La historia real del hombre que inspiró el papel de Dustin Hoffman en 'Rain Man'

Valeria Martínez
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Cuando Rain Man se convirtió en el fenómeno cinematográfico de 1988, ganando cuatro premios Óscar y arrasando en taquilla, pocos sabían que el entrañable personaje de Dustin Hoffman, Raymond Babbitt, estaba inspirado en alguien de la vida real. Es más, me atrevería a suponer que más de uno probablemente desconozca este dato debido a que la película en ningún momento hace referencia a una historia real sobre un autista capaz de recordar todo tipo de información y números telefónicos de memoria. Pero la hubo.

Se llamaba Kim Peek y su capacidad para almacenar fechas, códigos postales, mapas e información fue tan increíble que llegó a ser conocido como “el Google viviente”.

Cartel de Rain Man (United Artists) y Kim Peek (Dmadeo; CC BY-SA 3.0)
Cartel de Rain Man (United Artists) y Kim Peek (Dmadeo; CC BY-SA 3.0)

Si pensamos en la cantidad de libros y artículos que hemos leído a lo largo de nuestras vidas ¿crees que serías capaz de recordarlos todos? Pues no, ¿verdad? Resulta imposible siquiera imaginarlo, sin embargo Kim Peek era capaz de recordar el 98% de los 12.000 libros que había leído a lo largo de toda su vida. Desde números a fechas, datos históricos, los códigos postales de EEUU y todo tipo de información mientras leía usando un ojo para cada página al mismo tiempo (con el izquierdo leía la página izquierda y con el derecho el otro lado), pero no era capaz de vestirse, ducharse o arreglárselas solo.

Kim Peek nació el 11 de noviembre de 1951 con macrocefalia, daño permanente en el cerebelo y agenesia de cuerpo calloso, pero fue el “savant” más conocido de la historia, un término que se utiliza para definir a quienes tienen el “síndrome del sabio” (personas con habilidades mentales extraordinarias). Su padre cuidó de él durante toda su vida, permitiendo que se realizaran diferentes estudios en busca de respuestas que ayudaran a comprender su increíble condición a pesar de que el primer médico que lo vio siendo un niño le recomendó que directamente lo internaran en una institución. Tenía 9 meses cuando un neurólogo, que apenas le dedicó 5 minutos de su tiempo, aseguró al padre que Kim era “retardado”, que nunca podría caminar o aprender, y que lo mejor sería internarlo.

Pero los padres decidieron que no, que ellos harían lo que estaba a su alcance dándole todo el amor posible. A los 2 años había aprendido a leer sin que los padres se dieran cuenta y a los 4 leía enciclopedias completas y comenzaba a demostrar una memoria impresionante para su corta edad. Sin embargo, la madre murió en 1975 y Frank Peek se quedó al cuidado de Kim convirtiéndose prácticamente en su sombra.

Kim era capaz de leer a una velocidad pasmosa, podía dar direcciones sobre cómo llegar entre diferentes ciudades del mundo con la rapidez de un GPS, revelaba todo tipo de datos que coincidían con cualquier fecha de nacimiento, y hasta se sabía los diálogos de las obras de Shakespeare de memoria. Sin embargo, fue recién cuando llegó a los 37 años que el mundo notó su presencia. Fue gracias a Barry Morrow, un guionista de Hollywood que quedó tan sorprendido con las habilidades y la personalidad carismática de Kim tras conocerlo en Texas que no podía quitárselo de la cabeza. Y así hizo lo que mejor sabía hacer: escribir una película pensando en él.

La idea se transformó en Rain Man, un drama sobre un genio autista con habilidades similares a las de Kim. El proyecto tuvo luz verde prácticamente enseguida con Dustin Hoffman en el papel principal y Tom Cruise como un hermano egocéntrico que descubre de su existencia al conocer que su fallecido padre dejaba toda su fortuna a un hermano autista. El carisma de Hoffman hizo que la película cautivara al público de todo el mundo creando un personaje tan entrañable que quedó grabado a fuego como uno de los grandes clásicos de su filmografía.

