Hiroshima y Nagasaki: ¿cómo funcionan las bombas atómicas que provocaron la tragedia?

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Photo credit: Historical - Getty Images
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Si tuviéramos que hacer un repaso de las mayores tragedias perpetradas por la humanidad, el desastre de Hiroshima y Nagasaki estaría, sin duda, en los primeros puestos de la lista. Los días 6 y 9 de agosto de 1945, la detonación de dos bombas atómicas sobre las citadas ciudades japonesas daría paso a la capitulación del país nipón y al final de la Segunda Guerra Mundial.

Aunque los estadounidenses se llenaron de júbilo aquellos días al comprobar que no habría más americanos muertos, la huella de aquellos incidentes mostraría al mundo hasta dónde puede llegar la barbarie de la civilización: se perdieron unas doscientas mil vidas inocentes aquel año a causa de las explosiones, y más personas continuarían muriendo años después como consecuencia de la extrema radiación.

En este artículo detallamos cómo fue el lanzamiento de las bombas atómicas y en qué consiste la ciencia que puede provocar tanto horror.

La ciencia de la primera bomba atómica: el Proyecto Manhattan

Para comprender cómo se gestó la primera bomba atómica, hay que traer a la palestra algunos nombres muy reconocidos, como son Enrico Fermi o Albert Einstein: al fin y al cabo, su famosa ecuación E=mc2 (energía igual a la masa por la velocidad de la luz al cuadrado) pone en relación la masa con la energía). Enrico Fermi, por su parte, logró la primera reacción nuclear de la historia. Por desgracia, lejos de sus intenciones, estas contribuciones fueron innegablemente necesarias para lograr el avieso fin de fabricar la primera bomba atómica.

Einstein o Fermi, igual que muchos otros científicos europeos, habían huido a EEUU escapando de la Europa dominada por el régimen nazi. Los americanos entraron en la guerra en 1941 tras el ataque japonés a la base militar estadounidense Pearl Harbor, situada en el Pacífico. En aquella época, la tecnología nuclear ya estaba consolidaba. Además, por entonces se rumoreaba que Hitler acariciaba la idea de crear un arma nuclear.

Alertados por este pensamiento, los científicos afines a los Aliados aconsejaron establecer un programa de investigación nuclear estadounidense. Así se creó el Comité Asesor sobre Uranio y, poco después, nació el que sería conocido como el Proyecto Manhattan. Fue el físico estadounidense J. Robert Oppenheimer quien dirigió el proyecto de desarrollar la bomba atómica.

Antes de seguir, es importante aclarar que la tecnología usada para provocar una explosión nuclear es muy distinta a la usada en las centrales nucleares que producen energía. Para producir la suficiente cantidad de energía mediante fisión nuclear (la división de átomos) necesitamos que éstos sean muy inestables. Por eso, no vale cualquier átomo, sino que son necesarios elementos como el uranio o el plutonio.

Para construir una bomba nuclear se necesita, por ejemplo, un 90 % de uranio-235 enriquecido, es decir, por encima de la masa crítica necesaria para que se produzca una reacción en cadena. Al provocar la fisión de un átomo de este material, que hemos dicho que es altamente inestable, éste se divide en otros átomos, que fisionan más átomos, y más átomos… Esta reacción en cadena provoca un estallido de energía que puede arrasar varios kilómetros a la redonda, además de esparcir niveles de radiactividad muy dañinos para el ADN.

El 30 de abril de 1945, Adolf Hitler se quitaba a la vida en su búnker de Berlín junto a su esposa Eva Braun. Pero la guerra continuaba en el Pacífico. Así que EE UU no dudó en desplegar su terrorífico ataque nuclear.

Así fueron los ataques de 'Little Boy' y 'Fat Man'

Alrededor de las 8:15 de la mañana del 6 de agosto, el bombardero b-29 Enola Gay lanzó la bomba de uranio bautizada como Little Boy sobre Hiroshima, que explotó en el aire a unos 600 metros sobre el suelo. Se calcula que murieron unas 70 000 personas en el momento de ser detonada la bomba. Alrededor de un kilómetro a la redonda quedó completamente destruido; en una extensión de unos cinco km, los ciudadanos sufrieron quemaduras de tercer grado y niveles de radiación extremos, que en algunos casos les provocaron la muerte inmediata. La radiación dañiña alcanzó los 11 kilómetros a la redonda, provocando síntomas como caída del cabello, cataratas y tumores de diversa índole.

Photo credit: Bettmann - Getty Images
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Si quieres hacerte una idea de los daños, esta página web permite generar una simulación del impacto que tendría la bomba atómica en algunas de las ciudades más reconocibles del mundo, como París, Los Ángeles o Moscú.

Por su parte, la bomba desplegada sobre Nagasaki se bautizó como Fat Man –esta vez, de plutonio– y fue lanzada la mañana del jueves 9 de agosto. Unas 40 000 personas perdieron la vida al instante, pero la cifra se duplicaría a finales de año debido a las graves consecuencias de la radiación. Durante las décadas posteriores a la bomba, aumentaron significativamente los casos de cáncer en ambas regiones.

Photo credit: MPI - Getty Images
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¿Y si estallase hoy una guerra nuclear?

Desde aquello, ningún país ha vuelto a contemplar la idea de utilizar una bomba nuclear contra población civil. De hecho, muchos países firmaron el Tratado para la Prohibición de Armas Nucleares en América Latina y el Caribe de 1969 y el Tratado de No Proliferación Nuclear de 1970. No obstante, hoy todavía existen unas 30 000 cabezas nucleares en manos de unos pocos países y no existe prohibición expresa de su utilización.

Los científicos nos alertan de las catastróficas consecuencias que tendría una guerra nuclear a gran escala: incendios, lluvias radiactivas o incluso un invierno nuclear, lo que nos dejaría sin cosechas y sobrevendrían el hambre y las muertes masivas. Mientras tanto, expertos en Derecho Internacional señalan la necesidad de alcanzar acuerdos efectivos que limiten o prohíban el uso de armas nucleares.

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