‘La innegable verdad’, una miniserie que arrasa con las emociones gracias a un Mark Ruffalo sublime

HBO está que arde. La cadena que durante ocho años ha sido sinónimo de fantasía de lujo gracias a Juego de Tonos ha seguido cultivando los dramas de prestigio por los que se la ha conocido siempre. Los últimos años han sido especialmente fértiles en el terreno de las miniseries, donde HBO siempre ha brillado, con títulos tan emblemáticos como Band of Brothers (Hermanos de sangre), Olive Kitteridge o The Pacific en su distinguido catálogo.

En la lista de miniseries originales de HBO recientes nos encontramos Big Little Lies (cuyo éxito de audiencia la llevó a tener una segunda temporada), Heridas abiertas, Years and Years (coproducción con BBC), el revival limitado de Watchmen, La señora Fletcher, La conjura contra América, y sobre todo el sorprendente fenómeno de Chernobyl, una de las miniserie más premiadas y de las que más se habló el año pasado. Y ahora se suma otra imprescindible: La innegable verdad.

La innegable verdad (HBO)

La innegable verdad (I Know This Much Is True), que llegó en mayo a la plataforma, es una serie de Derek Ciafrance protagonizada por Mark Ruffalo en un papel doble con el que promete arrasar en la próxima temporada de premios. Y, sin embargo, no está haciendo apenas nada de ruido cuando se lo merece con creces. Así que vamos a remediarlo. A continuación les cuento por qué deberían dejarla entrar en su radar de series.

Originalmente concebida como película con Jonathan Demme como director y Matt Damon como protagonista, La innegable verdad ha acabado siendo una serie limitada compuesta de seis episodios que llega de la mano del guionista y director responsable de las aclamadas Blue Valentine y Cruce de caminos, ambas protagonizadas por Ryan Gosling. La serie, basada en la novela homónima de Wally Lamb, está protagonizada por Mark Ruffalo (ganador del Emmy por otra ficción de HBO, The Normal Heart), que da vida a dos hermanos gemelos idénticos, Dominick y Thomas Birdsay, en una desgarradora historia familiar ambientada a principios de los 90.

Los dos Ruffalos están muy bien acompañados por un excelente reparto secundario formado por Melissa Leo, Rosie O’Donnell, Archie Panjabi, Kathryn Hahn, Imogen Poots, Rob Huebel y Juliette Lewis entre otros. Sin duda, este inmejorable plantel de actores es uno de los principales reclamos de una miniserie que destaca entre otras cosas por sus sobresalientes interpretaciones, y del cual veremos algunos nombres seguro en las próximas ediciones de los Emmy y los Globos de Oro.

La historia sigue a Dominick, un pintor de casas de la ciudad ficticia de Three Rivers, Connecticut que ha sacrificado su vida y sus aspiraciones profesionales para cuidar de su hermano gemelo, quien sufre de esquizofrenia paranoide desde pequeño. Con su madre enferma, un padre ausente y un padrastro con el que no tienen buena relación, Dominick se ve obligado a aceptar la tutela de su hermano, cuya salud mental se va deteriorando más a medida que pasa el tiempo.

El primer episodio arranca con una de esas escenas que captan directamente la atención del espectador y no la sueltan. La historia empieza con Thomas al límite de su paranoia cortándose una mano en la biblioteca pública de Three Rivers como sacrificio a Dios, un golpe de efecto sangriento e impactante que marca el comienzo de una historia profundamente cruda e intensa. A partir de ahí, La innegable verdad nos muestra a Dominick y Thomas en diferentes etapas de su vida, desde niños hasta el presente en los 90, donde ambos se adentran en la mediana edad después de cuarenta años de sufrimiento. 

La innegable verdad (HBO)

Ciafrance nos habla de la familia, el rencor, el sacrificio y el perdón en un relato que abarca varias décadas y muestra los efectos del pasado en una familia completamente rota. A esto se suma una tragedia personal que Dominick ha sufrido junto a su exmujer (Hahn) y que lo ha sumido en un estado permanente de rabia y tristeza. El incidente protagonizado por su hermano en la biblioteca es la gota que colma el vaso en la vida de Dominick, que a lo largo de los años ha acumulado toda la frustración y el agotamiento de enfrentarse a un sistema que le ha complicado las cosas.

