'El asesino sin rostro', el true crime de HBO que hiela la sangre con la historia de un criminal que aterrorizó a California

Valeria Martínez
·8 min de lectura

El género true crime de vez en cuando nos sorprende con historias de crímenes desconocidos que hielan la sangre. De asesinatos jamás resueltos o investigaciones plagadas de giros inesperados. Y en esta ocasión nos toca hablar de El asesino sin rostro, la miniserie de 6 episodios que actualmente emite HBO (hasta el momento hay 4 episodios disponibles, estrenando uno por semana).

Se trata de la investigación del violador y asesino conocido como el Golden State Killer que entre 1974 y 1986 violó a más de 50 mujeres y asesinó al menos a 13 personas, esparciendo el terror en las noches de California. Una investigación que llevó a cabo una escritora llamada Michelle McNamara, una apasionada del true crime que llegó mucho más lejos que la policía en más de tres décadas sin pistas.

Michelle McNamara en 'El asesino sin rostro' (cortesía de HBO)
Michelle McNamara en 'El asesino sin rostro' (cortesía de HBO)

Michelle escribió un artículo para la revista LA Magazine contando el caso y parte de su investigación. Y el resultado fue tan abrumador que la editorial Harper Collins le propuso que siguiera su investigación en forma de libro. De esta manera, El asesino sin rostro toma sus páginas y estilo narrativo para contar el caso. Un estilo en donde Michelle mantiene su voz propia seduciendo al lector -ahora espectador- con una narrativa tan detallada y descriptiva que transporta nuestra imaginación al lugar de los hechos. A su mente y a la del asesino.

Pero la presión por terminar el libro, la cantidad de información y pistas que fue encontrando, hicieron mella en ella. Sufría pesadillas y no dormía lo suficiente, y el 21 de abril de 2016 su marido, el comediante Patton Oswalt, se percató de que su esposa no despertaba. Michelle murió de una sobredosis accidental tras combinar diferentes medicamentos (Adderall, Alprazolam y Fentanilo). Oswalt y otros dos autores del género, Paul Haynes y Billy Jensen, ayudaron a terminar el libro que se publicó en 2018, dos años después de su muerte convirtiéndose en todo un superventas en EEUU.

Michelle comenzó su fascinación por el true crime tras conocer el asesinato de una vecina cuando era apenas una adolescente. Desde entonces su interés nunca decayó y decidió investigar el caso nunca resuelto de un violador y asesino que aterrorizó el estado de California durante más de una década al ver que no era tan conocido como otros asesinos en serie, como fueron el hijo de Sam o Zodiac, a pesar de sumar más víctimas y ser incluso más violento.

A lo largo de sus episodios, la serie divide su narración entre la voz de Michelle, su vida privada e investigación, con los detalles que rodean la historia del caso. Conocido en un principio como el acosador de la noche, o el ladrón de Visalia o el violador del área este, ella terminó definiéndolo como el Golden State Killer -el asesino del estado dorado (como se denomina a California)- y así pasó a la historia.

El Golden State Killer violaba a mujeres de la ciudad de Sacramento llevando una máscara de esquí y guantes, despertándolas en mitad de la noche con la luz de una linterna. Las diferentes investigaciones descubrieron que entraba previamente en las viviendas para dejar puertas y ventanas abiertas, dejando elementos que luego utilizaría para atarlas o amordazarlas, violándolas durante varias horas. Hurgaba entre sus pertenencias, comía su comida y solía llevarse un trofeo que normalmente destacaba por ser poco habitual. Y luego se marchaba.

Pero la prensa comenzó a destacar las cualidades de su modus operandi haciendo que el criminal comenzara a cambiar de táctica. Cuando el público identificó que violaba a mujeres solas en casa, el criminal comenzó a entrar en casas de parejas, atando al hombre para asaltar a la mujer en otra habitación o a su lado. En uno de los casos, ató al hombre a la cama y lo hizo recostarse boca abajo, colocando platos sobre su espalda, amenazándolo con matar a la esposa si oía los platos moverse.

Así operó durante varios años en Sacramento, incluso algunos casos ocurrieron a pocos días o en hogares a pocas calles de distancia. Y la policía nunca logró tener pistas firmes. El tiempo pasaba, no había sospechosos y los ataques continuaban. El terror que consumió a la ciudad llevó a que las mujeres de la zona aprendieran a utilizar armas de fuego, mientras las víctimas tuvieron que sufrir su terrible experiencia en una cultura policial machista en donde las mujeres eran vistas como provocadoras, como si hubieran hecho algo o vestido de alguna manera especial que atrajera la atención no deseada de un violador. La mayoría de las víctimas que hablan en la serie mencionan la vergüenza y culpa que cargaron durante mucho tiempo debido al trato recibido por la policía, sus familiares y la cultura en general.

