La historia de Marilyn Monroe y el saco de patatas con mensaje secreto

Cuando pensamos en Marilyn Monroe cada uno seguramente tendrá una imagen suya grabada en la memoria. Después de todos circulan centenares de fotografías y fotogramas de sus películas, como la clásica imagen del vestido blanco sobre el alcantarillado de Nueva York, a posados extravagantes o los más naturales. Sin embargo, una de las más curiosas es de las menos conocidas. Les hablo de las fotos de Marilyn vistiendo un saco de patatas de arpillera.

Se tomaron en 1951 cuando ya estaba en la cima de su carrera. Y no fue una sesión de fotos cualquiera. Detrás había una historia y el propósito de sencillamente callar unas cuantas bocas.

La estrella en alza en 1951 Marilyn Monroe posando con un vestido hecho de un saco de patatas de Idaho potato en Los Angeles, California. (Photo by Earl Theisen/Getty Images)
La estrella en alza en 1951 Marilyn Monroe posando con un vestido hecho de un saco de patatas de Idaho potato en Los Angeles, California. (Photo by Earl Theisen/Getty Images)

Existen dos versiones diferentes que explican por qué la legendaria sex symbol decidió cambiar los vestidos glamurosos por un saco de patatas. Las más conocida e interesante habría tenido lugar en una fiesta en el conocido Beverly Hills Hotel (donde se celebraban los Globos de Oro) cuando tenía 24 años.

La debilidad rubia llegó al evento luciendo un vestido rojo aparentemente tan escotado que dejó estupefacta a una periodista. Según el libro Will Acting Spoil Marilyn Monroe de Pete Martin [1956], Marilyn aseguró que la mujer no escondió su disgusto llamándola “barata y vulgar” por escoger aquella prenda, insinuándole que hubiera sido mejor que vistiera “un saco de patatas”.

Cuenta la leyenda que el departamento de relaciones públicas de Twentieth Century Fox -estudio con el que Marilyn tuvo contrato desde los inicios de su carrera- tuvo la brillante idea de capitalizar aquel comentario haciéndolo realidad. Y, al parecer, la actriz no dudó en poner en práctica su sentido del humor y darle un revés a aquella crítica haciendo que un saco de patatas se convierta en glamuroso.

La estrella en alza en 1951 Marilyn Monroe posando con un vestido hecho de un saco de patatas de Idaho potato en Los Angeles, California. (Photo by Earl Theisen/Getty Images)
La estrella en alza en 1951 Marilyn Monroe posando con un vestido hecho de un saco de patatas de Idaho potato en Los Angeles, California. (Photo by Earl Theisen/Getty Images)

En las imágenes aparece con el saco de arpillera ajustado a sus famosas cuervas acompañado ¡ con zapatos de tacón rojo. Y a la vista está: estaba bellísima. El prestigioso Earl Theisen fue el encargado de plasmar la sesión, un fotógrafo habitual en la carrera de Marilyn. Mientras que el diseñador de vestuario William Travilla la habría vestido a la perfección en el saco de arpillera tras conocer de sobra su figura. Y es que él la vistió en varias de sus películas, como el vestido de satén rosa de Los caballeros las prefieren rubias o el famoso vestido blanco de La tentación vive arriba.

Las fotos se imprimieron en una edición de la revista Stare de 1952 junto a un párrafo que decía “A Marilyn Monroe no le importan mucho las patatas porque suelen engordarla. ¡Pero decidió hacer algo por las patatas!”.

Marilyn muestra a sus críticos que puede verse tentadora hasta con un saco de patatas de arpillera” continuaba la revista.

Según contó la actriz más tarde, un granjero de Idaho que vio las fotografías en la revista se quedó tan embelesado y agradecido por la promoción (si se fijan en las fotos el saco es de patatas de dicho estado), que le envió una bolsa del tubérculo como muestra de agradecimiento. Aunque ella nunca llegó a verla porque “había escasez de patatas en ese entonces y los chicos de publicidad las robaron todas. Nunca vi ni una” dijo.

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La otra versión de la historia es menos glamurosa y cuenta que los productores del mismo estudio habían oído que alguien dijo que Monroe era tan hermosa que seguramente haría que un saco de patatas se viera bien. Y se pusieron manos a la obra para demostrarlo. De todos modos, personalmente, me quedó con la primera historia.

Poco tiempo después aparecía en la portada de la primera edición de Playboy con las fotos desnudas que un fotógrafo había tomado antes de que alcanzara el estrellato. La actriz posó a cambio de los 50 dólares que necesitaba para pagar la cuota de su auto en 1949 y con la promesa del fotógrafo de que se vería irreconocible (Biography). Evidentemente no fue el caso y cuando empezó a hacerse notar en la industria, Hugh Hefner pagó $500 por ellas. Y, como no lo requería la ley, no le pagó nada a la actriz por publicarlas en su revista.

De todos modos, aquello impulsó aún más su imagen de sex symbol y en 1953 era una de las estrellas más rentables de la industria liderando comedias exitosas como Los caballeros las prefieres rubias o Cómo casarse con un millonario. Y si bien estas películas establecieron el perfil de “rubia tonta” que tanto exprimió Hollywood a lo largo de su carrera, Monroe estuvo lejos de serlo. Lo cierto es que cumplió un rol esencial en el manejo de su figura pública. Controlaba muchas de las estrategias de publicidad en torno a su persona y hasta forjó amistad con varias columnistas de prensa rosa, como Sidney Skolsky y Louella Parsons, supuestamente para tener control sobre su imagen.

La actriz americana, cantante, modelo y sex symbol Marilyn Monroe. (Photo by Frank Povolny/Twentieth Century Fox/Sunset Boulevard/Corbis via Getty Images)
La actriz americana, cantante, modelo y sex symbol Marilyn Monroe. (Photo by Frank Povolny/Twentieth Century Fox/Sunset Boulevard/Corbis via Getty Images)

"No solo dominó su propia imagen, la creó y finalmente la controló, sino que fue objeto de muchos de los grandes maestros de la fotografía del siglo XX" dijo Gail Levin a la revista Smithsonian a raíz de su documental de 2006, Marilyn Monroe: Still Life. Es más, al morir a los 36 años, su compañía Marlyn Monroe LLC. y parte de su herencia fueron para el prestigioso coach Lee Strasberg que la había entrenado a lo largo de su carrera. Ahora es su viuda, la venezolana Anna Strasberg, quien la maneja y, por ende, tiene control sobre sus imágenes.Alguien tiene que hacerlo dado que sus fotografías e imágenes siguen dando beneficio. Por ejemplo, Marilyn siguió apareciendo en la lista de las estrellas mejor pagadas de Forbes hasta 2020. En dicho año ocupó la plaza numero 13 con $8 millones generados, dado que su imagen se utilizó en más de 100 marcas a nivel global, como Dolce & Gabbana.

No cabe dudas, con saco de patatas o no, Marilyn callaba bocas a su manera.

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