Hablamos en exclusiva con Ania Iglesias, segunda finalista de GH 1: "Yo participaría sin problema en un GH VIP"

Por Paula Olvera.- Se acaban de cumplir 19 años desde que Gran Hermano se estrenara en Telecinco por primera vez. Ismael Beiro se convirtió en el ganador de esta pionera edición, pero seguramente recuerdes a la segunda finalista, la modelo Ania Iglesias, con la que hemos podido hablar en exclusiva para conocer de primera mano cómo le ha tratado la vida.

Actualmente la vallisoletana trabaja como actriz, especialmente de teatro, aunque no cierra las puertas a su regreso televisivo. Afortunadamente la vida le sonríe después de superar un cáncer de útero y hacer frente a trastornos alimenticios. Hoy es más Ania que nunca.

Ania Iglesias (©Herme Huelga)

-Tu último trabajo sobre las tablas se titula Reciclando a un famoso ¿Qué nos puedes contar de este proyecto teatral?
Versa sobre todo que lo que pasa después de que se apaga el foco de la fama. Nos pareció un tema muy interesante de tratar, desde el humor, pero con un toque de acidez: ver el paso de la fama desde muchos puntos de vista y con un toque crítico a lo que la sociedad a veces valora de las personas famosas o no. Como dato te adelanto, que no se habla de Gran Hermano ni de ningún programa en particular sino de la fama como tal y todos sus “días de vino y rosas”. La crítica dice que es absolutamente recomendable y el público que ha venido también.

-Prácticamente te conviertes en coach de juguetes rotos y ayudas a los “famosos destronados”. ¿Consideras, como reza la función, que estar bajo el foco se puede convertir en una adicción?
Sin duda, el reconocimiento, el cariño del público, el status social, el foco, sin duda engancha, es una “droga dura” de la cual desde políticos, presentadores, deportistas o actores tienen que pasar un periodo de transición psicológica. Si le sumas, además, que nuestra fama fue muy rápida y enorme, quizás la transición de descenso es más empinada y nadie te prepara.

-Más allá de tus pinitos como modelo en tus inicios profesionales, ¿dirías que tu verdadera vocación y profesión es la de actriz?
Sí, soy actriz, me siento actriz, y soy muy feliz en un escenario y especialmente me gusta el teatro, esa magia de sentir las emociones del público con las tuyas. Ese vértigo de no hay vuelta atrás, hay que salir adelante sea como sea, ese aplauso en vivo…. y luego crear un personaje en tiempo real y con continuidad. La primera vez que fui al teatro pensé: yo quiero hacer eso.

-Te convertiste en la finalista de la primera edición de Gran Hermano en 2000 ¿Qué balance haces de tu vida desde entonces?
Positivo, muy positivo. Pasé por diferentes sentimientos encontrados, pero nunca me he arrepentido. Al principio muy contenta, pues parecía que todas las oportunidades del mundo estaban esperando para mí, pero eso fue como las burbujas del champán. Luego llega un momento de situarte, pies en tierra, soy muy conocida pero yo hice todo esto para una oportunidad como actriz… Luego viene la época clandestina, donde descubrí que mi interés de dar un paso a una oportunidad en una serie no llegaba por una razón tan peregrina como haber participado en Gran Hermano, y buscaba la manera de cómo borrarlo… Luego vives una etapa de reposo y ver otras opciones; y ahora creo que vivo la mejor etapa, pues disfruto del reconocimiento del público, del cariño, de su buen recuerdo, sin condicionarme tanto a la hora de que puedan ver en mí la posibilidad de hacer un personaje de ficción.

-Como comentas, la subida mediática fue fulgurante, pero ¿cómo afrontaste la bajada una vez el fenómeno televisivo se fue apagando?
Exacto, como decimos en la obra, pasamos la vida buscando la cima, cada uno la suya, y a veces cuando estás allí arriba lo que notas es frío y soledad. Esta sociedad es rápida, y basada en el interés económico, cuando un personaje es suplantado por otro más rentable, hablo en términos televisivos, o en ese concepto de televisión, al final las moscas que revolotean a tu lado se van… y se quedan los que siempre estuvieron o estarían, aunque fueras anónimo y hubieras elegido otro camino. Yo elegí dar ese salto al vacío y sabía que podía caer sin red o que la red la tenía que construir yo misma, nadie estaría sujetándola. Con el tiempo te das cuenta que lo mejor es poder desgranar el grano de la paja y que se quedan a tu lado quienes de verdad importan.

