William Desmond Taylor, el asesinato sin resolver que conmocionó Hollywood hace un siglo

Oh, el Hollywood dorado. El studio system, las superproducciones de Cecil B. DeMille, las obras maestras de Howard Hawks, el glamour interminable de estrellas como Greta Garbo, Cary Grant o Katharine Hepburn… Para los nostálgicos del celuloide, la época comprendida entre los años 20 y los 60 de la década pasada sigue siendo referente del mejor cine. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. Desde que el cineasta y escritor Kenneth Anger empezara a destapar los secretos más oscuros de la ciudad de Tinseltown en su esencial Hollywood Babilonia, descubrimos que el dorado no era sino una capa que ocultaba una verdad mucho menos resplandeciente.

Retrato de 1917 de William Desmond Taylor (Albert Witzel, CC, Dominio Público)

Muchos especialistas sitúan el inicio de la edad de oro de Hollywood en 1927, año de la primera proyección comercial de una película sonora, The Jazz Singer. A partir de ahí, la Meca del Cine generaría grandes producciones que llevarían a la industria a lo más alto, produciendo un star system (de intérpretes y realizadores) que marcaba una época. No obstante, antes de que Hollywood se convirtiera en una fábrica de sueños, tenía la reputación de ser un lugar de pecado y decadencia. Y es que la mala vida de muchos miembros de la industria llevó a relacionar el mundo del cine con la depravación y la delincuencia, como ilustra el impactante caso de William Desmond Taylor (1872-1922), actor y director de cine mudo envuelto en rumores y escándalos hasta que murió asesinado de un disparo en su propio domicilio en 1922.

A día de hoy, la muerte de Taylor es uno de los grandes misterios sin resolver del siglo pasado. Habiendo pasado tanto tiempo, diferenciar entre mito y realidad es una tarea complicada, ya que los datos alrededor de su asesinato se han convertido en un turbio entramado de rumores, teorías y sospechosos digno de una película de cine negro dirigida por Fritz Lang o Billy Wilder. ¿Quién mató a William Desmond Taylor, un hombre aparentemente impoluto que dedicó su vida al cine? ¿Cuál fue el motivo? Procedemos a analizar su caso y a los sospechosos.

SEXO, SECRETOS Y AFFAIRS 

William Desmond Taylor era uno de los directores más prolíficos y prominentes de los primeros años del siglo XX. Después de desarrollar una carrera como actor, encontró su verdadera vocación tras las cámaras y realizó decenas de películas mudas de corte familiar (incluidas versiones de Tom Sawyer, Huckleberry Finn y Ana de las Tejas Verdes) hasta consagrarse en 1920 con su film más maduro y mejor valorado, The Soul of Youth. Sin embargo, detrás de su éxito parecía esconderse una vida descarriada que tenía en alerta constante a los dirigentes de los grandes estudios.

Según el podcast You Must Remember This, en los años 20 se produjo lo que se conoce como “la cultura de la reforma”, medida que tomaron los dirigentes de Hollywood para intentar reparar la imagen que relacionaba la industria del cine con escándalos, libertinaje, drogas y extorsión. En un negocio que ya se enfrentaba a escrutinio y desprecio por la gran cantidad de judíos que trabajaban en él, los peces gordos trataban por todos los medios de evitar que casos como el de William Desmond Taylor saltaran a los tabloides en un intento de esterilizar la gran pantalla. Claro que a la vista está que fue en vano.

A ojos del público, Taylor parecía un hombre recto e inmaculado, y los que habían trabajado con él lo definían como culto, refinado y respetuoso, pero los rumores empezaron a amontonarse sobre su imagen. Después de su muerte surgieron informaciones que decían que el cineasta había sido visto en fumaderos de opio, burdeles y “lugares queer”, lo cual aumentó las habladurías de que estaba ocultando su homosexualidad en una época en la que estaba condenada públicamente (Via YMRT).

Algunos creen que su visita a estos sórdidos lugares era parte de la investigación para The Soul of Youth, que incluía escenas en este tipo de establecimientos, mientras que otros estaban seguros de que Taylor había caído en las garras de los bajos fondos de Los Ángeles. En cualquier caso, los escándalos más sonados de Taylor no fueron estos, sino una serie de affairs y disputas personales que lo situaron en el centro de una enrevesada trama que culminaría en su asesinato.

EXAMINANDO A LOS SOSPECHOSOS

La lista de sospechosos del asesinato de William Desmond Taylor es sorprendentemente larga para un hombre de su reputación. El caso se cerró sin ser resuelto, convirtiéndose en una de las grandes obsesiones de cinéticos y criminólogos, que casi cien años después, no han dejado de analizar las pruebas y móviles que podrían haber llevado a su fatídico desenlace.

Haciendo un repaso por la biografía de Taylor, estas son las personas que se cree que podrían haber cometido el asesinato (via Medium):

Mary Miles Minter

A comienzos de los años 10, Taylor había dejado a su mujer e hija para perseguir su sueño de convertirse en estrella de Hollywood. En 1914, el actor empezó su carrera como director, que le llevó a trabajar con iconos del cine mudo como Mabel Normand, Mary Pickford o nuestra primera sospechosa, Mary Miles Minter. La que fuera protagonista de su adaptación de Ana de las Tejas Verdes se llamaba en realidad Juliet Reilly. Su madre, Charlotte Shelby, había robado la identidad de su sobrina muerta para dársela a su hija y de esta manera esquivar las leyes de trabajo infantil. Así es cómo una niña de 10 años se convirtió en una actriz de 17. Minter tenía solo 13 cuando conoció a William, e inmediatamente se enamoró de él. Con 30 años, el director era mucho mayor que ella y rechazó a la actriz explicándole que la diferencia de edad entre ellos era demasiado grande. Mary desarrolló entonces una obsesión por él, pero el director paró todos sus acercamientos, lo cual la llevó a sentirse públicamente humillada. ¿Es posible que esto la empujara a vengarse de él?

