Lo de 'Hermanos' pasa de castaño a oscuro y me hace intuir lo peor

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Por Miguel Ángel Pizarro.- No tengo dudas de que Antena 3 está teniendo una estupenda estrategia con Hermanos. La serie creada por Gül Abus Semerci ha logrado consolidarse como una de las telenovelas más vistas del canal de Atresmedia en su emisión de lunes y martes, además de lograr que Infiel mejore los datos de los domingos cuando inicialmente se estrenó en la misma franja. Pero más allá de esto, sus tramas también han sabido enganchar al público a través de una mezcla de elementos propios de las ficciones turcas(infidelidades, traiciones, asesinatos, etc.) y los romances adolescentes al estilo Rebelde Way o Élite.

Sin embargo, en los últimos episodios, he notado algo que me ha hecho pensar que Hermanoscorre el riesgo de morir de éxito. Hablo de esa tendencia a vivir en una constante tragedia. Tanto para aquellos que la seguimos en Atresplayer Premium como quienes la ven en su emisión lineal en Antena 3, hemos podido comprobar cómo en solo los ocho primeros episodios han ocurrido muchas desgracias juntas, hasta el punto que se antojan demasiadas. Incluso para una telenovela turca.

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El capítulo más reciente emitido por Antena 3 el martes 2 de agosto, que fue líder de audiencia al obtener un 13,3% de share y una media de 1.169.000 espectadores, mostró cómo Berk (Recep Usta), el mejor amigo de Doruk (Onur Seyit Yaran), decidía darle una paliza a Kadir (Halit Özgür Sarı) y Ömer (Yiğit Koçak), los dos hermanos mayores protagonistas que estaban vendiendo arroz en el puesto ambulante que les prestó su tío Orhan (Cüneyt Mete) para ahorrar dinero y mudarse a un piso, y así dejar el gallinero donde se están alojando. El motivo de la paliza fue que Kadir hizo morder el polvo a Berk en la cafetería del instituto donde estudia, tras acosar a su prima Aybike (Melis Minkari). ¿Intenso, verdad?

Pues Berk dio una paliza a Kadir y Ömer de manera cobarde, además de destruir el carrito de arroz con el que los hermanos buscan ganarse la vida. Junto con sus esbirros, golpeó también a Orhan, quien acudió al auxilio de sus sobrinos al ir a verles. Pero el golpe fue tan fuerte que le provocó una hemorragia interna que hizo que se derrumbase en el suelo al día siguiente, finalizando así el episodio.

No pongo en duda de que los guionistas de Hermanos saben crear la tensión suficiente para mantener expectante a los televidentes que sigue el género de las telenovelas. Es más, en estos ocho capítulos han demostrado tener buen ojo a la hora de crear cliffhangers (los cuales están mejor estructurados en su emisión en Antena 3). Ahora bien, hubiera aplaudido este giro en la trama si no fuera porque en el episodio anterior hubo un terrible accidente de coche que le costó la vida a Kenan (Murat Onuk), el marido de Suzan (Ahu Yağtu), la amante del antagonista principal de la telenovela, Akif (Celil Nalçakan).

Y es ahí donde temo lo peor, y es que Hermanos termine abusando tanto de las tragedias que hagan que el público se malacostumbre a unas tramas que mantienen en tensión máxima cada capítulo.

Es decir, en apenas ocho episodios hemos sido testigos de cuatro muertes (tres de ellas de personajes principales), un desahucio, tres intentos de asesinatos, un accidente doméstico que provocó un aborto, una fuga de gas que casi mata a los protagonistas, un accidente de tráfico y dos palizas en grupo. Muchas cosas, teniendo en cuenta que quedan diez episodios por emitir de la primera temporada (la segunda está compuesta de 38).

Es habitual que en cada capítulo de una telenovelas veamos intrigas, traiciones y una serie de acciones que desembocan en una tragedia. Ya lo hemos visto justamente en Infiel, en cómo ha ido gestándose la posible ruptura entre Asya y Aras o cómo la muerte del patriarca de la familia Güçlü, Haluk, ha provocado un auténtico terremoto en la trama, gracias, precisamente, a que la serie no ha tenido tantas bajas de personajes principales de golpe. O el caso de La señora Fazilet y sus hijas, donde la muerte fue utilizada como recurso para acentuar una trama, como el trágico final que tuvo.

Sin embargo, en Hermanos, todas las desgracias están llegando juntas. Es más, el propio Ömer, tras sufrir la paliza, se lo pregunta a su hermano Kadir. “¡Cómo que vale! ¡Estoy harto! ¿Es que era pedir demasiado poder trabajar para ganar un poco de dinero? Pues resulta que sí era demasiado”, exclama el joven tras sentir que Berk ha actuado con total impunidad por su posición social.

Esto me hace pensar que los guionistas están quemando demasiado deprisa situaciones extremas, con el peligro de llegar a un punto en el que corran el riesgo de repetirse. Al haber abusado de muertes, accidentes, palizas o asesinatos; cuando muera otro personaje principal se sentirá como algo ya visto. Es más, puede provocar indiferencia, algo que le puede perjudicar gravemente a la telenovela, porque no hay nada peor que eso.

A ello se suma que han acostumbrado tanto al público a que en cada episodio ocurra una desgracia, que si los guionistas optan por reducir la carga dramática de golpe e introducir más intriga o enfocarse en infidelidades o relaciones de poder, los espectadores sientan esa bajada de tensión, hasta el punto de provocar la sensación de que han llegado a un punto de ideas agotadas. Eso le sucedió a Tierra amarga, tras las muertes de Hünkar y Yılmaz, dos protagonistas esenciales, que provocaron que, durante una temporada, la ficción anduviese como pollo sin cabeza en varios episodios.

Tengo la sensación de que Hermanos, a pesar de tener una temática diferente a la de Tierra amarga, le puede pasar lo mismo, basta con ver en IMDb que el número de personajes que abandonarán la serie será importante (los cuales no diremos para evitar spoilers). Son muchos los episodios por emitir y, a pesar de tener ya confirmada una tercera temporada, quedan dudas de cómo va a ser capaz la ficción de no depender tanto de las tragedias.

Cierto que Tierra amarga logró remontar, lo que quiere decir el destino de Hermanosno tiene por qué ser malo. Pero aun así tengo mis dudas sobre cuánto podrá soportar el público los posibles giros y futuras bajas, especialmente porque la manera en la que se emite la serie desarrollada por Semerci es diferente a la de la ficción histórica ambientada en los 70.

Solo queda por ver si los guionistas serán lo suficientemente inteligentes como para saber dosificar las tragedias y crear giros ajenos a ello, pues hay material para intrigas empresariales y personales. Sin duda, lo esperamos, dado el éxito rotundo que sigue teniendo, no queremos que Hermanos corra la misma suerte que Inocentes, la cual se marchó por la puerta de atrás, especialmente por ser una ficción que ha sabido conquistarnos con personajes como Asiye (Su Burcu Yazgı Coşkun) y Doruk, cuyo shippeo nos ha conquistado de lleno y no se merecería acabar antes de tiempo por malas decisiones con el resto de las tramas.

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