de lado la marca de Miramax. Sin embargo, no se libraron de nuevas polémicas, puesto que los cambios que la compañía del ratón Mickey quería introducir en Nicky, la aprendiz de bruja o El castillo ambulante modificando la música, las canciones o los diálogos se tradujo en nuevas discusiones con Ghibli. Aunque esta vez sin ninguna catana de por medio.

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