La heroicidad de Manuel Perera y la seda de Villita en Molledo (Cantabria)

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Molledo (Cantabria), 11 sep (EFE).- El novillero Manuel Perera obtuvo hoy un triunfo arrollador en Molledo (Cantabria), done cortó dos orejas a pesar de recibir una cornada en el escroto en su primero, en un festejo, segunda semifinal del Circuito del Norte, en el que también resultó triunfador Villita.

Bajo la cima del Monte Cildá, que fue escenario de una decisiva victoria de las tropas del emperador Augusto sobre los antiguos e indómitos cántabros, arrancó el paseíllo a paso de carga Manuel Perera, destacado de sus compañeros de terna. Sonaban tambores de guerra.

El colorado "Coplita" se emplazó en los medios de salida. Allá fue Perera a desatar las hostilidades capoteras.

En el primer muletazo en redondo por el lado peor, el derecho, le pegó la cornada en el escroto. Lo que siguió fue una heroicidad. Visiblemente herido, tuvo los arrestos para ponerse a torear por naturales, abandonado, encajado, cuando cada muletazo era un cara o cruz. Una apuesta en el filo de la navaja por alcanzar la gloria del guerrero, que volvió a pagar con otra voltereta en uno de pecho.

Además se tiró a matar con la fe de un mártir y cobró una estocada desprendida al encuentro que valía oro, pues el marrajo le puso los pitones en el pecho. Presidía la alcaldesa de Molledo, Verónica Mantecón, que no concedió la oreja merecidísima a cambio del gesto de torero macho y la sangre derramada que empapaba la taleguilla durante la vuelta al ruedo.

De sabios es rectificar, y sabiduría y corazón demostró la alcaldesa al otorgar las dos orejas del quinto a Perera. Que tras ser intervenido salió en vaqueros para lidiar a este berrendo en colorado, y de rodillas por verónicas lo recibió, vibrante, y después en pie arrebujado hasta las dos medias de cartel.

Por el lazo zurdo se templaba especialmente el novillo, sin terminar de salirse del todo de la muleta. Hundido en la arena, macizo, broncíneo, lo empujó con técnica depurada. Los riñones metidos en cada embestida de la res, un dominio apabullante de la escena, abrochada con pases de pecho de pitón a rabo. Mantuvo el gran nivel hasta el final, con el utrero a menos, y se echó encima de los pitones para amarrar el triunfo.

Preciosa hechura traía el tercero, promesa de buen juego que se confirmó. Villita lo cuajó a placer. Suavidad al echarle los vuelos, preciso el embroque, estético todo, desde los ayudados por alto acompasados hasta las series diestras de muchos quilates. A veces recordaba a Urdiales, por la precisa preciosidad del muleteo; otras a Joselito en los pases desmayados.

Hasta las manoletinas tuvieron jerarquía. Desprende aroma de buen torero. La gran estocada arriba entrando muy despacio vino precedida de dos pinchazos. Oreja.

El sexto era agradecido si se le hacían las cosas bien. Brusco de inicio, Villita lo entendió por ambas manos. Quehacer amplio, completo y compacto bien coronado con la espada, con trofeo que valía la puerta grande.

"Malagueño" no tenía mal son pero se paró enseguida, sin gas para repetir. Siendo imposible el toreo ligado, Carlos Domínguez logró naturales sedosos, de uno en uno. Lo intentó todo para sumar puntos, arrimón, circulares y bernadinas muy ceñidas. Lo atravesó y se atascó después con acero.

Otra historia fue "Cornetillo", que hacía una cuesta abajo desde la penca del rabo hasta la cruz. Fue extraordinario, sobre todo en la primera mitad de la faena de Domínguez, que le entendió por momentos.

Especialmente en una serie al natural cumbre por lo frondosa, rítmica, acompasada; por la profundidad y el regusto; por el pulso y el acople. Luego hubo desigual entendimiento entre ambos y, de nuevo, doble pinchazo antes de una meritoria estocada, sumando un trofeo.

FICHA DEL FESTEJO.- Seis novillos de Alcurrucén, bien presentados. El primero se paró pronto; el segundo, manso con mucho peligro; noble y con clase el tercero; también muy enclasado el gran cuarto; de muy buen son el quinto; colaborador finalmente el sexto.

Carlos Domínguez: estocada enhebrada que hace guardia, dos pinchazos y estocada desprendida (silencio); dos pinchazos y estocada (oreja).

Manuel Perera: estocada desprendida (vuelta al ruedo tras petición); estocada desprendida y tendida (dos orejas).

Villita: dos pinchazos y estocada arriba (oreja) media arriba (oreja tras aviso).

Perera abandonó la plaza tras la muerte del quinto para torear por la tarde en Peralta (Navarra) y Villita salió a hombros por la puerta grande.

Tras el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria del matador y ganadero Pablo Lozano y todas las víctimas de la Covid-19

La plaza registró media entrada sobre el aforo permitido del 50%.

Juan Antonio Sandoval

(c) Agencia EFE

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