La historia real de Danny Rolling, el asesino en serie que inspiró la saga ‘Scream’

Pedro J. García
·11 min de lectura

Scream es una de las sagas más importantes del terror moderno. La primera película, Scream: Vigila quién llama, se estrenaba en 1996 con enorme impacto cultural, reescribiendo las reglas del género en una astuta y original vuelta de tuerca que inauguraba una nueva era dorada para el horror en los 90. Gracias a su éxito, la figura de Ghostface, el asesino de la franquicia, se convirtió en un icono del cine, sumándose a Jason Voorhes, Freddy Kruger o Michael Myers en la lista de villanos más famosos del terror.

Pero lo que pocos saben es que el film dirigido por Wes Craven y escrito por Kevin Williamson está inspirado en una historia real, la de un asesino que acabó con la vida de varios estudiantes a principios de los 90. Y aviso, no es una historia apta para estómagos sensibles. Scream le dio un lavado de cara sarcástico e irreverente al slasher, pero su inspiración real es mucho más macabra y truculenta de lo que cualquiera pudiera imaginar.

Esta es la dura historia del psicópata que inspiró una de las películas de terror más queridas del cine, Danny Rolling, conocido como el Destripador de Gainesville.

Imagen de Ghostface en Scream (1996, Dimension Films)
Imagen de Ghostface en Scream (1996, Dimension Films)

Para empezar este relato nos tenemos que remontar a 1994. Un aspirante a actor y guionista llamado Kevin Williamson buscaba la manera de entrar en Hollywood y ganarse la vida profesionalmente en la industria del cine. Tras sus intentos frustrados de encontrar trabajo como actor y necesitado de dinero, Williamson recurrió al house sitting (o lo que es lo mismo, cobrar por cuidar de una casa alojándose en ella en ausencia de sus dueños). Una noche de marzo, Williamson se encontraba frente al televisor cuando se topó con un programa sobre la vida de un vagabundo que había aterrorizado al pueblo de Gainesville, en el estado de Florida, asesinando a cinco estudiantes universitarios a lo largo de tres días en agosto de 1990.

El caso de este sádico asesino, llamado Danny Rolling, impactó profundamente a Williamson, que inmediatamente se sintió inspirado para escribir el guion de su primera película. Así, el escritor tomó la idea del asesino en serie de estudiantes para crear la historia que más adelante se convertiría en el film de Wes Craven, el fallecido director de La última casa a la izquierda, Las colinas tienen ojos y otra emblemática saga de terror que causó sensación en los 80, Pesadilla en Elm Street.

Claro que, si bien el origen de Scream se encuentra en este escalofriante hecho real, Williamson lo adaptó muy libremente, de tal manera que el resultado final acabaría difiriendo considerablemente de la historia de Rolling para centrarse en las víctimas y construir la película como un metahomenaje a las películas de terror y sus clichés.

En la película, el asesino (o mejor dicho asesinos) detrás de la máscara de Ghostface poco tenía que ver con la figura real que sirvió como base a su creación. Simplemente, la horrible y turbulenta vida de Danny Rolling no habría tenido cabida en el tono del film, sino que más bien habría necesitado de un guion y una aproximación completamente diferentes para abarcarla en su terrible y violenta totalidad. Es decir, Scream habría sido una película muy distinta de haber adaptado su historia más fielmente.

Pero, ¿qué hizo exactamente Danny Rolling que conmocionó de tal manera a la sociedad?

Los hechos ocurrieron durante el mes de agosto de 1990. Rolling acampó en un bosque cercano a la Universidad de Florida, donde asesinó brutalmente a cinco estudiantes que se preparaban para empezar el nuevo curso. El 24 de agosto, se coló en la habitación de Christina Powell y Sonja Larson, dos estudiantes de primer año, para apuñalarlas y violarlas. Al día siguiente, Rolling se cobró su tercera víctima, Christa Hoyt, una alumna de la universidad comunitaria de Santa Fe, a la que decapitó, colocando su cabeza en una estantería de manera que esta mirase a su cuerpo decapitado, estratégicamente colocado en la cama.

Este contenido no está disponible debido a tus preferencias de privacidad.
Actualiza tu configuración aquí para verlo.

El 27 de agosto, el asesino entró en el hogar de otros dos estudiantes de la Universidad de Florida, Manuel Toboada y Tracy Paules, para acabar también con sus vidas. El chico, un exjugador de fútbol americano en el instituto, opuso resistencia y peleó contra su atacante, pero finalmente, ambos acabaron muriendo a manos de Rolling, que en esta ocasión no mutiló sus cuerpos como sí había hecho con su anterior víctima.