Sin embargo, hay que destacar que Kim no era autista como lo es Raymond en la película. Si bien era introvertido, no tenía dificultades para comunicarse de forma social. En su caso, el motivo principal de sus habilidades era la falta de conexiones entre los dos hemisferios cerebrales. Una resonancia reveló que su cerebro estaba dividido en dos sin conexión alguna.

Dustin y Kim se conocieron el día que Barry Morrow lo llevó junto a su padre a conocer a todo el equipo. El actor estudió la forma de hablar y caminar de Kim para basar su personaje aunque en su caso, y a pesar de que el guion se basaba en Kim, también tuvo ayuda de médicos y especialistas en autismo que lo guiaron en el desarrollo, además de inspirarse también en Peter Guthrie, un hombre autista que escribía, hablaba y leía en cuatro idiomas.

Si bien Rain Man no especifica que la idea parte de una historia real, el nombre de Kim Peek aparece en los agradecimientos de los créditos finales pero sin dar explicaciones. Fue Dustin quien explicó su implicación al agradecerle en su discurso cuando ganó el Óscar a mejor actor por su trabajo.

Según el Daily Mail -cuyos datos nos tomamos con pinzas- Dustin Hoffman habría cobrado un salario de $5.8 millones más un porcentaje de la taquilla, mientras Frank habría recibido $10.000 depositados en un fondo para Kim. Sin embargo, este “regalo” hizo que el gobierno le quitara los beneficios médicos por discapacidad dado que no se podían tener ganancias mayores a $2.400.

Tras el éxito de la película, las vidas de Kim y Frank dieron un vuelco radical. Siguiendo el consejo de Hoffman de “compartir a su hijo con el mundo”, el padre comenzó a aceptar invitaciones a convenciones y charlas en donde Kim demostraba sus dotes mientras el público le hacía todo tipo de preguntas. Y casi siempre con el Óscar de Barry Morrow bajo el brazo dado que el guionista se lo prestaba para que lo llevara a las charlas. Es más, la estatuilla se conoce como la “más amada del mundo” por la cantidad de personas que la tuvieron en sus manos.

Frank Peek quería romper con los estigmas que rodean la noción generalizada de las personas con discapacidades mentales, y llevó a su hijo por todo EEUU dando charlas y demostrando sus capacidades. Incluso escribió un libro titulado The Real Rain Man: Kim Peek publicado en 1997. La verdad es que resulta increíble ver vídeos de aquellos encuentros en donde Kim respondía con una rapidez asombrosa, atando fechas de nacimientos con datos históricos, nombres o recitando de memoria códigos postales de pueblos rurales desconocidos por la gran mayoría.

Si a un lector promedio le suele llevar 3 minutos leer los dos lados de una página de un libro, él lo hacía en 8 segundos, reteniendo el 98% de la información. En resumen, Kim era una enciclopedia andante. El Google viviente como lo llamaban, sin embargo no era capaz de razonar problemas matemáticos, comprender metáforas o mantener conversaciones en donde había una interacción social. Él quería conectar con la gente y lo hacía repitiendo frases repletas de halagos, abrazando o acercándose mucho al rostro de su interlocutor, pero según una especialista que lo analiza para el documental Kim Peek - The real rain man, no era capaz de socializar como una persona normal.

El Dr. Darold Treffert, que también aparece en el mismo documental, aseguró que su memoria no solo era profunda sino también amplia y que si la mayoría que padece el síndrome del sabio no comprende lo que registra, él había empezado a unir la información convirtiéndose en ese Google viviente.

El padre de Kim vivía con el temor de todo padre, aunque en él era mayor al ser el único que cuidaba de él. Con un Kim tan dependiente, Frank pasó toda su vida temiendo morir primero y que su hijo ya no lo tuviera a su lado para seguir adelante, pero tampoco soportaba la idea de que Kim muriera antes como le ocurre a cualquier padre. Al final, el destino marcó el camino de ambos y Kim murió a los 58 años en diciembre de 2009 de un ataque cardíaco. Frank murió cinco años más tarde, en abril de 2014, a los 88 años.

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Imagen Creative Commons: Dmadeo; CC BY-SA 3.0