Haciéndome un ‘piercing’ en el pezón conseguí que dejara de odiar mi pecho

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Photo credit: Getty Images
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Vale, sabemos que los 'piercings' en la oreja (hasta en las zonas más 'random' de la misma, como el 'contraconch') están de moda, pero esto que nos trae aquí es diferente, sin duda. No es algo a lo que se anima todo el mundo: hacerse un 'piercing' en el pezón genera respeto y, dependiendo de la persona, provoca grima (imaginemos lo que supondría que una aguja atravesara nuestro pezón, 'ouch').

Hace unos años, las hermanas pequeñas del 'klan' Kardashian, Kendall y Kylie Jenner, hicieron explícitos sus respectivos 'piercings' con varias fotos que no dejaban nada a la imaginación (y que, todo sea dicho, sorteaban la política antipezones femeninos de Instagram). Por aquel entonces, conocidas 'celebs' también comenzaron a lucir sus 'nipple piercings' con orgullo: Bella Hadid, Bella Thorne, Rihanna, Amber Rose... Y hoy, aunque la tendencia no vive su mayor auge, son muchas las mujeres que se animan a complementar su pezón para lucirlo a través de transparencias, practicando 'top less' o por otros motivos personales.

¿Estás pensando en hacerte uno? Hemos preguntado a la periodista Belén Picornell, que se hizo uno hace años, para que nos cuente su experiencia.

'Piercing' en el pezón: mi historia

"Como todo lo maravilloso de la vida, ocurrió sin buscarlo. Una serendipia de las de verdad. Llevaba años con la certeza de hacérmelo" –cuenta–. "Antes tenía complejo de pecho pequeño y sabía que hacer algo así cambiaría mi percepción, pero entre el miedo y la pereza nunca marcaba una tarde en el calendario para convertirlo en realidad. Un 18 de mayo de 2018 estaba con mis amigas de sobremesa en un bar (psss: ya que estás, ficha aquí los mejores bares de Madrid con terraza), hablando de lo divertido que es atreverse a algo porque sí y, de repente, propusimos 'hacer algo guay'. Una de nosotras dijo: '¿y si nos hacemos un pendiente?'. Y lo recordé: llevaba años queriéndome hacer el 'piercing' del pezón. Mis amigas me dieron el empujón final".

El momento aguja: ¿Duele el 'piercing' en el pezón?

"8pm. Un hombre grueso y tímido estaba frente a mí con la aguja. Me atravesó el pezón y no pude evitar gemir de dolor, porque fue sin duda el dolor más intenso y turbio de mi vida. Previamente le pregunté si me iba a doler y no me respondió. En ese momento, entendí su silencio. Mi bendición fue mi amiga Mariam, que entró a la sala conmigo y me agarró de la mano. Pero después de la aguja, vino lo insoportable: el bastoncillo de después. Tras agujerearte el pezón, te introducen un bastoncillo para hacerlo más grande e introducir el pendiente, y eso fue horrible. Nunca había gritado de dolor".

Y luego, ¿qué? ¿Cómo hay que cuidar el 'piercing' en el pezón?

"El hombre tímido con tatuajes solo me dio una indicación: 'durante tres semanas, desinféctalo con suero fisiológico (mínimo 2 veces al día), evita ponerte camisetas o sujetadores que se enganchen con el metal y dúchate solo con geles neutros (sin parabenos)'. Leí en Internet que semejante dolor era normal, pero esa noche dormí mal y con el miedo de hacerme daño inconscientemente en algún sueño. Estuve tres semanas de rutina desinfectándome minuciosamente".

Photo credit: Desiree Navarro - Getty Images
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Tres años con 'piercing'

"'Tres semanas desinfectándome a cambio del resto de mi vida queriéndome'. Eso es lo que pienso. Para mí, el 'piercing' en el pezón es un símbolo. Con él, pasé de odiar mi pecho a adorarlo, de sentir que no tener una talla 95 me hacía menos mujer, a amar mi 80. Después del 'piercing', me miraba al espejo y me aceptaba. Hacía fotos a mi pecho solo para enseñárselo a mis amigas y que vieran lo bonito que había quedado. Había estado años llevando sujetadores con relleno porque creía que era inferior por tener poco pecho, y desde aquel 18 de mayo no he vuelto a sentirme así nunca más. La moraleja creo que roza los clichés horteras: sea lo que sea, si algo te apetece, a la mierda el miedo, hazlo con miedo. Porque tal vez un metal puede lograr lo impensable: mirarte al espejo amándote".

El pezón es un zona más sensible que el resto del pecho e igual que reacciona con un simple roce, también lo hará intensamente ante el dolor. Cada historia es diferente, pero los profesionales recomiendan estar desinfectándolo, efectivamente como ha contado Belén, entre tres semanas y un mes para que la zona sane correctamente.

Si las razones que te mueven para hacértelo giran en torno a ganar seguridad, no dudes que te dolerá, pero lo más probable es que tengas un final feliz como el de Belén.

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