Tras los asesinatos, Rolling huyó de la ciudad, dejando a la comunidad sumida en el pánico, con cientos de estudiantes abandonando el campus por miedo a ser las siguientes víctimas de este sádico psicópata. Las autoridades comenzaron una investigación en la que señalaron como principal sospechoso a Edward Lee Humphrey, un estudiante de 18 años de la Universidad de Florida que había vivido con dos de las víctimas en el mismo edificio y había sido arrestado por golpear a su abuela. Sin embargo, no había pruebas que lo conectasen a los asesinatos, así que fue descartado como culpable.

Lo que no esperaba la policía era el siguiente giro sorpresa de guion: el hombre que estaban buscando ya estaba en prisión. En septiembre, Rolling atracó un supermercado a mano armada en otra localidad de Florida, Ocala, estrellándose con el coche durante su huida. Tuvo que pasar un año para que el atracador de Ocala fuera identificado como el Destripador de Gainesville. Fue entonces cuando la policía pudo realizar una prueba de ADN para ligarlo a los crímenes y acusarlo oficialmente, lo que ocurrió en 1992. Rolling ya había sido condenado a varias cadenas perpetuas por su largo historial criminal, en el que entraremos en detalle más abajo.

En prisión conoció a Sondra London, periodista con la que comenzó a escribirse por carta y que más adelante se convertiría en su prometida y coautora del libro donde Rolling contaba su historia y justificaba los asesinatos. En 1996 (el mismo año que Scream llegó a los cines), tras varios años encerrado por sus crímenes, Rolling y London publicaban The Making of a Serial Killer: The Real Story of the Gainesville Student Murders in the Killer's Own Words.

Inicialmente, Rolling se declaró inocente, pero en 1994 admitió su culpabilidad. En la novela, precedente a los exitosos true crime de Netflix, Rolling asumía de nuevo la autoría de los asesinatos, pero atribuía sus acciones a posesiones demoníacas que habían tomado el control de su cuerpo, concretamente una personalidad alternativa llamada Gemini, que le llevó a perpetrar sus actos de violencia sádica. El libro cuenta con la introducción de un experto en ocultismo, Colin Wilson, avalando la historia del asesino, pero por supuesto, su versión de los hechos nunca se llegó a tomar en serio.

La estrategia de alegar enfermedad mental no le sirvió de nada y finalmente fue declarado culpable de los cinco asesinatos y condenado a pena de muerte. La sentencia fue llevada a cabo casi una década más tarde, cuando Rolling agotó todas sus apelaciones y finalmente fue ejecutado en la prisión estatal de Florida el 25 de octubre de 2006. En sus últimos momentos de vida, el asesino cantó a los presentes una canción, concretamente un himno religioso dedicado a Dios, pero su micrófono fue desconectado antes de que pudiera acabar.

Si bien la historia de Gemini no fue suficiente para librar a Rolling de la pena de muerte, lo cierto es que varios psiquiatras declararon que el acusado en efecto padecía trastorno de identidad disociativo, antes conocido como desorden de personalidad múltiple, aunque también concluyeron que este era perfectamente consciente de lo que había hecho y por tanto, no se podía amparar en el trastorno psicológico.

La vida de Danny Rolling previa a la masacre de Gainesville es una historia de terror en sí misma. Nació en 1954 de madre adolescente y padre veterano de la guerra de Corea que sufría trastorno de estrés postraumático unido a una preexistente enfermedad mental. Tanto él como su madre y su hermano pequeño, Kevin, fueron víctimas de la violencia del padre. A los 15 años, Danny se volcó en la música y comenzó a desarrollar sus otras personalidades para evadirse de la pesadilla que era su realidad, llegando a intentar suicidarse en varias ocasiones. Esto le llevó a iniciar una vida de delincuencia.

En los 70 ingresó en el Ejército pero fue expulsado por posesión de drogas. A continuación se fue a vivir con su abuelo y se casó con una mujer llamada O'Mather Halko, con la que tuvo una hija. Rolling continuó el ciclo de violencia de su padre repitiendo con ellas los abusos que él había cometido contra él y su familia, lo que desembocó en el divorcio de la pareja. En estos años también desarrolló una parafilia que marcaría sus crímenes posteriores, el voyerismo.

