¿Es fiel el retrato que hace 'Por H o por B' (HBO) de Malasaña? Impresiones de un exvecino del barrio

Pedro J. García
·11 min de lectura

HBO es conocida sobre todo por sus dramas de prestigio y sus miniseries multipremiadas. Pero este verano, desde HBO España nos ofrecen algo distinto a lo que nos tienen acostumbrados, una comedia gamberra, desenfadada y 100% española (y concretamente madrileña), Por H o por B, también conocida por las siglas XHOXB, un viaje de Parla a Malasaña que promete situaciones hilarantes originadas en el choque cultural que experimentan dos chonis de extrarradio al tratar de desenvolverse en el barrio más moderno de la capital.

Habiendo visto los 10 episodios que conforman la primera temporada, estrenada íntegramente en la plataforma el 22 de julio, tengo la toda la información que necesitaba para sacar una conclusión. Pero hoy no voy a centrarme en valorar la calidad de la serie, sino en su nivel de veracidad a la hora de mostrar la vida en Malasaña. Y es que, como exvecino del barrio que vivió allí más de 7 años, tengo muchas experiencias para comparar. ¿Es la representación del barrio y su estilo de vida que vemos en Por H o por B fiel a la realidad? Estas son mis impresiones.

©Virginia Martín Chico, cortesía de HBO
©Virginia Martín Chico, cortesía de HBO

Pero antes de contarles mi vida, hablemos de la serie para ponernos un poco en contexto. Por H o por B es una comedia de capítulos de media hora creada, escrita y dirigida por Manuela Burló Moreno, realizadora de los largometrajes Cómo sobrevivir a una despedida y Rumbos. La idea proviene de su cortometraje de 2013 Pipas, que fue nominado al Goya. La serie recupera a los personajes del corto, dos amigas de Parla que conversan compartiendo una bolsa de pipas, y a las actrices que las interpretaron, Marta Martín y Saida Benzal, extendiendo sus historias para crear un microuniverso propio alrededor de ellas.

La trama nos presenta a Hache (Martín) y Belén (Benzal) años después del corto, cuando las amigas de la infancia se reencuentran en Malasaña. Las dos se han distanciado y llegar a la capital hace que vuelvan a entrar la una en la vida de la otra. La historia sigue las divertidas aventuras de estas dos exploradoras mientras descubren el barrio hipster por excelencia, un lugar en el que el postureo, las modas efímeras y vivir por encima de tus posibilidades están a la orden del día. Encontrar piso, buscar trabajo, hacer amigos y explorar las relaciones se convertirá para ellas en toda una odisea llena de ocurrencias extrañas y personajes excéntricos -el reparto cuenta con secundarios como Brays Efe, Itziar Castro, Javier Bódalo o Fernando Albizu-. Todo mientras tratan de encontrarse a sí mismas y su lugar en el mundo, como en cualquier serie millennial que se precie.

Por H o por B realiza un retrato de Malasaña en el que solo los que han visitado o vivido allí pueden saber a ciencia cierta si las locuras que vemos en pantalla se acercan a la realidad o no. Aunque suene a cliché trillado, el barrio se convierte por derecho propio en un personaje más de la serie. Este lugar lleno de vida, color y contradicciones situado en el centro de Madrid (a la vuelta de la esquina de Gran Vía) proporciona una ambientación perfecta para explorar la vida de dos personas que no tienen muy clara su identidad, ya que de esa misma manera se podría describir al propio barrio.

Pero, ¿plasma Por H o por B la vida en Malasaña de forma fidedigna? Como exvecino del barrio que pasó sus primeros 7 años en Madrid allí, puedo decir que, salvo algún que otro momento fantasioso producto del tono de comedia surrealista que adopta a veces la serie, la Malasaña que muestra es 100% real. Un visión exagerada y paródica de la misma, claro, pero no por ello menos veraz.

