Higiene facial: las 3 técnicas de limpiezas de cutis con las que salvar tu piel tras el verano

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Las limpiezas de cutis, también conocidas como higienes faciales, son terapias sencillas que se realizan en los salones de belleza. Si sigues mi consultorio de belleza, sabrás que se trata de procedimientos muy beneficiosos para la piel, y después del verano es casi necesario realizarse una, ya que la piel vuelve de las vacaciones más sucia, pesada, con el poro más dilatado y, por lo general, con más granitos provocados por el sol, el calor, las cremas de protección solar y, en ocasiones, el cambio a una dieta algo más laxa.

Hay diferentes tipos o clases de tratamientos de limpieza que varían según el centro que te lo haga y de tu tipo de piel o situación. Aunque sea una técnica sencilla, debes elegir un salón de belleza que te dé confianza y que trabaje con amor para que no apriete los puntos negros más de la cuenta y no te deje marcas o rojeces. Puedes pedirme un estudio de la piel online a través de mi web.

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La frecuencia con que deberíamos realizar este tratamiento varía según cada tipo de piel y el exposoma (es decir, el grado de exposición de la piel a agentes agresivos externos, como el sol, el maquillaje, la contaminación...): si pasas muchas horas al aire libre, o te maquillas mucho, debes hacer las limpiezas más frecuentemente. Lo que se consigue tras una limpieza es luchar contra los puntos negros y espinillas resultantes de la acumulación de impurezas ambientales o producidas por el propio organismo, y dar a la piel, así, mayor luminosidad y un aspecto mucho más saludable. Además, es la forma de preparar la piel para que absorba mejor los tratamientos posteriores como las mascarillas faciales, o nuestros productos habituales de belleza.

Existen distintos tipos de higienes faciales, que variarán en función de las necesidades de cada persona:

La limpieza de cutis con vapor

Con el vapor se abren los poros y eso facilita la extracción de puntos negros. Personalmente, no lo recomiendo por el covid, ya que el vapor de agua puede expandir en el salón de belleza el virus.

Limpieza con punta de diamante

En este procedimiento, o en técnicas más modernas como hydral infusion, lo que se hace es una exfoliación con presión de aire y ácidos que pulen la piel dejándola suave, sin comedones y oxigenada. Esta limpieza se recomienda en pieles de personas fumadoras, con acumulación de toxinas, gruesas o con millium (diminutos quistes de sebo que se forman al taponarse el poro).

Limpieza con enzimas de apertura

Esta técnica es ideal para las pieles con rosácea, y en época de covid es la mejor opción porque no necesita vapor para abrir los poros y, como no hay fuente de calor, las pieles sensibles sufrirán menos. Las enzimas se ponen en la piel y, en apenas 15 minutos, los poros estarán abiertos para favorecer la extracción.

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Si estás pensando en hacerte alguna de estas limpiezas faciales, ten en cuenta que con cualquiera de la que elijas en tu próxima visita al salón de belleza, asegúrate de que no te toquen los granos, si los tuvieras: sólo se extraen los millium, los puntos negros y los comedones cerrados.

¿Cuánto puede costar una limpieza facial?

Precisamente el fin del verano es una de las épocas con más trabajo, ya que mucha gente sabe de lo necesario de este procedimiento para mantener un cutis sano, limpio, oxigenado y bonito. El precio recomendado para este servicio puede oscilar entre 60 y 70 euros, aunque dependiendo de la clínica y los productos que se utilicen puede subir de precio.