Tengo anemia pero no quiero comer carne roja ni tomar suplementos de hierro, ¿qué hago?

·6 min de lectura
Los vegetales de hoja verde contienen mucho hierro. Es el caso de la acelgas, con 3,1 miligramos y las habas, que de hecho son las más ricas en este mineral con 5,5 milígramos de hierro por cada 100 gramos. Si además, las combinamos con cítricos ricos en vitamina C o carne, su absorción se incrementa. (Foto: Getty)
Los vegetales de hoja verde contienen mucho hierro. Es el caso de la acelgas, con 3,1 miligramos y las habas, que de hecho son las más ricas en este mineral con 5,5 milígramos de hierro por cada 100 gramos. Si además, las combinamos con cítricos ricos en vitamina C o carne, su absorción se incrementa. (Foto: Getty)

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la deficiencia de hierro se considera el primer desorden nutricional en el mundo. Sin embargo, en muchas ocasiones, las personas asumen como normales los efectos que causa una carencia de este mineral, ignorando síntomas como el cansancio, el malhumor o la cara pálida, y no acuden a un profesional sanitario para tratarse, con el consiguiente riesgo de aparición de complicaciones derivadas de la misma, además la afectación en su calidad de vida.

Un puñado de frutos secos al día ayuda a combatir la anemia y mantener los niveles de hierro. (Foto: Getty)
Un puñado de frutos secos al día ayuda a combatir la anemia y mantener los niveles de hierro. (Foto: Getty)

Y es que el hierro es fundamental para nuestro organismo ya que participa en muchos procesos metabólicos, especialmente en la formación de la hemoglobina (Hb) contenida en los glóbulos rojos. Si hay déficit de hierro, la sangre no tiene la cantidad suficiente de glóbulos rojos sanos.

Es un trastorno muy frecuente que se desarrolla lentamente después de agotar las reservas de hierro que, en general, son más amplias en el varón que en la mujer, quien, en edad fértil, sufre pérdidas constantes debido a la menstruación.

“Se considera que un hombre padece anemia cuando tiene menos de 13 gramos de hemoglobina por decilitro de sangre y cuando una mujer presenta menos de 12 gramos de hemoglobina por decilitro de sangre”, explica Fiorella Medina Salazar, del servicio de Hematología del Hospital Clínico San Carlos (Madrid) y miembro del Grupo Español de Eritropatología de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH).

Las mujeres entre 20 y 50 años necesitan el doble de hierro que los hombres. En concreto, la incidencia de anemia en mujeres en edad fértil de entre 18-34 años ronda el 25-30 por ciento y la de ferropenia (anemia por déficit de hierro), un 40-42 por ciento. En la gestación, la incidencia de anemia ferropénica llega al 54 por ciento.

La anemia ferropénica también es muy común durante el embarazo y la lactancia, pues aumentan las necesidades de hierro, y en mujeres postmenopáusicas, la causa más frecuente de falta de hierro es el sangrado digestivo, generalmente microscópico pero mantenido durante largo tiempo.

Sin el hierro necesario, el organismo no puede producir una cantidad suficiente de hemoglobina, sustancia presente en los glóbulos rojos que les permite transportar oxígeno. Como consecuencia, la anemia por deficiencia de hierro puede hacerte sentir cansado y con dificultad para respirar.

La anemia suele manifestarse con una serie de señales muy características, aunque no siempre aparecen todas ellas:

  • Cansancio excesivo, o durante todo el día, aun habiendo dormido bien.

  • Palidez de la piel y las mucosas, sobre todo en la conjuntiva del ojo, en las encías y debajo de las uñas.

  • Se te rompen las uñas y se te cae el pelo.

  • Puedes tener menstruaciones abundantes.

  • Hinchazón de la lengua y boqueras.

  • Manos y pies fríos, incluso cuando hace calor.

  • Palpitaciones y dolor en el pecho.

