Hace casi 20 años que Angel y Buffy protagonizaron el mejor 'crossover' en la historia de las series

Hoy en día los crossovers forman parte de la cultura seriéfila con varias propuestas cruzando sus tramas y personajes con tal de provocar un fenómeno de masas. Actualmente hay toda una generación de espectadores acostumbrados a ellos: los vimos con las series de Marvel en Netflix con The Defenders, en el Arrowverse, con el episodio musical de Supergirl y The Flash, lo hizo CSI con la unión de sus tres versiones (CSI, Miami y NY) y hasta Scandal y Cómo defender a un asesino, y muchas otras más. Pero si hubo un crossover por excelencia, ese tuvo lugar hace nada menos que veinte años.

Los seriéfilos más jóvenes seguramente ni sepan quién fue Buffy, y hasta quizás desconozcan que esto de los crossovers no es una moda impuesta por la nueva generación de las series. No señores. Los fans de Buffy, cazavampiros vivimos el acontecimiento seriéfilo del año hace dos décadas cuando la cazavampiros se cruzó con el amor de su vida en el spin off, Angel. ¡Cómo olvidarlo!

(20th Century Fox)

Fue en el octavo episodio de la primera temporada de Angel, la serie que contaba con el vampiro maldito como protagonista. Ese que había recuperado su alma humana a través de un hechizo, pero que corría el riesgo de romperse con tan solo sentir un momento de felicidad. Es por eso que su depresión, tristeza y pesadumbre era muy parecida a la de Louis en Entrevista con el vampiro.

Angel era un chupasangres legendario, un villano de la historia de la humanidad que gracias a la magia había recuperado su alma. Así lograba sentir de nuevo, enamorándose de la mismísima cazavampiros. El amor entre los dos fue protagonista durante las primeras tres temporadas de la serie protagonizada por Sarah Michelle Gellar, hasta que los ejecutivos de la cadena decidieron que era hora de darle su momento al personaje masculino. Fue un 5 de octubre de 1999, hace justo veinte años, cuando Angel debutó con serie propia tras despedirse de su amada, marchándose de Sunnyvalle a la ciudad de Los Angeles. Aquella despedida fue todo un acontecimiento para la serie de la cazavampiros, poniendo en duda la fidelidad de los espectadores enganchados a la historia de amor imposible entre los dos.

Pero en el octavo episodio de la cuarta temporada de Buffy, cazavampiros, la protagonista y sus amigos despertaban a unos espíritus aborígenes, y sin saberlo, Angel la mantenía a salvo a escondidas tras saber que su ex novia estaba en peligro. Ese mismo día, a continuación (en los países donde se emitían ambas series, lo hacían una detrás de la otra) comenzaba el octavo episodio de la primera temporada de Angel. Y para mí, el mejor crossover de la historia.

Se tituló I Will remember you (Te recordaré) y sirvió como final definitivo para una historia de amor icónica entre las series de los 90. Al descubrir que Angel la había ayudado en las sombras, Buffy iba a visitarlo en Los Angeles, donde eran atacados por un demonio cuya sangre era tan especial que, al acabar con él, hacía que Angel volviera a la vida. Los Oráculos confirmaban que el vampiro había vuelto a ser humano, haciendo que los dos protagonistas dejaran sus miedos atrás y vivieran su deseada noche de pasión sin temor a que Angel se transformase en malvado por la mañana, como sucedió en el episodio que Buffy perdía la virginidad con él. (Cuando ese momento de felicidad lo hizo villano de nuevo).

Fue el prime episodio que David Boreanaz por fin pudo sonreír y mostrar una faceta de su personaje que jamás habíamos visto. Pero el momento de felicidad apenas duraba un día porque el demonio se había regenerado y Buffy era la única con la fuerza necesaria para destruirlo. Angel, con su nueva faceta humana, había perdido todo su poder, descubriendo que no podía hacerla feliz ni ayudarla, ni mantenerla con vida en caso de peligro. Y así es como Angel regresaba a los Oráculos, pidiendo que le permitieran volver el tiempo atrás para deshacerse del demonio antes que su sangre lo transformase en humano.

Una dolida Buffy le rogaba que no lo hiciera, pero Angel decidía que era lo mejor para los dos, siendo él el único que guardaría el recuerdo de esa noche de pasión juntos por siempre.

Fue un episodio romántico, de sacrificio por el bien de cada uno. Fue la despedida que los personajes necesitaban, que dejó un sabor de boca amargo y tristón que se mantuvo durante un tiempo entre los fans de la cazavampiros más famosa de la televisión. Fue un crossover que tuvo el poder de ser conclusión y reinicio al mismo tiempo, aportando romance, drama y el final redondo a una historia de amor. Éste sería el primer crossover de varios que nos dejaron las dos series a lo largo de los siguientes cuatro años.

Y por increíble que nos parezca a los seriéfilos de los 90 ¡están a punto de cumplirse 20 años de aquella noche de fenómeno de la televisión por cable!

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