Rolling violó a una mujer que según él se parecía a su exesposa y se embarcó en una serie de robos a mano armada que lo llevaron entre rejas a finales de los 70. En los 80 continuó su escalada criminal efectuando más atracos y abusando sexualmente de varias mujeres. En 1989, Rolling cometió su primer asesinato conocido, allanando el hogar de una mujer de 24 años para matarla a ella, a su sobrino de ocho años y a su padre, de 55. El cuerpo de la joven fue encontrado con las piernas abiertas en la cama, colocado estratégicamente en esta posición por el asesino, seña de identidad que se repetiría en sus posteriores crímenes. Ese mismo año, Rolling disparó a su padre en el estómago y la cabeza. No murió, pero perdió un ojo y un oído. Y así es como llegó a Gainesville, el lugar donde cometió las atrocidades que lo colocaron en última instancia en el corredor de la muerte para pagar por una vida de fechorías inhumanas.

Este contenido no está disponible debido a tus preferencias de privacidad.
Actualiza tu configuración aquí para verlo.

Volviendo a Scream, la historia de este monstruo desalmado dejó huella en Kevin Williamson. El guionista reconoció que tras descubrir lo ocurrido en el especial televisivo aquella noche, empezó a sentirse aterrorizado por la posibilidad de que un asesino con cuchillo en mano estuviera acechándolo fuera de casa. De ese miedo nació lo que más adelante sería uno de los prólogos más memorables del cine de terror, la escena en la que Drew Barrymore se enfrenta a Ghostface, un asesino caracterizado por acechar a estudiantes en una pequeña localidad y con una clara tendencia al voyerismo, vigilando en todo momento cada movimiento de sus presas.

El resto de la historia fue creación original de Williamson, que utilizó los crímenes de Rolling para idear su premisa y en especial su icónica escena de apertura, pero más allá de eso, no incluyó detalles concretos sobre su biografía. De esta manera, Scream acabó siendo muy distinta a la historia real que la inspiró, aunque los crímenes de Ghostface conserven algunas características que lo unen al Destripador de Gainesville. Incluido su amor por las películas de miedo.

Porque aquí viene otro giro y con él, un paralelismo final con Scream. Al parecer, Rolling era amante del cine de terror y, aunque esto no se puede señalar como motivación de sus crímenes, se dice que justo antes de cometer la matanza de Gainesville había visto El exorcista III. Pues bien, en esta película aparece un asesino conocido como Gemini (personaje interpretado por Brad Dourif), que no es sino el nombre que Rolling eligió para el demonio que supuestamente se había apoderado de él para matar a los estudiantes de Gainesville. No sabemos si Williamson estaba al tanto de este dato, pero desde luego ya no parece casual que Ghostface esté tan obsesionado con preguntar a sus víctimas cuál es su película de terror favorita.

Con el guion escrito, Williamson vendió el proyecto a la productora del magnate caído en desgracia Harvey Weinstein por 400.000 dólares, con lo cual de la noche a la mañana y sin apenas experiencia previa, comenzó su carrera en Hollywood por todo lo alto. Scream fue un absoluto éxito de taquilla en todo el mundo, rejuveneciendo el género de terror gracias a su reparto de estrellas jóvenes y su ocurrente manera de deconstruir sus lugares comunes con grandes dosis de humor autoconsciente, algo que no se podría haber hecho de la misma manera de haber adaptado fielmente la vida de Danny Rolling. Scream generó tres secuelas, que junto a la primera parte recaudaron €500 millones en todo el mundo (The Numbers), con una quinta entrega en camino, prevista para 2022.

Este contenido no está disponible debido a tus preferencias de privacidad.
Actualiza tu configuración aquí para verlo.

Su influencia en el cine de terror de los 90 y 2000 se dejó ver en forma de numerosas películas que trataron de emularla (Sé lo que hicisteis el último verano -también escrita por Williamson-, Leyenda Urbana, Cherry Falls, Un San Valentín de muerte...) y dio lugar a la también exitosa parodia Scary Movie (el título original de Scream, por cierto), que iniciaba por su cuenta otra moda. Pero ninguna de sus imitadoras consiguió reproducir la frescura del novedoso e ingenioso planteamiento de Williamson o la maestría de Craven detrás de las cámaras.

Quién nos iba a decir que el germen de esta genial idea provendría de un lugar tan fortuito (una noche de house sitting de un actor fracasado que encendió la tele en el momento exacto) y que daría lugar a una película tan importante y decisiva para el cine de terror. Y quién iba a imaginar que la historia real que la inspiró no solo superaría a la ficción, sino que sería tan espeluznante y retorcida que haría que la película, que no escatima precisamente en sangre y violencia, se quedara en algo ligero comparada con ella.

Más historias que te pueden interesar:

Fuentes: Biography, Complex, CBS News