Helen Mirren pone en la palestra la costumbre de las estrellas que solo alimenta un ego ficticio

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Que critiquen tu trabajo no es plato de buen gusto. Para nadie, punto. Ni para las estrellas de Hollywood, ni para los meros mortales. Sin embargo, en muchas profesiones son sencillamente gajes del oficio. Un chef necesita saber qué opinan los expertos y comensales para innovar, mantener o cambiar sus recetas. En muchas empresas los empleados pasan revisiones periódicas para evaluar y, en todo caso, mejorar o felicitar su rendimiento, mientras la industria del cine, televisión y música tiene a expertos evaluando y opinando sobre sus trabajos a través de las críticas.

Sin embargo, hay actores que directamente las evitan. Que jamás leen las críticas de sus películas protegiéndose dentro de una burbuja ideal, ajena a las reacciones de los expertos. Y Helen Mirren es una de ellas.

NUEVA YORK, ABRIL 05: Helen Mirren asiste a una proyección de
NUEVA YORK, ABRIL 05: Helen Mirren asiste a una proyección de "El Duque" celebrada por Sony Pictures Classics & The Cinema Society en Tribeca Screening Room el 5 de abril de 2022 en New York City. (Photo by Arturo Holmes/Getty Images)

Cuando era más joven solía leer críticas, pero me di cuenta que era disruptivo, tanto las buenas como las malas” dijo la actriz de 76 años a People durante una proyección de su película El duque en Nueva York.

Las buenas te dan un sentido irreal de lo bien que estuviste [en una película[ y las malas simplemente te destruyen, así que no leo las críticas” sentenció. No obstante, también añadió que reconoce que las críticas pueden dar a los actores “una noción de cómo su película es recibida”, que le parece “increíblemente importante”. Pero, aun así, esquiva la mirada hacia otro lado cuando se publican las críticas de sus películas. Y eso que estamos hablando de una actriz ganadora del Óscar, aplaudida por el mundo entero que jamás nos deja indiferentes con sus trabajos en pantalla.

Y no es la única. Jennifer Lawrence y Adam Sandler tampoco las leen. La actriz de No mires arriba aseguró a Variety en 2017 que no puede porque se pone a la defensiva cuando lee críticas negativas.“Pones tu alma y cuerpo, te mudas para rodar una película y la amas, porque obviamente no estarías ahí si no la amaras, y luego la gente la destroza” declaró. Es más, dijo que incluso cuando son positivas le generan “ansiedad”. Mientras Sandler declaró en el mismo medio que dejó de leerlas en 1995 cuando Billy Madison fue destruida por las opiniones. Lo que explicaría para los críticos en general que siga haciendo las mismas comedias, una y otra vez.

Jesse Eisenberg (La red social) es otro de los actores que tampoco lee críticas de sus películas, ni análisis sobre ellas ni de sus obras de teatro, tal y como confesó a Business Insider en 2016. Incluso escribió una columna satírica burlándose de los críticos en The New Yorker con una crítica sobre una película ficticia.

LONDRES, INGLATERRA, FEBRERO 13: Jesse Eisenberg y Jennifer Lawrence posan en la sala de prensa durante los premios 2011 Orange British Academy Film Awards en The Royal Opera House el 13 de febrero de 2011 en Londres, Inglaterra. (Photo by Jon Furniss/WireImage)
LONDRES, INGLATERRA, FEBRERO 13: Jesse Eisenberg y Jennifer Lawrence posan en la sala de prensa durante los premios 2011 Orange British Academy Film Awards en The Royal Opera House el 13 de febrero de 2011 en Londres, Inglaterra. (Photo by Jon Furniss/WireImage)

Jared Leto tampoco se fija en las reacciones profesionales de sus películas ni en los comentarios al respecto. Y aunque ha sido laureado y aplaudido por sus trabajos en Dallas Buyers Club o Réquiem por un sueño, también ha sido criticado por sus más recientes producciones, La casa Gucci y Morbius. Pero a él, directamente, le resbala. “No veo las críticas, no leo los comentarios. Pero hice lo mejor que pude” dijo a Screendaily sobre su trabajo en la muy criticada película de Ridley Scott. Una actuación sobreactuada que requiere de reflexión tanto del director por forzar acentos italianos que provocan repelús, como del actor. Y es que si bien se nota que Leto puso toda la carne en el asador, su trabajo resaltó por una falta de congruencia evidente entre su intención personal, la del director y la historia.

Por un lado, es comprensible. A nadie le gusta que critiquen su trabajo y menos cuando hay tanta implicación personal detrás. Después de todo, hay películas que efectivamente requieren de años de preparación y paciencia hasta que logran salir adelante, con todas las expectativas que van creciendo en el proceso para que luego sean recibidas de forma negativa. Sin embargo, a todos nos pasa de una manera u otra laboralmente y se hace lo posible por aceptarlo de forma constructiva y aplicarlo para mejorar nuestro trabajo. Por mucho que nuestro ego arda durante un rato.

Pero muchos actores evitan leer lo que los críticos piensan de sus trabajos porque “los destrozan”, provocan ansiedad, incomodan o, como dice Helen Mirren, les dan “un sentido de irrealidad”. Pero, me pregunto, ¿no es más irreal vivir ajeno a cómo se reciben sus trabajos?

¿Qué feedback o impresiones tienen entonces? ¿Cómo saben qué se percibió bien, mal, regular o estupendamente para así conocer qué elecciones fueron acertadas, cuáles se pueden mejorar o simplemente reflexionar al respecto? Porque la taquilla no es una fuente real de reacciones reflexivas a sus esfuerzos personales, sino que existen muchos factores que influyen en que una película tenga éxito económico o sea un fracaso rotundo. Así lo demuestra, por ejemplo, que la gran mayoría de películas nominadas a los Óscar no hayan sido taquillazos -como El poder del perro en su breve paso por salas, West Side Story, Licorice Pizza, Coda o Madres paralelas, entre muchas más-. La calidad de una película y la entrega de sus actores no tiene relación directa y única con los resultados económicos.

A su vez, el feedback de un estudio está comprometido con sus propios intereses, el de un director con su visión y el entorno de cada artista se dedica a adularlos como parte de su trabajo. Ya lo dijo Cameron Diaz tras su retirada calificando la fama de “muy infantil”. “Se trata mucho de mantener a alguien mimado en un estado como cuando vemos a un niño pequeño y pensamos, 'Es tan bonito, quiero que siempre sea bonito, y si lo mantengo bonito tratándolo siempre bonito, tal vez mantente bonito para siempre. Y así es como la gente te trata” sentenció en un podcast.

Es decir, huir de las críticas al final crea un ego ficticio donde la percepción propia y la de aquellos con intereses tiene su espacio, alejándolos de cómo se acepta o no desde otros territorios, realidades y visiones.

Las críticas, al final, pueden ser un golpe de realidad que afecte el ego y destruya el globo protector que les rodea, pero pueden servirles para conocer qué se percibe bien o mal y por qué, quizás reflexionando sobre sus propias elecciones, qué mejorar, construir o mantener. Como hacemos los meros mortales con nuestras profesiones lejos de ese mundo llamado Hollywood.

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