La historia escalofriante de Ed Gein, el asesino que más inspiró al cine

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Por Alberto Cano.- Hay muchos criminales, psicópatas y casos reales que han inspirado infinidad de thrillers y títulos de terror, pero pocos comparables con Ed Gein. Este asesino en serie, conocido como el carnicero de Plainfield, estuvo en el punto de mira a finales de los 50 tras asesinar mujeres, profanar tumbas y guardar sus vísceras, órganos o cuerpos en su granja de Wisconsin. Ha sido uno de los principales referentes de obras como Psicosis, La matanza de Texas o incluso El silencio de los corderos, pero sobre todo de la película de Alfred Hitchcock, puesto que su escalofriante y macabra historia real guarda una relación muy directa con el personaje de Norman Bates.

Cuarto Milenio repasó su historia en el programa del pasado domingo a través de su relación con el clásico de suspense, sin embargo su historia al completo es un verdadero cuento de terror digno de los peores escalofríos.

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Para conocerla en profundidad debemos remontarnos a sus orígenes, a cuando Ed Gein tuvo que hacer frente a una dura infancia marcada por el alcoholismo de su padre, George P. Gein; y la fuerte devoción religiosa de su madre, Augusta T. Lehrk. Él nació el 27 de agosto de 1906 en el condado de La Crosse, Wisconsin, pero cuando tenía 8 años se trasladó junto a su familia a una granja de 80 héctareas en Plainfield donde vivió en un ambiente estricto y aislado.

Solo salía de aquel lugar para ir al colegio, aunque dejó de lado sus estudios para centrarse en trabajar en la granja junto a su familia. Allí observaba a su padre matar y descuartizar animales, lo que pudo jugar un papel decisivo en los trágicos acontecimientos que sucedieron más adelante. Aunque se cree que su primer crimen tuvo lugar mucho antes de lo previsto.

Su padre murió en 1940, lo que dejó a Ed solo con su madre y su hermano Henry, cuatro años mayor que él. Ambos hermanos se vieron obligados a salir a buscar trabajo fuera de su cerrado ambiente familiar, llevando a Henry a empezar a cuestionar los ideales religiosos de su madre por los que habían sido criados desde pequeño. Misteriosamente, el 16 de mayo de 1944 tuvo lugar un incendio en la granja de los Gein que se llevó por delante la vida de Henry. El cuerpo del hermano mayor de Ed fue hallado bocabajo y con signos de haber sido agredido, aunque se dictaminó que la causa de la muerte fue por asfixia.

El caso no se investigó en profundidad, pero, el fuerte vínculo que Ed Gein había desarrollado con su madre en ese estricto y cerrado ambiente y el enfrentamiento de su hermano contra su matriarca cuestionando su devoción religiosa, dejaron indicios de que su muerte pudo no ser accidental.

El fallecimiento de Henry dio vía libre a que Ed Gein estableciera un vínculo emocional aún mayor con su madre, la única persona cercana que tenía. Aunque la tragedia volvió a llamar a su puerta cuando pocos meses después su progenitora sufrió un paro cardíaco que la dejó paralizada hasta su muerte en 1945. Y aquí es donde encontramos el primer gran paralelismo con Norman Bates, esa relación casi endogámica con su madre que sería el detonante de sus posteriores crímenes, que también servirían de inspiración para otras míticas películas del cine.

Los primeros indicios de su escalofriante actividad delictiva datan de casi 10 años más tarde. Ed Gein era cliente habitual del bar de Plainfield, lugar al que asistía a beber sin relacionarse con nadie y donde conoció a Mary Hogan, la encargada del establecimiento. En libros como Deviant: The Shocking True Story of Ed Gein, the Original Psycho aparece recogido que Hogan mostraba un gran parecido con la madre de Gein, lo que le llevó a dispararla, a llevársela a su casa y a usar su cadáver como un icono de su figura materna.

Los clientes del bar encontraron un cartucho de escopeta en el suelo y un rastro de sangre, pero ni rastro de Mary Hogan. La encargada del local era forastera, de Dallas, por lo que al no encontrar pistas concluyentes la policía local, no acostumbrada a lidiar con crímenes de gran escala ni sucesos sanguinarios, dejó de lado la investigación y el caso se olvidó. Hasta unos años más tarde.

Cuando en 1957 la dueña de la ferretería de Plainfield, Bernice Worden, no abrió su local en medio de la temporada de caza, el pueblo empezó a sospechar que algo extraño había pasado con ella. El nombre de Ed Gein figuraba en la última venta realizada en la tienda, por lo que la policía se trasladó hasta su granja y descubrió un inimaginable museo de los horrores. Y es que allí no solo encontraron el cuerpo de Bernice Worden colgado, decapitado y eviscerado, también infinidad de calaveras, pieles humanas tapizando sillas, lámparas y otros muebles de la vivienda, partes corporales e incluso la cabeza decapitada de Mary Hogan. Incluso descubrieron prendas de ropa confeccionadas con piel humana, desde leggings a un cinturón realizado con pezones femeninos, y un par de labios en el cordón de una persiana. 

Ed Gein confesó los dos asesinatos, admitió haber profanado tumbas y fue internado en un centro psiquiátrico en Madison, Wisconsin, donde fue diagnosticado como esquizofrénico. Si bien fue declarado culpable por el juez y se le atribuyen más muertes, solo fue judicialmente procesado por los dos casos. Permaneció en el centro el resto de su vida y murió el 26 de julio de 1984, a los 77 años de edad, y fue enterrado en Plainfield junto a su madre. 

Su macabro historial criminal terminó sirviendo de inspiración para el escritor Robert Bloch a la hora de dar el toque final al personaje de Norman Bates en Psicosis. Pero no fue el único, dado que el cine en general ha recurrido a él como fuente de ideas para otros asesinos de la ficción cinematográfica.

Es el caso de Leatherface en La matanza de Texas, donde Kim Henkel y Tobe Hooper se inspiraron en la fascinación de Ed Gain por la piel humana para crear la característica que hizo que el personaje sea uno de los más legendarios entre los monstruos asesinos del cine de terror. 

O Buffalo Bill en El silencio de los corderos compartiendo el interés por guardar huesos humanos de sus víctimas y trofeos en forma de piel. Así como Trastornado (Deranged), una adaptación libre del caso dirigida en 1974 por Jeff Gillen y Alan Ormsby; y hasta inspiró también a Rob Zombie en la creación de La casa de los 1000 cadáveres (2003) y su secuela Los renegados del diablo (2005). Además, Ed Gein fue el protagonista de una película sobre su propia historia titulada Ed Gein, dirigida en el año 2000 por Chuck Parello y con Steve Railsback en la piel del asesino y un slasher de 2007, Ed Gein: The Butcher of Plainfield.

Pero eso no es todo, hasta el mundo de las series también ha recurrido a su figura. Fue el caso del doctor Oliver Thredson, el sádico científico que interpretó Zachary Quinto en American Horror Story: Asylum.

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