HBO Max tiene una de las comedias del año fusionando feminismo y pornografía

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Algo está pasando en HBO. La cadena de prestigio, conocida durante varias décadas por sus series de calidad y su contenido provocador y sin censura, ha sido a menudo objeto de críticas y polémicas por su representación del cuerpo femenino, por eso en sus últimos años parece haberse puesto como objetivo equilibrar la balanza con muchos más desnudos masculinos.

Siguiendo la estela de Euphoria (aunque sin tener nada que ver con ella), llegaba el pasado mes de marzo la divertida nueva comedia original de HBO Max, Minx, en la que el desnudo masculino se convierte en el pretexto para contar una historia que gira en torno al feminismo y la industria de las revistas pornográficas en los años 70. Una serie que eleva considerablemente el número de penes mostrados en pantalla por parte de una cadena que parece dispuesta a demostrar que no tiene ningún reparo en enseñar, con todo lujo de detalle, la anatomía masculina en todos sus episodios.

Cartel oficial de 'Minx' (HBO Max)
Cartel oficial de 'Minx' (HBO Max)

Aunque ya está renovada para una segunda temporada, Minx ha pasado un poco desapercibida en la conversación seriéfila, donde la sobrecarga de estrenos de streaming eclipsa propuestas frescas e interesantes a las que merece la pena dar una oportunidad, como es el caso. Por eso hoy le dedico este espacio, con la intención de recomendarla, eso sí, con aviso de contenido muy explícito y desnudos integrales en prácticamente todos los capítulos. Al fin y al cabo, es HBO, ¿qué esperas?

Minx está creada y producida por Ellen Rapoport, que da un triple salto mortal con tirabuzón desde el cine familiar, pasando de la infantil Clifford, el gran perro rojo a una de las series más adultas y escandalosas del año. La acompaña en la producción ejecutiva un veterano de la comedia estadounidense, Paul Feig, director entre otras de La boda de mi mejor amiga y Un simple favor, y Rachel Lee Goldenberg (Valley Girl, Unpregnant), que dirigió el piloto y varios episodios más. Carrie Brownstein (Portlandia) también destaca en un equipo con bastante peso femenino tras las cámaras.

En cuanto a la historia, Minx se ambienta en Los Ángeles en la década de los 70 y sigue a Joyce (Ophelia Lovibond, Guardianes de la Galaxia), una joven escritora feminista que lucha por llevar su mensaje a la sociedad a través de sus sesudos y combativos artículos. Su objetivo es crear una revista por y para mujeres que transmita el discurso feminista, pero en una industria sexista dominada por los hombres, nadie está interesado en su “agresivo” punto de vista. Entra Doug Renetti (Jake Johnson, New Girl), un canalla descarado que trabaja como editor de revista pornográficas y le da la oportunidad que nadie más le ha ofrecido: crear la primera revista erótica para mujeres. Ophelia tiene dudas sobre trabajar en un terreno de dudosa reputación, pero pronto descubre que el desnudo masculino se puede usar como herramienta o vehículo para empoderar a las mujeres, difundir su misión y, a la vez, cubrir un nicho de mercado en el que nadie había pensado. Y así es como nace Minx, y con ella, una nueva revolución. Pero el camino para sacarla adelante no será precisamente fácil.

Fotograma de la primera temporada de 'Minx' (HBO Max)
Fotograma de la primera temporada de 'Minx' (HBO Max)

Con diez ligeros episodios de media hora, Minx se presta absolutamente a ser vista del tirón, gracias a una historia que engancha, unos personajes que enamoran y temas que nos invitan a reflexionar mientras nos reímos. La serie recuerda en algunos aspectos a Mad Men, a su sucedáneo malparado Good Girls Revolt y sobre todo a la genial miniserie Mrs. America, donde también se abordaba el feminismo de segunda ola (con Gloria Steinem como cabeza visible), con el Movimiento de Liberación de las Mujeres y la oposición que se encontró por parte del sector más conservador de la sociedad estadounidense. Pero también se adhiere a la comedia laboral, centrándose sobre todo en la dinámica de un variopinto y encantador grupo de personas trabajando en la misma oficina. Con la novedad de que en lugar de tratarse de una fábrica de papel, un supermercado o un ayuntamiento, la acción se desarrolla en el día a día de la redacción de una revista porno, donde modelos (mujeres y hombres) se pasean en pelotas a todas horas.

Minx es una comedia que entretiene, con diálogos llenos de chispa, una ambientación excelente y un ritmo que apenas decae. Su principal baza son sus personajes, destacando gracias a su pareja protagonista, Lovibond y Johnson, que forman un dúo televisivo ideal, y un grupo de secundarios estupendos: Jessica Lowe, que interpreta a la inocente y cariñosa modelo Bambi; Idara Victor, la directa y carismática secretaria/vicepresidenta de la empresa; Oscar Montoya como el fotógrafo gay Richie o una fantástica Lennon Parham en la piel de Shelly, la hermana ama de casa de la protagonista, que aporta su sabiduría y experiencia femenina al desarrollo de la revista, dejando momentos hilarantes y funcionando como nexo de unión entre personajes. Ahí es donde Minx encuentra su mayor virtud, en las relaciones que se establecen entre los personajes, algo que, como todos los seriéfilos sabemos, es clave para que una serie funcione bien.

Pero además, Minx realiza un aporte valioso con su perspectiva sobre el feminismo en los 70, planteando temas que aun resuenan en nuestros días y que siguen siendo relevantes, a pesar de que se haya avanzado en muchas cuestiones. Lejos de realizar un retrato sermoneador o idealista, la serie se encarga de explorar los claroscuros de la época y sus contradicciones imposibles, lanzando un mensaje de concienciación y lucha, sí, pero también mirando entre las grietas del movimiento. Con conciencia y con gracia.

Fotograma de la primera temporada de 'Minx' (HBO Max)
Fotograma de la primera temporada de 'Minx' (HBO Max)

Todo entre situaciones divertidas propias de la workplace comedy que se derivan de la lucha por sacar adelante una revista erótica y sus efectos en la sociedad a medida que la publicación intenta abrirse paso en un mercado donde los desnudos femeninos ya son la norma, pero el cuerpo del hombre fotografiado para la mirada femenina es impensable. Así se aborda la doble moral de la sociedad norteamericana y el puritanismo hipócrita de aquellos en el poder, que denuncian esas revistas como indecentes cuando, de puertas para dentro, cometen las verdaderas indecencias; una de las ideas centrales de una serie que celebra la liberación sexual femenina con irreverencia y energía, sin tratar a sus protagonistas como héroes, pero dejando claro que son mucho mejores y más “morales” que sus detractores.

Por eso merece la pena no quedarse en la anécdota de la que todo el mundo habla: la gran cantidad de penes (en primer plano y de lejos, reales y protésicos, flácidos y erectos, en movimiento y en las páginas de la revista) que aparecen en la serie, y adentrarse en ella para descubrir lo que hay más allá. Guiones mordaces, un reparto con química excepcional, una trama para devorar en poco tiempo, situaciones tan desvergonzadas como divertidas, un mensaje para prestar atención y, sobre todo, una riqueza de relaciones humanas reales que se desarrollan en un entorno donde la carne está a la vista de todos, pero lo que nos conquista es lo que hay debajo.

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