La trama se centra en los desesperados esfuerzos de Dominick por liberar a su hermano de la institución psiquiátrica de alta seguridad en la que ha sido ingresado, donde Thomas permanece aislado y sin contacto directo con él. Dominick emprenderá entonces un dificultoso proceso para liberarlo y devolverlo a su centro habitual. Esto lo sumerge en una agotadora espiral de disputas con la institución y las autoridades, enfrentamientos burocráticos y sesiones de terapia que pondrán a prueba la poca paciencia que queda en su cuerpo y le harán enfrentarse cara a cara con los oscuros recuerdos de su pasado que lleva tiempo suprimiendo en su memoria. A lo que, por si eso fuera poco, se suma un manuscrito de su abuelo que podría revelar verdades incómodas sobre el pasado de su familia.

La innegable verdad es un drama de los pies a la cabeza, una serie que no escatima en emociones fuertes, por muy dolorosas que sean, y tiene secuencias de una intensidad que deja con el corazón en un puño. Es cierto que esto puede plantear una experiencia difícil para el espectador, pero su factura cinematográfica (el grano de la imagen nos transporta directamente al pasado y a una sala de cine), su absorbente argumento y sus increíbles interpretaciones hacen que valga la pena pasar el mal trago. Y es que todo el reparto está en estado de gracia, todos están auténticos, arrebatadamente naturales, dando vida a personas reales con fantasmas reales.

Pero sobre todo Ruffalo. Lo que hace el actor de Vengadores interpretando a Dominick y Thomas es cuanto menos una hazaña y pasará a la posteridad como uno de sus mejores trabajos, si no el mejor. Lo más asombroso de su interpretación es cómo logra convencernos de que Dominick y Thomas son personas completamente distintas. Ruffalo resulta tremendamente convincente y conmovedor como enfermo de esquizofrenia, y nos hace partícipes del agudo y lacerante dolor que siente Dominick cada segundo de cada día de su vida con él, firmando así una interpretación doble merecedora de todos los premios.

Por supuesto hay que resaltar la importancia del trabajo físico y los efectos visuales, que simplemente están a otro nivel. El proceso para dar vida en pantalla a los dos hermanos fue muy complejo. Ciafrance quería evitar caer en el problema que tienen la mayoría de series y películas donde un mismo actor o actriz interpreta a varios personajes: que el espectador se pasa la mitad del tiempo intentando averiguar cuál es cada uno y quién hizo qué en la historia. Por eso se volcó mucho esfuerzo en hacer el doblete lo más convincente posible utilizando efectos digitales y sobre todo, el cambio físico (y psicológico) de Ruffalo.

Mark Ruffalo en 'La innegable verdad' (HBO)

El actor filmó en primer lugar todas las escenas de Dominick, para lo que antes tuvo que perder 7kg. A continuación se tomó un descanso de seis semanas en el que tuvo que engordar el doble de lo que perdió, 14kg, para encarnar a Thomas, el hermano enfermo. Además, Ruffalo contó con un doble, Gabe Fazio, que atravesó la misma transformación física que él para hacer posibles las escenas en las que los dos hermanos tienen contacto físico. Fazio filmó estas escenas con él y posteriormente se le añadió el rostro de Ruffalo utilizando la técnica de la captura de movimiento. El resultado en pantalla es impecable.

Pero eso no es todo, el cambio físico también dio lugar a una mutación de personalidad y actitud para Ruffalo. Según Ciafrance, cuando era Dominick, el actor estaba lleno de rabia y podía llegar a ser “difícil de tratar” en el rodaje. Sin embargo, su actitud cambió por completo cuando volvió después del parón para interpretar a Thomas, volviéndose “tan frágil que había que tratarlo con mucho cuidado” (Variety). 

La visible diferencia en el peso, la complexión y la energía de Ruffalo en los dos papeles añade un componente clave de verosimilitud que nos ayuda a percibirlos como dos personas distintas a pesar de estar muy familiarizados con el actor. Una transformación completamente impresionante.

Pero afortunadamente, este no es uno de esos casos en los que un actor se somete a un cambio físico radical para acabar siendo lo único destacable de una película o serie. En esta ocasión, la transformación es una herramienta para contar una historia dura pero apasionante, una saga familiar que te destroza, pero también te atrapa por completo, y que nos vuelve a mostrar los puntos fuertes de Ciafrance como cineasta y narrador, principalmente esa capacidad para explorar el paso del tiempo, el legado de las generaciones y el peso asfixiante del pasado con suma profundidad, melancolía y trascendencia.

A pesar de contar con el Hulk del Universo Cinematográfico de Marvel, La innegable verdad no está generando mucho interés en el público general, pasando desapercibida entre la avalancha de estrenos televisivos que tenemos todas las semanas. Eso sí, los seriéfilos de sangre que no se pierden ni una miniserie de HBO han encontrado en ella su nueva serie a reivindicar, una ficción sublime en todos los aspectos que nos ha traído la que es por ahora la interpretación masculina televisiva del año. Y esa es la innegable verdad.

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