¿Ya has abandonado tus propósitos? Cómo acabar con la procrastinación definitivamente según un experto

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Cómo dejar de procrastinar según un expertoDisney+

Aunque pensemos que se trata de un mal moderno, la procrastinación tiene orígenes remotos. De hecho, la palabra no es una traducción de ningún término psicológico anglosajón, sino que se deriva del latín procrastināre que, a su vez, es una palabra compuesta por la preposición pro, que significa “adelante” y el adverbio cras que implica “mañana, el día de mañana”.

Según la web elcastellano.org, este verbo apareció por primera vez en un texto en castellano a finales del siglo XV. Y fue usado, por ejemplo, en un pasaje de ‘Avisos para confesores’ de Fray Bartolomé de las Casas, publicado en 1552.

(...) penitente que nunca hace verdadera confesión ni penitencia todo el tiempo que no restituye, y así pasa un año y otro en pecado mortal, procrastinando la restitución y satisfacción de tan grandes cargos y deudas.

Es imposible saber si en aquellos remotos tiempos se procrastinaba tanto como ahora, pero sí que podemos estimar el porcentaje de personas que actualmente se dedican a esta no-actividad.

Según un estudio de 2015, el 20% de la población general y hasta un 50% de los estudiantes practican la procrastinación con asiduidad, aunque todos, de vez en cuando, nos dejamos abrazar por ella.

Pero, aunque a priori “ya lo haré mañana” pueda sonar bien, lo cierto es que según Miguel Navarro, CEO de Productividad Feroz, una empresa dedicada a la formación en productividad, la procrastinación suele traer consigo estrés, una gran ansiedad y una sensación de fracaso. La mala gestión del tiempo nos hace sentir mal y nos sentimos culpables al pensar que podríamos haber realizado las cosas con más eficiencia.

Parece que es imposible o muy difícil salir de la espiral de la procrastinación pero para Navarro no es así si se usan las estrategias adecuadas. Con el objetivo de acabar con ella, el experto nos propone crear unas costumbres más saludables que puedan generar un mejor vínculo con el trabajo y con los estudios y, en consecuencia, con nosotros mismos.

Herramientas para acabar con la procrastinación

1. Activación. El primer paso para romper con la procrastinación es ponerse en marcha cuanto antes. Tomar decisiones, y mantenerlas, aunque sea difícil, es imprescindible para activar el cambio.

2. Planificación. Al principio de cada día es imprescindible ubicar las tareas más importantes a medio-corto plazo, ya que durante este horario el nivel de enfoque es mucho mayor, y lo mejor es dirigir esa energía en las tareas más relevantes. Además, cuando se ha realizado una tarea pesada que generaba mucho rechazo al principio del día, el resto de la jornada se sentirá mucho más liviana y habrá merecido la pena el esfuerzo.

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Morsa Images - Getty Images

3. Fraccionar el trabajo. Fraccionar el trabajo y ponerse objetivos más pequeños puede ayudar a descargar parte de la presión y el rechazo que genera una tarea. Fraccionar una tarea en fases genera un sentimiento positivo cada vez que se termina una de esas pequeñas tareas, y ayuda a realizar las demás con mayor motivación. Definir un tiempo limitado para cada tarea también será de gran ayuda.

4. Eliminar distracciones y malos hábitos. actualmente es más fácil que nunca encontrar distracciones, el móvil es una herramienta que permite facilitar el trabajo y la vida social, pero también es un foco de distracción. Aunque puede ser difícil, hay que intentar eliminar poco a poco estos pequeños hábitos que influyen en la pérdida de productividad.

5. Visión. Visualizar la consecución de los objetivos y el éxito ayudará a hacerlo realidad.

6. Proteger el tiempo. Es necesario priorizar el tiempo y decir que no a ciertos planes que no son prioritarios. Algunas de las actividades que las personas realizan en su día a día son necesarios, o les son apetecibles, en estos casos está bien que los lleven a cabo, pero muchas de estas actividades tienden a hacerse por compromiso y no por tener unas ganas reales o porque se vaya a obtener algún tipo de beneficio, en estos casos lo mejor es decir que no y proteger el tiempo útil.

7. Desconectar. Planificar los momentos de desconexión puede ayudar a disfrutarlos con más intensidad y a evitar la culpabilidad de no estar realizando ninguna tarea productiva. En realidad, desconectar y dedicarle un tiempo programado a un hobby es algo que va a aumentar la productividad con creces.