Sin hipoteca, trabajo ni pensión: cómo afecta la economía a la salud mental de los 'millennials'

Photo credit: urbazon - Getty Images
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Entre los restos del naufragio de la pandemia, el impacto en la salud mental destaca como uno de los más importantes. La incertidumbre sobre el futuro de los proyectos personales se cierne sobre miles de jóvenes, que ya llegaron a la pandemia con poca esperanza y muchas dudas. Los 'millennials' se encaminan hacia la que podría ser la tercera crisis económica que les pilla mientras intentan asentar su proyecto de vida, con decenas de planes pospuestos y sus carreras en plena ebullición.

"Las dificultades y el contexto social, económico y profesional tienen un impacto en nuestra construcción del sentimiento de autoeficacia, que nos lleva a la creación del autoconcepto, de la confianza personal", explica Mireia Cabero, profesora colaboradora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC y directora de Cultura Emocional Pública.

No en vano, las dificultades económicas son las protagonistas de la vida de miles de jóvenes que han crecido en buenos tiempos con la promesa de avanzar profesionalmente gracias a pasar por la universidad, pero que se licenciaron en plena tormenta financiera y desde entonces solamente se han encontrado paro, precariedad, dificultad para emanciparse y un futuro económico muy incierto.

Una situación que va a agravarse en el futuro próximo. "Como las perspectivas macroeconómicas apuntan a que iremos a peor el próximo año, empezaremos a ver de forma más agudizada lo que ya está en el ambiente", señala la profesora, que destaca que "ahora todo apunta a que va a aumentar este nivel de malestar vinculado con el propio proyecto", algo que "va a suponer una mayor autoexigencia en los jóvenes".

Emanciparse, un imposible

El contexto no es nada fácil para una generación que ha crecido pensando que viviría mejor que sus padres, pero que se ha encontrado un escenario muy diferente. Para empezar, muchos se ven obligados a no poder independizarse. La tasa de emancipación de los jóvenes entre 16 y 29 años era en el segundo semestre del pasado año (último dato disponible) del 15,6%, de acuerdo con los datos del Consejo de la Juventud de España. En los jóvenes de entre 25 y 29 años no llegaba al 40%, mientras que en el caso de los que tienen entre 30 y 34 años alcanzaba el 67,4%. La media era mayor en mujeres (18,5%) que en hombres (12,7%).

Y es que irse de casa es cada vez más difícil para los jóvenes. Los alquileres no dejan de subir y en ciudades como Madrid ya se pagan unos 370 euros al mes tan solo por una habitación. Si lo que se busca es vivir solo o en pareja han de desembolsarse hasta 1.000 euros mensuales por quedarse dentro de la M-30. No es de extrañar que muchos se unan al éxodo urbano y prefieran vivir en el pueblo.

Y ni hablemos de comprar una casa. Acceder a una hipoteca se ha convertido en misión imposible para los jóvenes. A la hora de comprar una casa, aunque se cuente con ayuda del banco, es necesario poner un 20% del precio de la vivienda, así como abonar los gastos de la compraventa, dos partidas que para un piso de unos 150.000 euros pueden suponer unos 45.000 euros. Es cierto que hay formas de lograr hipotecas por el 95% del precio de la casa, lo que dejaría este importe en unos 23.000 euros, pero obligaría a asumir elevadas cuotas mensuales. Unas cifras, en todo caso, imposible para muchos jóvenes, que tienen dificultades para ahorrar debido a los bajos sueldos y los altos alquileres.

Líderes en paro juvenil

Todo esto mientras España destaca en Europa, lamentablemente, por sus cifras de paro y, concretamente, por las de desempleo juvenil. Con datos de Statista, al cierre de la primera mitad del año España era el segundo país de la Unión Europea con un mayor porcentaje de jóvenes desempleados, un 27,9%, solamente por detrás de Grecia (29,5%). El año pasado por esas mismas fechas nuestro país lideraba la estadística con casi un 36%.

Pero las dificultades no se quedan únicamente en lograr un trabajo, sino en conseguir un sueldo que permita vivir y ahorrar para el futuro. En 2020 (último dato disponible), el sueldo medio en España era de 25.165 euros anuales, mayor en hombres (27.642 euros) que en mujeres (22.467 euros), de acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Esta cifra es tan solo un 15% más alta que en 2008, cuando estalló la pasada crisis. Mientras, en este tiempo, los precios han crecido un 30,3%.

Y es posible que lo hagan más, dado que seguimos inmersos en un contexto de elevada inflación y los expertos no se ponen de acuerdo en si ya hemos pasado el pico o no. En septiembre, el crecimiento de los precios fue del 9%, algo menos que el mes anterior, pero aún en niveles demasiado altos.

Un contexto al que se suma la perspectiva cada vez más difusa de que las pensiones que reciban los 'millennials' no serán, ni de lejos, como las que se pagan en la actualidad a las generaciones del ‘baby boom’ y anteriores. Y eso que les harán falta en su jubilación, dado que ahorrar con sueldos bajos, alta inflación, elevados alquileres e hipotecas al alza es cada vez más difícil.

"La experiencia y la evolución social me hacen pensar que mejor que otras generaciones no van a estar. El contexto es más complejo, menos lineal, crea ansiedad. Venimos de años de pandemia en los que la salud mental se ha visto muy afectada. En jóvenes que tenían un futuro muy brillante la pandemia ha visibilizado carencias emocionales y están en proceso de reparación", añade Cabero.

Ocho recomendaciones para los jóvenes

¿Qué hacer para evitar que esta espiral de negatividad económica afecte a nuestra salud mental? La profesora Cabero nos da ocho claves.

  1. Vivir desde la confianza, tanto en una misma como en la vida y la profesión que se ha elegido. "Lo contrario no nos ayuda, nos hace más pequeños y no nos permite atrevernos. En el momento en que confío, aumento el atrevimiento y me permito ver más oportunidades".

  2. Tener sueños y enamorarnos de ellos. El objetivo es "comprometernos con ellos".

  3. Construir una marca personal. "Que cuando me pregunten por qué contratarme a mí, lo tenga muy claro. Es importante prepararnos técnicamente, porque ir con poca experiencia o formación no nos va a ayudar".

  4. Tener paciencia, "vivir en paz el tiempo de espera".

  5. Ser muy creativo. "Buscar alternativas. Si quizás no podemos pagar el piso de esta forma, buscarnos la vida con creatividad".

  6. Vivir con mucha consciencia el presente. "Ver qué me está pasando, qué puedo integrar más en mí para conseguir más exitosamente los resultados".

  7. Dejarnos ayudar. "Preguntar al resto de la gente cómo harían algo que necesito hacer, porque hay mucho ostracismo en la sociedad. Pensamos que nadie puede ayudarnos, pero hay mucha gente a la que le ha pasado antes. Pregunta a la gente que ya lo vivió, cómo lo resolvieron, qué es clave para encontrar un trabajo".

  8. Capacitarnos interiormente. "Porque solo desde lo técnico e intelectual no lo vamos a conseguir, necesitamos la parte más humana también".