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Las historias más locas de la WWF

Hulk Hogan, El Último Guerrero, El Enterrador, Big Boss Man... Estos nombres forman tanta parte de mis recuerdos de preadolescencia como El Equipo A o El Coche Fantástico. Sin sospechar que todo aquello era una pantomima coreografiada, mis hermanos y yo nos zurrábamos de lo lindo en la recreativa de la WWF (¡siempre modo Royal Rumble!) y/o en el salón reproduciendo las sillitas eléctricas y piquetes de ojos que acabábamos de ver en el Pressing Catch de Telecinco, cada uno imitando a nuestro luchador favorito. Original que es uno, el mío era Tito Santana... hasta que un día apareció en un combate vestido de torero y se me cayó el mito.

Lo que tampoco sabíamos en aquellos tiempos pre-Internet era que la vida de los luchadores detrás de las cámaras era aún más surrealista que las storylines de los programas, ya de por sí disparatadas, en las que se mezclaban no solo los que subían al ring, sino los managers, sus familias... Un vistazo rápido a Google permite encontrar muchas historias penosas sobre abuso de esteroides, alcohol o calmantes que terminaron en muertes a edades muy tempranas (Bam Bam Bigelow, Mr Perfecto...) o casos mucho más macabros como los del luchador canadiense Chris Benoit o la muerte de Owen Hart tras las heridas sufridas en un combate.

Pero como Esquire no es El Caso, aquí hemos venido a divertirnos. Y por eso hemos seleccionado, para tu pasmo y entretenimiento, unas cuantas anécdotas que oscilan entre lo inverosímil, lo chiflado y vaya, un poco lo delictivo también. Bienvenidos a la era dorada del wrestling y a sus locos, locos protagonistas.

Las historias más locas de la WWF

¡Sobredosis! ¡Celos! ¡Narices arrancadas! ¡¿Cambios de aceite?! Bienvenidos al loco mundo del wrestling

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