‘Walk, Run, Cha-Cha’, la lección de amor que nos enseñan dos refugiados de Vietnam a través del baile

Imagínense conocer a alguien y que a los pocos meses deba marcharse a otro país. Que no puedas olvidarte de esa persona pero las circunstancias de la vida no te permiten verla o contactarla fácilmente. Que pasen los años y solo quede el recuerdo del inicio de un amor. Y de repente, tiempo después, te reencuentres quitando esa pausa romántica y descubriendo que era tu alma gemela. Hoy en día parece imposible que la experiencia sea tan dramática debido a la facilidad que disfrutamos en las comunicaciones y que nos permiten mantener relaciones a distancia con menos lejanía. Pero en la historia que les traigo, las cosas eran distintas. Y aun así el amor prevaleció.

Y todo gracias al baile.

Fotograma de 'Walk, run, Cha-Cha'

Se trata de la anécdota que nos cuenta Walk, Run, Cha-Cha, uno de los cortos documentales nominados al Óscar. Dirigido por Laura Nix, nos presenta a Paul y Millie Cao, una pareja que se vio forzada a separarse debido a los horrores de la Guerra de Vietnam pero terminó reencontrándose años más tarde en tierra americana. Y hoy en día todavía siguen recuperando el tiempo perdido en la pista de baile.

Se conocieron siendo muy jóvenes, disfrutando de la magia del primer amor durante seis meses hasta que Paul logró encontrar refugio en EEUU con su familia, dejando a su novia atrás. Pero no podía olvidarla. Meses más tarde comenzaron a escribirse, manteniendo la llama del amor encendida aunque fuera de puño y letra. Ella cuenta que soñaba con el reencuentro que él le prometía en sus cartas,sin saber que tardaría seis años en llegar. Seis largos años de vivir un amor sobre el papel, esperando cartas que tardaban semanas o meses en llegar. Él se marchó en 1979, y ella por fin pudo unirse en 1984.

Cuentan que el reencuentro fue extraño, después de todo los dos habían vivido experiencias diferentes. Habían crecido y físicamente eran dos extraños. Él la fue a buscar al aeropuerto después de hacer todos los trámites necesarios para conseguir que dejara su país. Se vieron y simplemente la cogió de la mano, empezando de cero a reconstruir aquello que un día habían iniciado.

Mientras terminaban sus estudios, cuidaban de sus padres y un niño pequeño, y se adaptaban al país y su lenguaje, lograron reinventarse a través del baile. A los dos les gustaba bailar juntos en Vietnam, y este ingeniero y auditora que actualmente están cerca de la edad de jubilación terminaron transformándose en dos apasionados bailarines de ritmos latinos.

La directora cuenta a New York Times que descubrió la magia que irradian mientras asistía a clases en un estudio de baile en Los Angeles, donde muchos de los alumnos son inmigrantes asiáticos. Al ver la dedicación de la pareja -que entrena cinco veces por semanas y compite de forma profesional- y la emoción en sus movimientos, decidió que quería contar la historia centrándose en responder qué pasa en la vida de un refugiado después de su llegada. En este caso, dos personas que dieron prioridad al amor en medio de la guerra, que comenzaron sus vidas en otro país con valentía, romance y separación al mismo tiempo. Algo que se transmite en 20 minutos en pocas palabras, mientras los movimientos del baile completan la historia.

¿Por qué bailan? Por amor. “Sabemos que no nos queda mucho tiempo, y por eso estamos aprovechando el tiempo perdido” explica Paul.

Walk, Run, Cha-Cha compite a mejor corto documental, una de las categorías más competitivas aunque muchos no lo sepan. Por un lado se enfrenta a In the absense, un corto sobre la necesidad de justicia de las familias de las más de 300 víctimas que murieron en el hundimiento de un ferry en Corea del Sur en 2014. También a Learning to skateboard in a warzone (if you’re a girl) sobre un grupo de niñas que aprenden a leer, escribir y crecer en confianza a través del monopatín en una ciudad destrozada por la guerra como Kabul. Mientras St. Louis Superman retrata la lucha política del activista Bruce Franks Jr. y Life overtakes me -el único que está disponible en España a través de Netflix- sobre un extraño síndrome que sufren niños refugiados y que los deja en un estado catatónico durante meses y años.

Si quieres ver a Paul y Millie bailar, puedes ver el corto aquí (en versión original):

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