Ian McKellen y Helen Mirren demuestran que el talento no tiene edad en 'La gran mentira'

PUNTUACIÓN: 71/100

Uno de los logros que pocos seres humanos consiguen en sus vidas es el éxito profesional una vez superada la edad de jubilación. Apenas un puñado pueden decir con certeza que han alcanzado o mantenido el mismo éxito y reconocimiento pasados los 65 que en otras etapas de sus vidas. Y dos de ellos los encontramos en la cartelera protagonizando juntos La gran mentira: Helen Mirren (74) e Ian McKellen (80).

(Chia James; © 2019 Warner Bros. Entertainment Inc. and BRON Creative USA, Corp. All Rights Reserved)

Este thriller de misterio dirigido por Bill Condon es la primera película que hacen juntos, a pesar de haberse conocido hace décadas y haber compartido escenario en 2002 en la obra Dance of death. Y es un regalo para los amantes de las buenas actuaciones. En La gran mentira somos testigos de un derroche de talento singular, como si fuera un duelo constante para decidir cuál de los dos es más talentoso que el otro, y el único que sale ganando es el espectador ante semejante espectáculo.

Basada en una novela homónima, La gran mentira nos presenta a Roy (McKellen), un estafador profesional que encuentra su gran golpe en Betty (Mirren), una viuda adinerada, solitaria e ingenua que permite la entrada de este extraño a su vida. La amistad va creciendo y poco a poco, el plan va complicándose, haciendo que la mentira sea cada vez más grande.

El resultado es un thriller psicológico con giros y sorpresas que no exige mucho del espectador. No esconde mensajes ni misterios complicados, y la trama por momentos roza lo insólito, pero esos defectos no la hacen menos satisfactoria debido a sus actores. Mirren y McKellen cargan con el peso absoluto de la película, creando intensidad donde no la hay, solo con la forma en que se baten en este duelo de talento constante. Demuestran una habilidad natural para provocar sutilezas que hacen mella en cada secuencia, haciendo que la tensión y el misterio se mantenga aún en los momentos que flaquea. De haber contado con otros intérpretes es probable que La gran mentira pase desapercibida, pero es por verlos a los dos en acción que merece la pena.

Dejando los fallos a un lado, es de esas películas para pasar un buen rato que sin darnos cuenta se convierte en una masterclass de dos de los mejores actores contemporáneos. Y eso es algo que solo el talento y la experiencia pueden conseguir. “Es una película con giros y misterios, y eso me atraía mucho” me dijo Helen Mirren en un encuentro previo en un hotel londinense antes del estreno. “Pero tampoco es un suflé de géneros, en el fondo tiene un significado más profundo. Es extraordinaria”.

(© 2019 Warner Bros. Entertainment Inc. and BRON Creative USA, Corp. All Rights Reserved)

Helen Mirren e Ian McKellen suelen ser rostros habituales del cine moderno, siendo de los pocos intérpretes entre los 70 y 80 años que reciben ofertas para papeles protagonistas. Además de personajes secundarios en varias producciones, en el caso de ella, tan solo en los últimos dos años protagonizó Winchester, El viaje de sus vidas y la serie de Sky, Catherine the Great. Y en el caso de él, apareció en El último acto y pasó 2018 subiéndose a los escenarios londinenses durante 3 horas y media interpretando King Lear de William Shakespeare.

Cuando comienzas a ser actor, no lo haces por el dinero, sino porque es tu expresión artística” me contaba Helen. “Pero luego, puedes tener la increíble suerte que tuve yo de encontrar el éxito haciendo películas y cobrando mucho más de lo que jamás habría imaginado”.

“Recuerdo en mis comienzos en teatro que cobraba muy poco, en efectivo, cada viernes” la cortaba Ian. “No era mucho, suficiente para comprar comida y básicos, pero no era el propósito del trabajo. El propósito ya estaba conseguido, tenía mi recompensa sobre el escenario” añade, sentenciando así que todavía todo se reduce a la pasión que sienten por la actuación.

Lo cierto es que además de Meryl Streep (70), Robert De Niro (76) o Judi Dench (84), son muy pocos los actores que consiguen papeles protagonistas pasada cierta edad. Son muy pocas las historias que el cine nos cuenta sobre la edad madura, y en la mayoría de las ocasiones el público mainstream huye de ellas cuando existen propuestas más pomposas en cartelera. Como si no quisiéramos enfrentarnos a la realidad que todos, con suerte, llegaremos algún día. Por ejemplo, como fue el caso de la increíble Amor hace siete años, una triste oda al amor cerca de la muerte, que fue recibida con aplausos y premios pero con una recaudación mediocre.

(Chia James; © 2019 Warner Bros. Entertainment Inc. and BRON Creative USA, Corp. All Rights Reserved)

Pero aquí está Bill Condon, trayéndonos un thriller de suspense y giros inesperados con dos iconos del cine británico como protagonistas que se niegan a jubilarse. “¿Qué voy a hacer, sino?” preguntaba Ian entre risas al hablar de jubilación. “No tengo nietos con los que jugar. No tengo esa responsabilidad ni mantener una familia económicamente. Si no tengo proyectos en mente me aburro. Me pongo triste. Hace unos años decidí tomarme 6 meses, y al final me volví loco”.

“No queremos jubilarnos por la misma razón que nos hizo buscar el primer trabajo como actor. No es por dinero, es por una necesidad creativa que no puedes reprimir. Es el motor que nos conduce” añadía Helen.

Siendo joven nunca asumí que tendría éxito pronto. Eso le pasaba a Los Beatles” nos contaba Ian mientras seguía rememorando el pasado. “Siempre me enfoqué en crear una carrera, por eso ponerle fin cuando mi profesión está tan ligada a mi vida no puedo imaginarlo”.

“Sé que sucederá, las rodillas cederán, la mente se apagará y creo que por eso sigo adelante. Porque cuando llegue ese momento decrépito no quiero arrepentirme de no haber hecho algo”, me dijo logrando removerme por dentro. Sin dudas, dos ejemplos a seguir para quienes temen al estigma de la inutilidad con el paso de los años.

La gran mentira sirve para demostrar que la pasión no tiene fecha de caducidad ni entiende de jubilación. Para poner sobre la mesa que el talento no envejece, inspirándonos a seguir creando y soñando. ¡Qué importa la edad!

La gran mentira ya está en cines.

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