La historia real tras 'New Amsterdam', la serie que Netflix ha resucitado en España

Paula Olvera
·6 min de lectura

A pesar de la gran oferta de series, películas y documentales que Netflix añade cada semana a su catálogo, ha encontrado un nuevo éxito a través de una propuesta que ya había pasado previamente por otra plataforma. Me refiero a New Amsterdam, el drama médico que desde hace varios días lidera el ranking de los títulos más vistos del servicio de streaming.

Confieso que yo misma me enganché hace unas semanas cuando buscaba una nueva producción de varias temporadas, reparando así en su éxito in crescendo. Un furor que me ha llamado especialmente la atención puesto que no se trata de una ficción recién salida del horno, sino que se estrenó en 2018 en la cadena estadounidense NBC y aquí en España se pudo seguir en Antena 3. Incluso muchos espectadores también devoraron New Amsterdam gracias a Amazon Prime Video que en los últimos años ha ido lanzando los capítulos (haciendo mucha campaña con la primera tanda). Y donde, por cierto, también sigue disponible. De cualquier manera no ha sido hasta su llegada a Netflix que muchos suscriptores le han dado una oportunidad, coronando este título como el nuevo éxito de la plataforma.

Pero... ¿sabías que está inspirada en una historia real?

Imagen de archivo promocional de New Amsterdam
Imagen de archivo promocional de New Amsterdam

Seguro que New Amsterdam te sonaba de oídas (yo conocía de su existencia porque había escuchado que, como han hecho muchas otras ficciones, la tercera entrega penetraría de lleno en las consecuencias de la pandemia del coronavirus) pero no ha sido hasta su incorporación al catálogo de Netflix que se ha convertido en un fenómeno arrollador del que queremos saber todo y más. Este título ha calado fuerte en los espectadores, entre los que me incluyo, aunque reconozco que me pensé dos veces si sería capaz de adentrarme en una historia ambientada en un hospital con la que está cayendo en nuestra realidad.

Pero menos mal que me dejé llevar por mi intuición porque me declaro fan incondicional de esta propuesta audiovisual que todavía sigo consumiendo (la primera temporada en Netflix está compuesta por 22 episodios y la segunda por 18- la plataforma tiene pendiente añadir los capítulos que conforman la tercera tanda que fueron estrenados en NBC el pasado 2 de marzo-). ¿Y por qué me ha seducido New Amsterdam? Básicamente porque el desenlace del episodio piloto me dejó con la boca abierta y cuando una historia ya me atrapa así de primeras soy incapaz de darle al pause.

La trama de esta serie que tanta sensación está causando arranca con la llegada del doctor Max Goodwin al hospital más antiguo de los Estados Unidos, y el único público de Nueva York, que atraviesa una grave crisis financiera y de reputación. De hecho, se ha convertido en una pequeña ciudad que funciona al margen del exterior, ya que tiene su propia cárcel y hasta un juzgado. Así que este doctor encarnado por Ryan Eggold tiene como objetivo sanear las cuentas pero, sobre todo, lograr que sea un centro de referencia por su atención a los enfermos. Paradójicamente el genuino protagonista es también paciente ya que tiene que lidiar con el cáncer que padece a la vez que se hace cargo del New Amsterdam con una pregunta simple (a la par que revolucionaria): “¿Cómo puedo ayudar?”.

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A grandes rasgos, que New Amsterdam se haya convertido en uno de los contenidos más vistos en Netflix se podría explicar aludiendo a esta sugerente premisa que pone sobre la mesa la importancia de tener un sistema sanitario de calidad y gratuito, pero además hay que tener en cuenta que este tipo de producciones (Anatomía de Grey, House, The Good Doctor…) siempre consiguen acariciarnos la fibra sensible con sus historias humanas. Aunque si hay algo que a mí particularmente me emociona, más allá de que se concibe como una oda a la sanidad pública, es que el personaje interpretado por el actor The Blacklist y Sensación de vivir: La nueva generación se inspira en un médico real.

New Amsterdam está basada en el libro de 2012 Twelve Patients: Life and Death at Bellevue Hospital (Doce pacientes: vida y muerte en el Hospital Bellevue) de Eric Manheimer, el exdirector médico del Hospital Bellevue que sigue abierto a día de hoy, situado en la Primera Avenida de Manhattan (Nueva York). Una institución fundada en marzo de 1731 que comenzó como una casa de beneficencia en un edificio de ladrillo de dos pisos que en la actualidad es un inmueble de 25 plantas.

Precisamente la serie de primeras se titulaba Bellevue y se inspira tanto en las memorias de Eric Manheimer, que ahora ejerce de productor y también de escritor de la aclamada ficción, como en 150 cuadernos que este médico redactó durante sus años en el citado hospital de la ciudad de Nueva York. Unos escritos en los que revela sus experiencias con los prisioneros de la Isla Rikers, con inmigrantes ilegales e incluso con grandes magnates de Wall Street y que, sin duda, alentaron a los guionistas y al propio creador, David Schulner, a llevar su historia real a la pequeña pantalla.

Dicho de otro modo, el personaje central de New Amsterdam no ha sido un mero producto de la ficción, sino que tiene como inspiración a Eric Manheimer y sus fascinantes experiencias durante el ejercicio de la medicina. En una entrevista con TV Insider en 2018 el doctor detalló que antes de convertirse en el director médico del Hospital Bellevue trabajó como profesor en el New Hampshire’s Dartmouth-Hitchcock Medical Center: “Trabajé en la unidad de cuidados intensivos, atendí a los pacientes en el hospital, hice rotaciones para la sala de emergencias”.

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Posteriormente Eric Manheimer trabajó como director médico del Hospital Bellevue, el más antiguo de Estados Unidos, de 1997 a 2012. Y ojo al dato porque, al igual que sucede con Max Goodwin, también fue diagnosticado con cáncer de garganta. Aunque, a diferencia del personaje de la ficción que sigue trabajando, tras detectarle un carcinoma de células escamosas cedió sus labores a su socio director para poder afrontar el tratamiento. En su caso, según recoge NY Post, estuvo entre seis y ocho meses de baja para luego regresar al puesto poco a poco haciendo jornadas de dos horas cada día. Y ahora, a sus 71 años, también sirve de consejero a los guionistas cuando tienen dudas sobre el desarrollo dramático de una secuencia con un paciente.

Así que si bien New Amsterdam no existe como tal (es Bellevue el que ha servido como localización para algunas escenas), sí que es real la increíble historia de este doctor que batalló contra la burocracia para salvar la vida de los enfermos, mientras él luchaba al mismo tiempo por la suya.

Max Goodwin se gana rápidamente el cariño de los espectadores por cómo se involucra en su trabajo y con los pacientes, por lo que descubrir que su historia de superación se inspira en la de un médico real resulta más conmovedor todavía y, sin duda, te anima a ver los trepidantes episodios con otros ojos. De modo que le doy las gracias a Netflix por, una vez más (como hizo también con Prison Break recientemente), lograr que un producto de ayer se transforme en un éxito de hoy, que además promete seguir creciendo porque el año pasado la serie fue renovada por tres temporadas adicionales (tercera, cuarta y quinta), garantizando su futuro como mínimo hasta 2023.

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