Sobre todo los primeros episodios de la temporada ahondan en la estresante experiencia que supone mudarse de un pueblo al epicentro de la capital española. Las vivencias de Hache y Belén resultarán familiares a cualquier forastero que haya venido a vivir a Madrid, o a cualquier gran ciudad. Mi caso en concreto se relaciona con ellas de forma directa y específica. Yo, como tantos otros, también viví la pesadilla que supone buscar apartamento en Malasaña. Los alquileres imposibles, los cuchitriles inhabitables, los compañeros de piso que parecen venir de una dimensión alternativa…

La búsqueda de piso en el centro de Madrid puede desalentar a cualquiera. En Por H o por B vemos a Belén visitando apartamentos a cada cual más ridículo. En mi primera semana buscando vivienda en Malasaña vi (entre otros cubículos claustrofóbicos) una especie de garaje prefabricado con una sola ventana y una buhardilla con el techo tan inclinado que apenas había dos metros habitables, lo que viene siendo literalmente una habitación en penumbra con rincones inalcanzables que parecía salida de una entrega de Expediente Warren. Ambos entre 500 y 600 euros al mes (y estamos hablando de hace 10 años). Increíble.

©Virginia Martín Chico, cortesía de HBO
©Virginia Martín Chico, cortesía de HBO

Después de aquellas visitas, tuve suerte y encontré algo pronto (como Belén, que finalmente se muda con un artista nudista interpretado por Brays Efe, Paquita Salas). Malasaña me había dado la bienvenida a lo grande, pero me tenía reservado mucho más. Los meses siguientes pude comprobar de primera mano por qué lo llaman el barrio hipster de España. En sus calles se puede respirar la modernez (y el olor a orina), abundan las tiendas de objetos inservibles y otros negocios que duran meses, gastronomías específicas y ropa vintage a precios desorbitados, y sus habitantes representan un abanico muy diverso de estilo de vida, moda y actitud.

Todo esto aparece en Por H o por B plasmado con absoluto realismo y autenticidad. En Malasaña se puede ver cualquier cosa, ya que la gente camina por el barrio sabiendo que allí se puede ser uno mismo (o quien se haya inventado en la cabeza según la moda del mes). Uno de los elementos que juega más a favor de la serie es haber rodado en localizaciones reales del vecindario. En Por H o por B no ocurre como en Friends, que simulaba Nueva York en un estudio -al igual que tantas otras sitcoms-, sino que nos da la bienvenida de verdad al corazón de Malasaña y sus diferentes locales. Cualquiera que haya estado allí reconocerá inmediatamente sus calles concurridas, sus plazas llenas de gente bebiendo a cualquier hora, sus restaurantes y tiendas (las que aguantan, claro). Este valor añadido beneficia a la serie y le da muy buena factura.

Ver Por H o por B ha despertado en mí la nostalgia de vivir allí, pero también me ha recordado por qué me mudé. Burló Moreno también se asegura de que la cara más desagradable del barrio aparezca reflejada. Nada más instalarse en su nuevo piso, Belén descubre que en Malasaña no se puede dormir. La cultura de la fiesta, la falta de respeto y las obras (estamos hablando de una zona en constante transformación, donde siempre va a haber alguna reforma cerca de donde estés) hacen que descansar allí sea imposible. Belén emprende inmediatamente la búsqueda de tapones para los oídos y descubre que están tan solicitados que le cuesta encontrar una farmacia que los tenga disponibles. A mí no me pasó exactamente eso, pero sí descubrí que en Malasaña comprar tapones puede ser mucho más caro que en otros barrios, hasta dos o tres veces más. Desde entonces, ya no puedo dormir sin ellos, aunque esté en el lugar más tranquilo del mundo. Esa es una de las secuelas que me quedan de vivir en Malasaña.

La vida allí es tal y como la pinta la serie, un parque de atracciones, “la Disneyland” del mundo hipster. Ajetreada, estresante, multitudinaria. Las calles son locales de fiesta, la suciedad y la basura te come, el ruido no te deja vivir, los personajes estrafalarios te avasallan constantemente, los turistas se amontonan, los vecinos no tienen consideración alguna con el descanso de los demás (los míos en concreto montaban raves en su piso de 35 metros cuadrados que duraban hasta la mañana siguiente, y a veces varios días). Para una persona de pueblo -y para cualquiera-, esto puede suponer un choque bastante grande.