  • Mareos y dificultad para respirar con normalidad. La respiración suele ser acelerada.

  • Presión arterial baja, debilidad y dolores de cabeza.

  • Dificultad para concentrarse, pérdida de memoria, irritabilidad.

  • Síndrome de las piernas inquietas: incomodidad en las piernas cuando se está en reposo, que se alivia al levantarse y caminar.

  • Apetito por comer materias extrañas como hielo, arcilla, tierra, tiza... Este trastorno, conocido como pica, puede darse en anemias graves.

En la mayoría de los casos estos síntomas aparecen despacio y no se da juntos, por eso son infravalorados por quienes los experimentan y no van al médico en busca de consejo y tratamiento, cronificando una situación que puede conllevar problemas más severos.

Es muy importante tratar esta anemia ya que, de lo contrario, como el oxígeno no llega adecuadamente a los tejidos y los órganos, y estos pueden sufrir daños. De hecho, según el Instituto de Investigación del Hospital del Mar (IMIM), el 61 por ciento de los pacientes con angina o infarto agudo de miocardio presenta déficit de hierro.

Por eso es fundamental acudir a tu médico, quien confirmará a través de pruebas si la ferritina (los depósitos de hierro) está baja o no. El tratamiento se basa en tomar preparados orales de hierro durante, al menos, 6 meses desde que se corrige la anemia, ya que es el tiempo necesario para restaurar las reservas de hierro del organismo.

Pero el hierro puede causar estreñimiento, a veces diarrea, molestias abdominales y teñir las heces de negro. Por eso muchas personas necesitan combatir la falta de hierro de otras forma. Si tampoco te va la carne roja (la carne de res y el hígado son buenas fuentes de hierro), puedes tratar la anemia consumiendo otros alimentos ricos en hierro como carne de ave, pescado (sardinas, sepia y atún) y marisco. Por ejemplo, 100 gramos de almejas pueden contener 24 miligramos de hierro, más de la recomendación diaria para un adulto. Otros mariscos de concha ricos en hierro son los berberechos, que aportan 28 miligramos y los mejillones con 7 miligramos de hierro por cada 100 gr que consumamos.

Los frutos secos, las legumbres y las verduras de hoja verde también debemos incluirlas en nuestra dieta. Comiendo tan solo 100 gramos de espinacas podemos obtener alrededor del 20 por ciento de la cantidad diaria recomendada de este mineral.

Los cereales son una gran fuente nutritiva que a veces pasamos por alto en nuestra dieta. Los cereales que más hierro concentran son los integrales, sin refinar y dentro de estos, la quinoa y la avena son los grandes ganadores, la primera con 13.2 miligramos y la segunda con 4,7 miligramos de hierro por cada 100 gramos.

Pero hay otras formas. Por ejemplo, acostumbrándote a aliñar tus ensaladas y platos con un chorro de jugo de limón fresco que aporta vitamina C o ácido ascórbico y "favorece la absorción intestinal del hierro para poder de esta forma asimilarlo y que llegue a la sangre", tal y como indica la endocrinóloga Julia Ocón, miembro del área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

"Esta vitamina se encuentra en altas concentraciones en las frutas ácidas -como kiwi, fresas, mango, zumo de pomelo-, y algunos vegetales -como el pimiento rojo, col, coliflor y el brócoli-“, añade.

Además, tomar el sol a menudo nos ayuda a obtener vitamina D, que es fundamental para favorecer la asimilación del hierro y combatir la anemia ferropénica. Pero, ojo, siempre con la adecuada protección y nunca a las horas centrales del día.

Más historias que te pueden interesar:

VIDEO: La afección por la que la lengua se vuelve negra y peluda

Tirar el agua de las aceitunas es un error que los expertos en gastronomía no hacen

Tengo anemia, ¿significa que mis riñones podrían estar lesionados?

Cómo una anemia puede destapar un cáncer

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente