El hijo de Pipi Estrada rompe en un segundo la burbuja en la que vive todo Telecinco

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En Telecinco gusta mucho sentar en un plató a dos personas que tengan alguna clase de pasado en común, para ver cómo reaccionan. Este domingo, en el estreno del debate dePesadilla en El Paraíso, Carlos Sobera dio la bienvenida a Alejandra Rubio, y le presentó, entre comillas, a Borja Estrada, el hijo de Pipi; Borja será su defensor en el plató, al menos, mientras el periodista deportivo esté concursando en la conocida granja. Dado que Terelu Campos, madre de Alejandra, y el propio Pipi fueron pareja hace ya casi 20 años, Carlos le preguntó a Alejandra si tenían el gusto de conocerse, y ella dijo que sí, pero cuando eran muy muy pequeños. Borja, sin embargo, dijo que no se conocían de nada, y de un plumazo rompió toda la burbuja en la que viven en Telecinco.

Y es que las cámaras pillaron a Borja preguntando a la persona que estaba a su lado que quién era esa chica a la que se supone que conoce. Le aclararon que era Alejandra Rubio, y él, sorprendido, no entendía si había alguna razón para que la tuviese que conocer. Sobera entonces le explicó que es la hija de Terelu, ex de su padre, y entonces Borja ató cabos. Pero lo significativo de esto es que Alejandra, para Borja, es una persona que no existe en absoluto, una chica cuya cara o nombre no tiene por qué conocer.

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He ahí uno de los problemas que tiene Telecinco, y es que parece que Alejandra Rubio, al igual que otros tantos colaboradores, son personajes que cualquiera debería reconocer. Se da por sentado. Como si formasen parte, no ya de la cultura popular, pero al menos sí de la mitología propia de la casa. Cómo no va a saberse quién es Alejandra Rubio, si ha sido colaboradora de Viva la vida, se ha sentado en el Deluxe y se habla de ella tarde sí, tarde también, dentro de Sálvame.

Las audiencias del debate de Pesadilla en El Paraíso no han sido halagüeñas. Duró cuatro horas, y dejó una audiencia por debajo del millón de espectadores. En la gala del jueves, la de su estreno, la cosa tampoco fue mucho, y el reality no pudo plantar cara al cine de Antena 3.

Lo llamativo es que en la primera gala no hubo vídeos de presentación: se empezó a ofrecer, directamente, bloques de vídeos de cómo es la convivencia. Había espectadores que no tenían ni idea de quién era tal o cual granjero, y eso que se presupone que todos ellos son famosos (en lo suyo). Necesitaban una pincelada, un breve resumen que nos invite a saber por qué ese granjero o granjera tiene algo especial, que le permite destacar del anonimato.

Pipi Estrada, en un posado de 'Pesadilla en el Paraíso' (Mediaset)
Pipi Estrada, en un posado de 'Pesadilla en el Paraíso' (Mediaset)

Esto demuestra que, como Borja Estrada, muchos espectadores no están al tanto cada día de todo lo que pasa en Telecinco. Y que hay personajes que, para Sálvame o similares, puedan resultar una auténtica celebridad, pero para el resto del universo son invisibles. Cierto es que, días antes, se había ofrecido contenido exclusivo sobre los concursantes en Mitele Plus, pero esto resultó insuficiente. Sobre todo, porque hablamos de una plataforma que cerró 2021 con poco más de 200.000 suscriptores, y que no brilla precisamente por su usabilidad. Aunque pagues suscripción tiene anuncios, da muchos fallos, y sus menús no resultan, precisamente, la cosa más intuitiva del mundo. No es demasiado popular, y no es acertado apoyarse en ella para hacer brillar los contenidos en abierto.

Para que Telecinco remonte sus audiencias tiene que tomar nota de esa pista que le dio Borja Estrada, y es dejar de crear sus propios famosos con cierto aire de endogamia. Si va a hacer un reality con gente que supuestamente es famosa, que lo sea de verdad. Que cualquiera pueda reconocerla, que no tenga que ir acompañada de la etiqueta de antiguo participante de La isla de las tentaciones, de Mujeres y hombres o viceversa, de primo de, de hijo de. O de vidente de, como es el caso del granjero Israel Arroyo, uno de los más desconocidos de Pesadilla en El Paraíso, y cuya fama viene avalada por ser futurólogo de otros famosos como Jorge Javier Vázquez y Cristina Tárrega.

Hay vida más allá de Telecinco, Borja lo demostró y la audiencia lo lleva tiempo gritando. Todo el contenido de todos los programas no puede girar en bucle, una y otra vez, alrededor de las mismas personas. La señal ya se ha dado, ahora, que Mediaset juegue las cartas que considere oportunas.

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