Ha llegado el momento de que Francia perdone a Benzema

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Karim Benzema lleva más de cuatro años sin ponerse la camiseta nacional de Francia. Tras su arresto por su complicidad en la posible extorsión de su compañero de selección Mathieu Valbuena, tanto el primer ministro del país en aquel entonces, Manuel Valls, como el presidente de la federación gala, Noel Le Graet, tomaron la palabra para sugerir que Benzema no debería ser llamado al equipo nacional por su conducta. Didier Deschamps entendió el mensaje y, hasta el día de hoy, el francés no ha vuelto a acudir a una sola convocatoria internacional.

Por culpa de este embrollo, el cual por cierto se solucionó a favor del acusado en julio de 2017 al retirarse los cargos que pesaban contra él, Benzema se quedó sin jugar la Euro 2016 (Francia perdió en la final contra Portugal) y —más doloroso aún— el Mundial de 2018, en el cual una extraordinaria generación de futbolistas franceses se consagraron campeones del mundo.

Karim, tras haber conquistado tres Champions Leagues con el Real Madrid, y habiendo sido clave para la consecución de la última en 2018, meses antes del Mundial de Rusia, al anotar tanto en las semifinales para eliminar al Bayern de Múnich como en la final ante el Liverpool, vio como Paul Pogba, Antoine Griezmann, Olivier Giroud y Kylian Mbappé levantaban la copa del mundo mientras él estaba sentado en su sofá.


Para el delantero del Real Madrid el sentimiento no era extraño, pues tras haber sido una de las estrellas jóvenes de sus selección en la Euro 2008, se quedaría fuera del Mundial 2010. Acababa de terminar su primera temporada en el equipo blanco y no logró consolidarse ni marcar un gran número de goles, por lo que Raymond Domenech decidió no incluirle entre los 23 elegidos.

Pero Benzema lograría asentarse en el Real Madrid, primero rotando con Gonzalo Higuaín y a partir de 2013, con Carlo Ancelotti, como delantero titular en el tridente de ataque de los blancos. Francia volvería a contar con él para la Euro de 2012 y para el Mundial de 2014, pero tras su acusación por chantaje tras la cita en Brasil, el nombre de Benzema desapareció de los planes de Deschamps.

No se puede decir que Francia le haya echado de menos, pues en el período en que el delantero ha estado apartado Les Bleus se han consolidado como una de las mejores selecciones del mundo. Es ese también otro impedimento para el retorno de Karim a la selección gala, algo a lo que Deschamps siempre se ha negado con rotundidad, pues aunque lo normal es comparar a Benzema con Giroud —comparación en la que el delantero del Chelsea sale perdiendo de manera atroz—, lo cierto es que el madridista volvería a un grupo asentado, con sus líderes, y que no se sabe cómo reaccionaría a la llegada de una figura tan imponente como la del francés.

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La situación ha dado un vuelco en los últimos meses porque el 9 madridista está en estado de gracia. Ahora mismo es el máximo goleador del Real Madrid y de la Liga española, en escasos días ha cazado a Alfredo Di Stefano en partidos de Copa de Europa con los blancos y a Ferenc Puskas en la lista de máximos goleadores en liga con su equipo.

Comparar su evolución con la de, por ejemplo, Antoine Griezmann en el FC Barcelona, es sonrojante para el principito. El gran fichaje de este verano del Barça no ha arrancado con buen pie su andadura en su nuevo equipo, sumando en este primer tercio de campaña sólo cuatro goles. Sin embargo, Griezmann sigue siendo un intocable para Deschamps en cada convocatoria de Les Bleus.

Hasta Zinedine Zidane, enamorado confeso del juego de Karim, tomó cartas en el asunto hace poco al comentar en rueda de prensa que Benzema es el mejor fútbolista de Francia, por lo tanto debería estar en la selección. Más allá de lo sesgada que sea esa opinión por el cariño y admiración mutuo que se tienen Zizou y Benzema, mirando la última lista de Francia cuesta encontrar un jugador, aparte de Mbappé, que de verdad le haga sombra al 9 merengue en el país galo. Deschamps ha llamado, además de a la estrella del PSG y a Griezmann, a Giroud, que es suplente en el Chelsea, a Thomas Lemar, que no termina de explotar en el Atlético de Madrid, a Kingley Coman, suplente en el Bayern de Múnich, a Nabil Fekir, que juega en el Betis y Ben Yedder, pichichi de Francia con un Mónaco en ruinas. Ninguno de todos estos tiene el nivel futbolístico de Benzema, pero es que además, su momento de forma supera de lejos a toda la lista también.

El debate, que hasta hace meses parecía muerto, está en la calle. L’Equipe publicó una encuesta en la que preguntaba a sus lectores: ¿Es Karim Benzema el mejor delantero francés desde el comienzo de la temporada? Un 73 por ciento respondió que sí. El margen es muy amplio y ya es imposible ignorarlo.

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Ahora mismo, parece que sólo Didier Deschamps se opone a la vuelta de un jugador que ha sido declarado inocente por la justicia y que ha demostrado tener un talento descomunal para el fútbol. Es por lo tanto el momento para firmar las paces, readmitir a Benzema en el grupo, y permitir al aficionado francés disfrutar con la magia del de Lyon.

Con 31 años, Karim está ante su última oportunidad de hacer algo grande con su selección, y está como loco por conseguirlo. Tal y como viene rindiendo, sería una pena que no pudiera competir con Francia en la Euro del verano que viene. La idea de ver juntos a Mbappé y al madridista, junto a Griezmann —si mejora si rendimiento—, Pogba, Kanté y compañía sería un verdadero gozo y le daría a la selección francesa una dimensión a su juego con la que no han contado hasta ahora.

Ahora sólo falta esperar que Deschamps sea lector de L’Equipe y haya pillado el mensaje.

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