La historia del crimen que sacudió a la comunidad mormona

Valeria Martínez
·4 min de lectura

Fascinante, inquietante y revelador, son los primeros adjetivos que me vienen a la mente después de ver los tres episodios que componen Mark Hofmann: un falsificador entre mormones, el nuevo true crime de Netflix que aterrizó el 3 de marzo en la plataforma.

Thriller, documental y religión se mezclan para formar una serie limitada que desgrana con lujo de detalles la historia de tres atentados con bombas que se saldó con dos muertos y un herido grave, y su relación con el terremoto filosófico que sacudió los cimientos de la religión mormona en 1985. Una apuesta recomendable para todos aquellos que disfrutan de este género en alza y que, incluso, logra despertar el debate sobre la fragilidad de la fe religiosa cuando su propia historia se tambalea.

Mark Hofmann: Un falsificador entre mormones (cortesía de Netflix © 2021)
Mark Hofmann: Un falsificador entre mormones (cortesía de Netflix © 2021)

Así como me pasó con la maravillosa Wild Wild Country, la devastadora The Keepers o la inquietante Seduced: inside the NXIVM cult, mi debilidad por las historias de temática histórico-religiosa hizo que devorara esta nueva serie el mismo día de su estreno y en maratón. Y así, con la serie fresca en mi memoria, no podía terminar el día sin pasarme por aquí para convertirla en mi recomendación seriéfila de la semana.

Mark Hofmann: un falsificador entre mormones nos remonta a Salt Lake City en Utah -la capital mundial de la fe mormona- a mediados de los años 80s, para comenzar su relato introduciendo a Mark Hofmann, un compilador de documentos extraños que fue ganándose una reputación como el más célebre y astuto descubridor de textos antiguos de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Entre sus descubrimientos existía la famosa “Carta de la Salamandra”, un documento supuestamente escrito por Martin Harris -un religioso que contribuyó en la organización de la iglesia fundada por Joseph Smith en 1830- que cambiaba una parte fundamental de los orígenes históricos de la religión al añadir un elemento mágico. En ella, Harris decía que Smith había sido dirigido hacia las planchas de oro por una salamandra, cambiando muchos conocimientos ortodoxos del origen de la religión, y poniendo en duda cuestiones éticas y morales de su fundador. Las planchas de oro son los textos supuestamente escritos y conservados por profetas que uno de ellos, Mormón, compiló grabándolos en oro, sirviendo como textos fundamentales de la religión.

Mark Hofmann: Un falsificador entre mormones (cortesía de Netflix © 2021)
Mark Hofmann: Un falsificador entre mormones (cortesía de Netflix © 2021)

Aquella “Carta de la Salamandra” encumbró a Mark Hofmann como documentalista religioso mientras la propia religión veía cómo sus cimientos se tambaleaban ante la revelación de un texto que amenazaba una parte clave de sus orígenes. Con el paso del tiempo, Hofmann fue descubriendo otros documentos que vendía al mejor postor y que seguían sacudiendo a la religión que le había inculcado su familia.

A través de entrevistas e imágenes de archivo, la serie va desgranando la historia de este personaje y su relación con tres atentados que se cobraron la vida de dos personas y lo dejaron a él mismo herido de gravedad. Los atentados con bomba ocurrieron en diferentes días de octubre de 1985, asesinando a un especialista en documentos históricos llamado Steve Christensen, que iba a verificar la autenticidad de sus documentos para así, supuestamente, vendérselos a la cúpula de la Iglesia que querrían tenerlos bajo su control para poder estudiarlos con cuidado, antes de poner en peligro la credibilidad histórica de la religión revelando sus detalles al público.

La segunda víctima fatal fue la esposa de un antiguo jefe de Christensen y el tercero fue el propio Hofmann, al que la bomba le detonó en el coche. Sin embargo, a pesar de quedarse sin algunos dedos de la mano y sufrir lesiones que casi le cuestan la vida, pudo volver a casa. No obstante, mientras él se recuperaba, el fiscal comenzaba una investigación que terminaría dando resultados inesperados de falsificaciones, engaños y psicopatía peligrosa.

Los documentos de Mark Hofmann superaron la revisión de forenses expertos y hasta una prueba de polígrafo, pero finalmente la investigación logró encontrar una clave que terminó desvelando toda su trama. Mark Hofmann era un falsificador que logró embaucar a su esposa, socios, amigos y a la propia iglesia, que actuó acorralado ante el temor de que se descubrieran sus artimañas. Pero, además de saldarse con la vida de dos inocentes, uno de los detalles más impresionantes es que sus falsificaciones pudieron haber cambiado el rumbo de su propia religión.

Fueron muchos los que dieron por veraces sus documentos y, de haber sido estudiados y admitidos por la Iglesia, quizás hoy habrían cambiado por completo sus creencias. Es más, su maestría para las falsificaciones quedó demostraba también en cartas fabricadas de Betsy Ross, Abraham Lincoln y hasta un poema de Emily Dickinson.

Hofmann se declaró culpable de los asesinatos en 1987 evitando así la pena capital, y sirve cadena perpetua en una prisión estatal sin posibilidad de libertad condicional. En la actualidad tiene 66 años.

Esta época fue una de las más oscuras en la historia de la iglesia mormona y la nueva serie limitada de Netflix consigue capturarla y plasmarla con maestría, documentando, pero también informando y cautivando con un relato que encaja en el modelo del true crime más efectivo.

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