Eso sí, una vez te acostumbras, es fácil ver el atractivo de vivir en Malasaña. Sí, es un barrio donde abundan el postureo y la falsedad, el activismo de pega, el arte vacío, donde se mira mucho por encima del hombro y la gentrificación y la enorme subida de los alquileres han hecho mucho daño. Pero también es un lugar sinónimo de libertad para ser uno mismo, donde ser diferente no llama tanto la atención. Es contradictorio, lo sé. Un barrio donde se estila fingir lo que no se es, pero a la vez se puede ser uno mismo, donde hay mucha impostura, pero también mucha verdad. Pero así es Malasaña. Y así la ve también Burló Moreno, que la homenajea con una dosis de crítica satírica y ridiculizante, pero también con cariño. Exactamente lo que yo siento por el barrio, esa relación amor-odio que solo se puede tener con alguien o algo que ha formado parte de tu vida mucho tiempo. En el fondo, Malasaña es como mi familia. Me quejo de ella, pero tengo que quererla.

©Virginia Martín Chico, cortesía de HBO
©Virginia Martín Chico, cortesía de HBO

Por H o por B no es una gran serie. Tiene varios problemas -entre ellos el humor, que a ratos resulta muy hiriente y recurre a demasiados estereotipos- y le cuesta coger el tono. Pero a pesar de esto, se nota que hay afecto y honestidad en el proyecto, y es fácil encariñarse con sus personajes. Aunque no llegue a acercarse ni remotamente a sus referentes más cercanos, Girls y (sobre todo) Broad City, estamos ante uno de esos casos de serie que mejora conforme avanza y al final deja con mejor sabor de boca que cuando la empezamos.

En mi caso, Por H o por B tiene el aliciente extra de retratar una vida que yo he vivido. Quizá yo no he asistido a una desenfrenada fiesta de Scrabble que acaba en orgía y viaje psicotrópico después de chupar un sapo, pero puedo reconocer en ella el espíritu excesivo y extravagante del lugar, las ganas de vivir la vida al límite, ese egocentrismo compartido que hace de Malasaña un sitio único y que, aunque sea pagando un precio caro, te hace sentir vivo y parte de algo.

En palabras de la directora (vía HBO España): Por H o por B muestra la realidad de ese envoltorio que todos nos ponemos para intentar pertenecer a algo, aunque luego nos demos cuenta de que lo verdaderamente importante es ser uno mismo. La serie habla de la búsqueda de un lugar, de la necesidad de pertenencia. De dónde cabes si no encajas en ningún sitio y del hilo tan fino que separa ‘lo cool’ de lo ‘no cool’. Todo esto a través de los ojos de nuestras protagonistas, dos chicas de Parla, que tratarán de hacer equilibrismos para sobrevivir al barrio más hípster de la capital”.

Me parece una forma perfecta de describir tanto la serie como la experiencia de vivir en Malasaña, el “ojo del huracán de la tontería”, como la describe también Miguel Salvat, de HBO España. Ese vórtice de modas inexplicables y absurdas, duplicidad y fiesta perenne, donde es fácil sentirse pez fuera del agua, pero del que por alguna extraña razón deseamos formar parte. Con mejor o peor puntería, Por H o por B habla de todo eso, de lo condescendiente y hostil que puede ser el barrio y de cómo a la vez puede acoger con los brazos abiertos a quien está perdido y busca su lugar.

Hablamos de Malasaña, pero en realidad podríamos estar refiriéndonos a muchos otros lugares, ya que aunque la serie nos ofrezca una perspectiva muy local y concreta, el sentimiento que recoge es universal. La confusión ante el futuro, el deseo de ser parte de un todo, esa sensación de estar perdido en un sitio que va creando sus propias reglas y cambiándolas según su antojo, que te pone a prueba constantemente y te cambia a ti también.

Como conclusión y en respuesta a la pregunta con la que iniciaba este texto: sí, a pesar de sus situaciones disparatadas y exageradas, y alguna que otra licencia (Hache jamás podría permitirse el apartamentos donde vive), la representación que hace Por H o por B del centro de Madrid y su barrio cool por excelencia es fiel a la realidad. La serie acierta en su retrato de Malasaña porque existe en Malasaña, y en todos aquellos sitios a los que nos vamos a vivir en busca de nosotros mismos.

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