-Ha llovido mucho desde tu participación en el reality, ¿te volverías a presentar?
Si volviera a nacer, y en las mismas circunstancias, sin duda alguna. Pero, a día de hoy, tengo otras inquietudes, ya no soy aquella chica.

-¿Qué opinión te merece que Gran Hermano haya calado en la audiencia durante tantas ediciones en España y que incluso se hayan trabajado formatos como GH Dúo o GH VIP?
No deja de sorprenderme, incluso cuando participé yo, el interés que despierta, me parece estupendo siempre y cuando el espectador lo trate como es, no le confunda y sobre todo le entretengan. Es más, yo participaría sin problema en un GH VIP o GH Dúo y sería muy divertido para mí como concursante y seguro que se descubrirían cosas de mí nuevas.

-¿Mantienes alguna relación con tus compañeros de edición? ¡Porque recientemente hemos visto el encuentro televisivo con varias estrellas del reality!
Con la mayoría, al final hemos vivido algo único y nos unirá para siempre.

-Según recogió ConfiTV, uno de los momentos más duros de tu vida se produjo cuando sufriste cáncer de útero, ¿cómo te encuentras actualmente?
Bueno, cuando te llama el doctor para decirte que vayas a su consulta que tiene que hablar contigo de alguna manera tienes el alma en vilo. Yo cuento con una eminencia médica en este terreno, que aún sin olvidar de que hablamos de células y han de estar vigiladas, te lo pone todo fácil y a favor. En la última revisión de este año ha dado todo negativo, por lo cual hasta el año que viene de momento sin problema alguno. La enfermedad y la muerte es parte de la vida, hay que intentar normalizarla en la medida de lo posible, mas tarde o mas pronto todos pasamos por ahí.

-Esta enfermedad te ha obligado a descartar la opción de gestar un bebé. No obstante, ¿contemplas la maternidad de alguna otra manera?
Bueno, ya me pillo mayorcita como para embarcarme en bebés, pero yo en la actualidad tengo una preciosa niña de 83 años que es mi madre, y mi pareja tiene dos hijas estupendas, que no soy su madre, pero soy una tita especial.

-Me llamó la atención conocer cómo explicabas a los medios que habías superado la anorexia en la Seguridad Social. ¿Qué opinión te merece que todavía haya personas que tengan que marcharse fuera de este país a curarse de sus enfermedades?
Mi opinión es que en España contamos con una Medicina de mucha calidad, profesionales perfectamente preparados y que además es gratuito, y que cualquier persona que no tenga posibilidad de viajar a otro país ha de saber que está en perfectas manos, y hoy en día todos los tratamientos están al alcance de cualquier país desarrollado, ningún médico quiere que se le muera un paciente. En el caso de los trastornos alimenticios, en Madrid hay una unidad en el Hospital Santa Cristina, que es donde estuve yo, que trabajan excepcionalmente. A mí me sacaron adelante y conozco muchos casos, si bien es verdad que un paciente con un TCA tiene que tener muchas ganas de salir adelante, es como otra adicción, no es una enfermedad ni mental ni biológica. Hay un gran desconocimiento social respecto a este trastorno que sufre más gente de la que creemos y de diferentes estratos sociales, edad y género.

-Como he podido comprobar en tus redes sociales aparentemente todo te va sobre ruedas: salud, trabajo ¡y amor ¿Qué más le pides a la vida para este 2019?
En este momento lo único que le pediría a la vida es que mi madre sufriera lo menos posible, ser mayor y con una enfermedad como es el Parkinson y sus complicaciones colaterales, y tantos años, es muy duro. Y por el resto que me quede como este, tengo un hombre a mi lado que, aunque tarde, es lo mejor que me ha pasado en la vida, y me llena en todos los sentidos amorosos más amplios de la palabra, tengo trabajo, el teatro y creo que pronto voy a tener mas oportunidades como actriz y estoy curada… Sería egoísta por mi parte pedir, cuando tengo tanto. Me ha costado, pero si bien es cierto la vida me esta compensando.

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Imagen: ©Herme Huelga