Una de las parejas que fue víctima del Golden State Killer (cortesía de HBO)
Una de las parejas que fue víctima del Golden State Killer (cortesía de HBO)

Sin ir más lejos, por aquel entonces los casos de asalto sexual no se trataban de la misma manera que ahora. Las condenas eran de apenas 3 y 90 días. Una vergüenza.

Pero con el paso del tiempo y los crímenes, el Golden State Killer pasó al asesinato. Llamaba a sus futuras víctimas, colgando el teléfono o amenazándolas con asesinarlos, operando siempre de la misma manera. Existe una grabación con su voz amenazando a una de sus víctimas y es aterradora. De Sacramento pasó a otras zonas de California y según varios investigadores, su objetivo se centraba más en provocar terror y manipular a sus víctimas que el acto sexual en sí mismo.

Así como hemos visto en otras series del género, como es el caso de Creedme de Netflix, las agencias policiales no colaboraron ni compartieron información para atar cabos entre los 70s y 80s, llevando a que el criminal cambiara de sitio y las investigaciones terminaran quedando sin resolver.

La primera pareja asesinada acababa de contraer matrimonio cuando el asesino les disparó al volver de pasear al perro, probablemente porque le habían visto el rostro y no pudo completar su plan de violación habitual. Su brutalidad fue in crescendo, asesinado a sus víctimas a golpes con objetos diferentes, dejándolos desangrados en la cama cubiertos por completo. En 1986 los casos cesaron y fue recién en los años 90s que comenzaron a aparecer resultados a través de los análisis de ADN. Gracias a las muestras de semen tomadas en diferentes escenas criminales, los investigadores finalmente pudieron unir los casos y descubrir que el ladrón de una zona a principios de los 70s, era el violador de Sacramento y el asesino más tarde en otras áreas. Durante muchos años tuvieron su ADN, pero no su nombre.

Michelle fue atando cabos, entrevistando a las víctimas, releyendo los informes policiales, colaborando con investigadores y llegó a encontrar unos gemelos que el asesino se había llevado de un ataque en eBay. Lamentablemente, Michelle no pudo ver su trabajo terminado. Ni el libro publicado, ni el asesino apresado.

Patton Oswalt, marido de Michelle McNamara (cortesía de HBO)
Patton Oswalt, marido de Michelle McNamara (cortesía de HBO)

ATENCIÓN: SPOILERS DE LA HISTORIA QUE TODAVÍA NO FUERON EMITIDOS POR LA SERIE

Fue el 24 de abril de 2018, dos meses después de la publicación del libro y el día que comenzó a filmarse la serie, que las autoridades apresaron a Joseph James DeAngelo tras haberlo identificado a través del ADN de su árbol genealógico. El criminal tenía 72 años al momento del arresto, y si bien no pudieron acusarlo por los crímenes de los años 70s al haber expirado, sí pudieron procesarlo por 13 intentos de secuestro y 13 cargos de asesinato. Hace unas semanas, el 29 de junio de 2020, DeAngelo se declaró culpable con la intención de llegar a un acuerdo que lo libere de la pena de muerte.

DeAngelo sirvió en la Guerra de Vietnam y fue policía con un título especializado en justicia criminal. Y entre 1973 y 1976 -cuando supuestamente comenzaron sus ataques- estaba dedicado a la unidad de robos de Exeter en el municipio de Visalia (donde ahora se sabe que ocurrieron sus primeros crímenes). Lo despidieron tras ser capturado al intentar robar un martillo y un repelente para perros. Contrajo matrimonio y tuvo tres hijas y desde los años 90s hasta su jubilación en 2017 fue mecánico de camiones.

El Golden State Killer atacó sin piedad entre 1974 y 1981, teniendo un parón de cinco años hasta cometer su último asesinato el 4 de mayo de 1986 cuando violó y asesinó a golpes a Janelle Lisa Cruz, una mujer que estaba sola en casa cuando su familia estaba de vacaciones en México.

En los primeros cuatro episodios de El asesino sin rostro -ya disponibles en HBO- conocemos los esfuerzos de Michelle por encontrar al asesino y su enorme influencia en reavivar el caso. Un true crime diferente que utiliza el estilo narrativo de la autora como vehículo principal para contar su historia, aplaudiendo la profesionalidad de Michelle a pesar de que su obsesión le haya costado la vida.

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