Charlotte Shelby

Debido a la juventud de Minter, su madre, Charlotte Shelby, también fue mencionada como posible sospechosa. Muchos creen que, a pesar de su obsesión por Taylor, la chica no habría sido capaz de cometer un asesinato, pero Shelby, que encajaba en el prototipo de madre controladora de estrella de cine que haría cualquier cosa por su hija, daba más el perfil. De hecho, Shelby creía que la relación entre el director y Mary en realidad existía y era de naturaleza sexual, lo que la había llevado a amenazarlo de muerte. Además, se dice que la mujer poseía una pistola similar a la que mató al cineasta y los rumores apuntan a que ella misma mantuvo un affair con él en algún momento -aunque esto contradice los chismes de que Taylor en realidad era gay y no mantuvo relaciones con ninguna de las dos por esta razón. Sea como fuere, los motivos para acabar con su vida se acumulaban.

Edward F. Sands

Edward Fitzgerald Snyder era un falsificador, ladrón y desertor del ejército procedente de Ohio. Para escapar de la ley, cambió de nombre varias veces hasta convertirse en Edward Sands. Con su nueva identidad, Sands encontró trabajo como mayordomo de William Desmond Taylor. Taylor pasó el verano de 1921 en Europa, dejando el cuidado de su casa a Sands, que destrozó su coche en un accidente y falsificó cheques a nombre de su jefe por valor de 5.000 dólares. Después de esto, Sands desapareció y regresó meses más tarde para robar de nuevo a Taylor, en esta ocasión joyas y cigarrillos con el filtro bañado en oro. Más adelante, Taylor recibió una nota de Sands en la que usaba el nombre real del director, William C. Deane-Tanner, y alguien empezó a llamar y colgar a su casa. ¿Conocía Sands los secretos más ocultos de Taylor, incluida su supuesta homosexualidad, y estaba intentando extorsionarlo? Los vecinos del cineasta aseguran haber visto al ex-mayordomo cerca de la residencia de Taylor en la noche de su muerte y el agente de policía Thomas Long encontró dos colillas con el filtro dorado en el lugar (via Medium). La policía ordenó la búsqueda y captura de Sands, pero este desapareció de la faz de la tierra y no se volvió a saber nada de él.

Mabel Normand

Mabel Normand fue una de las actrices cómicas más populares del cine mudo. Los rumores de su relación con Taylor sonaban con fuerza, pero ella los desmintió rotundamente. En aquel momento se creía que William estaba enamorado de Mabel, pero ella no le correspondía. Cuando el cadáver del director fue encontrado, este llevaba un colgante con una foto de Normand. Ella fue la última persona que vio a Taylor con vida, lo que la convertía automáticamente en sospechosa del asesinato. La policía recibió una llamada anónima que aseguraba que el arma homicida se encontraba en la residencia de la actriz. Dos pistolas fueron halladas en su domicilio, pero las dos eran de calibre .25 y Taylor había sido asesinado con un revólver .38. Los problemas de Normand con la cocaína fueron un factor decisivo en su relación con el director, que era conocido por su lucha abierta contra las drogas. Para ayudarla a rehabilitarse, Taylor se ofreció a identificar a sus proveedores, lo cual podría haber desatado una reacción violenta por parte de la actriz. Sin embargo, no se encontraron pruebas suficientes de que ella estuviera detrás del crimen.

Margaret Gibson

Se dice que la actriz Margaret Gibson confesó ser la autora del asesinato en su lecho de muerte en 1964. Gibson había trabajado con Taylor en varias películas, pero no hay muchos datos sobre su relación con el cineasta, con lo cual es difícil establecer un posible móvil para identificarla como verdadera sospechosa. ¿Escondía Gibson un secreto que nadie más conocía o fue su confesión simplemente el desvarío de una mujer a punto de morir?

Traficantes de drogas o personas de Hollywood

¿Pudo haber matado a William Desmond Taylor una persona completamente anónima para él? Su empeño en sacar de la cocaína a Mabel Normand y su cruzada contra las drogas para limpiar Hollywood de vicio y ayudar a reparar su imagen, le otorgaron la reputación de soplón, por lo que es posible que algún narcotraficante, o incluso alguna estrella de Hollywood con miedo a ser destapada como drogadicta, tomara cartas en el asunto.

RECAPITULANDO

El misterio alrededor de la muerte de William Desmond Taylor sigue siendo uno de los capítulos más sórdidos de Hollywood. Según You Must Remember This, Paramount destruyó muchas de las pruebas que habrían ayudado a solucionar el caso, frustrando así una investigación que se tuvo que cerrar por falta de información, o quizá porque alguien no quería que se descubriera algo incluso peor.

Bajo la fachada perfecta del director se escondía una trama de vicios y secretos que acabaron con su vida. Actualmente, ningún protagonista de esta historia sobrevive, por lo que solo queda especular con los datos y rumores que poseemos para intentar resolver por nuestra cuenta un misterio que supera a cualquier noir de la edad dorada de Hollywood.

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Imagen: Retrato de 1917 de William Desmond Taylor (Albert Witzel, icollectorDominio Público)