Llevan al cine la historia real de unas gemelas que pactaron su muerte para que las dejaran ser libres

Pocos saben de ellas, pero en Reino Unido conforman uno de los capítulos más conocidos de la historia psiquiátrica. Hablamos de las gemelas June y Jennifer Gibbons que durante varios años de sus vidas vivieron todo tipo de experimentos psicológicos al compartir una conexión que todavía hoy en día nadie entiende. Su historia, increíble por cierto, será adaptada a la gran pantalla con Letitia Wright como protagonista.

Letitia Wright protagonizará a las gemelas Gibbons (AP Photo; Jordan Strauss; Gtres)

La joven que conquistó a los cinéfilos con su papel de Shuri en Black Panther (repitiendo poco después en Vengadores: Infinity War y Vengadores: Endgame) será la encargada de interpretar a estas dos mujeres idénticas nacidas en 1963 en Gales. La película estará dirigida por la polaca Agnieszka Smoczynska (Fuga) y relatará la historia de estas chicas que solo hablaban entre ellas dos y que, al separarlas, entraban en estado catatónico.

La película, cuyo rodaje tiene previsto comenzar en abril (de momento), estará basada en la novela The silent twins escrita por la periodista de investigación Marjorie Wallace contando la historia desde su niñez a la adolescencia, una etapa en la que se obsesionaron con escribir historias de ficción, los chicos y el crimen. Sí, el crimen también ya que la historia terminó en tragedia.

Según el libro, la historia real cuenta que sufrían bullying y rechazo en el colegio al ser las únicas niñas de color de la comunidad donde vivían, haciendo que los maestros las dejaran marcharse antes de clase para evitar el acoso. Esto las habría llevado a retraerse aun más y terminar hablando solo entre ellas dos. Sin embargo, la historia se tornó más crítica cuando un médico que aplicaba vacunas en el colegio notó el comportamiento y notificó a un psicólogo infantil. Varios especialistas las trataron con la intención de conseguir que se comunicaran con el mundo exterior, incluso las enviaron a colegios internados por separado, en donde comenzaron a quedar en estado catatónico.

Al volver a estar juntas, se aislaron en su habitación inventándose historias que poco a poco las llevaron a desarrollar una carrera como escritoras, la mayoría sobre personajes con comportamiento criminal. Fue cuando tenían 18 años que comenzaron a cometer crímenes como vandalismo, robo e incendios provocados, llevando a su internación en el Hospital Broadmoor tras recibir una sentencia de detención indefinida por razones de enfermedad mental. Se trata de un centro psiquiátrico de alta seguridad ubicado en Berkshire, Inglaterra, donde pasaron 12 años siendo estudiadas y analizadas por doctores y psicólogos que no lo lograban comprender la conexión que las hacía quedarse catatónicas cuando se separaban. Y tampoco conseguían entenderlas cuando hablaban entre ellas dado que lo hacían en un dialecto conocido como el “Bajan Creole” de Barbados, de donde eran sus padres.

Según contó Wallace hace unos años a Herald Scotland, las gemelas “tenían rituales para decidir quién se despertaría primero, quién respiraría primero y la otra no tenía permitido hacerlo hasta que la primera daba el primer respiro. Era como un juego infantil siniestro fuera de control”.

Rodeadas de asesinos y pacientes de riesgo, las jóvenes fueron sometidas a altas dosis de antipsicóticos, y según el libro, Jennifer desarrolló un desorden neurológico que la llevaba a repetir movimientos de forma involuntaria, llamado discinesia tardía. Sin embargo tenían un acuerdo: si una moría, la otra comenzaría a hablar y seguiría adelante con una vida normal. Y tras pasar más de una década internadas, cuando estaban a pocos días de cumplir los 30 años en 1993, fueron transferidas a la Clínica Caswell de Gales.

Pero ellas estaban convencidas que el motivo de llevar tantos años internadas era por la misteriosa conexión que no las dejaba hablar con nadie y por eso, días antes del traslado tomaron la decisión conjunta de que una debía sacrificarse por la otra para ser libre. Y Jennifer fue la elegida.

En la misma entrevista de 2010, la autora admite que las jóvenes le habían confesado el plan que habían acordado durante una visita (la autora escribió el libro tras formar una relación estrecha con ellas). “June era la primer nacida, la más talentosa, la extrovertida. Tenía el derecho de vivir. June podía vivir por las dos, Jennifer no” relató la autora en 2010 sobre la explicación que le dieron. Wallace afirma que advirtió al centro médico, donde le aseguraron que estaban vigiladas y que no pasaría nada.

Pero al llegar a la Clínica Caswell, Jennifer estaba inconsciente y murió poco después de miocarditis aguda, una inflamación repentina del corazón cuando no existían drogas ni veneno en su sistema. Su muerte, todavía, es un misterio.

June siguió con vida y a sus 56 años reside cerca de sus padres en Gales. Ha dado varias entrevistas con el paso de los años e incluso existen dos documentales sobre su historia: The Gibbons sisters de 1986 y Silent Twin – Without my shadow de 1994.

Sin dudas, una película que los amantes de las biografías e historias reales no vamos a querer perdernos.

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Fuentes: Herald Scotland (Archivo); Wales on Sunday; Wikipedia