Gwyneth Paltrow rompe una vara a favor del nepotismo en Hollywood pero le sale el tiro por la culata

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Hace tiempo que Gwyneth Paltrow logró distanciarse de la presión de su apellido para ganar su propio lugar en Hollywood. La actriz, que es uno de los tantos ‘hijos de’ que transitan por la industria, pudo marcar la diferencia tras ganar el Óscar por Shakespeare enamorado, labrándose una carrera lejos de la influencia de su nombre. No solo eso, a sus 49 años es toda una gurú del wellness a través de su empresa Goop (un imperio al que conocemos más por sus polémicas, la vela ‘que huele como vagina’ y vibradores genitales, que por sus cremas o productos en general).

Sin embargo, Paltrow ha querido romper una vara a favor del duro trabajo que realizan los hijos del nepotismo en Hollywood, pero sin darse cuenta ha dejado el privilegio al descubierto. Y en su máxima potencia.

NATIONAL HARBOR, MD - 19 DE JULIO: Gwyneth Paltrow participa en un panel en la Cumbre Goldman Sachs 10,000 Small Businesses 2022 en Gaylord National Resort & Convention Center el 19 de julio de 2022 en National Harbor, Maryland. (Foto de Brian Stukes/Getty Images)
NATIONAL HARBOR, MD - 19 DE JULIO: Gwyneth Paltrow participa en un panel en la Cumbre Goldman Sachs 10,000 Small Businesses 2022 en Gaylord National Resort & Convention Center el 19 de julio de 2022 en National Harbor, Maryland. (Foto de Brian Stukes/Getty Images)

Creo que es justo porque, como hijo de alguien, tienes un acceso que otras personas no tienen. Por lo tanto, el campo de juego no está nivelado” admitió sobre el debate que despierta la existencia del nepotismo en Hollywood en una reciente entrevista en el programa que Hailey Bieber tiene en YouTube, la hija y sobrina del clan Baldwin (su padre es Stephen Baldwin). “No obstante, realmente creo que una vez que tienes un pie dentro, que conseguiste injustamente, entonces tienes que trabajar casi doblemente duro y ser doblemente mejor”.

“La gente está lista para derribarte y decir que no perteneces y que solo estás ahí por tu papá o tu mamá o cualquiera que sea el caso" añadió en el encuentro. “Pero no debería limitarte. Lo que creo definitivamente es que nadie en el mundo, especialmente que no te conozca, debería tener un impacto negativo en tu camino o decisión”.

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Efectivamente cuando un personaje es hijo de alguien reconocido, cualquier intento por seguir los mismos pasos será observado con lupa, tanto por la industria como por el público. Pero decir que los nacidos en familias asentadas en Hollywood deben trabajar “doblemente duro” y demostrar “ser doblemente mejores” no hace más que ejemplificar el nepotismo en todo su esplendor. Es como si victimizara la posición en la que nacen, aplaudiendo el trabajo que deben hacer si quieren destacar por sí mismos en el negocio duplicando su esfuerzo sobre el de cualquier otro actor.

Decir que los ‘hijos de’ deben trabajar el doble de duro denota aun más ese privilegio con el que nacen, minimizando la persistencia y esfuerzo de aquellos que buscan una forma de poner su propio pie dentro de la industria sin ayuda de nadie, ni apellido o contacto que le avale. Actores que quizás pasan toda una vida haciendo castings o que quedan relegados a roles secundarios. Y no porque no tengan talento, no trabajen duro o no sean igual de buenos, sino porque las oportunidades no llegan a todos por igual.

No se puede comparar el acceso a agentes, directores, productores e información sobre cómo funciona la industria, así como el interés que ser familiar de alguien famoso puede provocar en un director de casting, con la falta absoluta de recursos de un recién llegado. De un actor que no conozca los entresijos del negocio de primera mano y desde la cuna.

Gwyneth Paltrow es hija de la actriz Blythe Danner y el productor y cineasta Bruce Paltrow, mientras que su padrino es Steven Spielberg. Su primer trabajo como actriz fue a los 17 años en una película dirigida por su padre, High (1989), debutando en teatro un año más tarde tras pasar años aprendiendo los entresijos del mundo teatral a través de su madre. Hasta su propio padrino la fichó para interpretar a la joven Wendy en Hook (1991). Un inicio que rara vez experimentan actores recién llegados a la industria.

Es cierto que Gwyneth continuó su carrera abriéndose camino por su cuenta, llamando la atención con sus trabajos en Seven, Como uña y carne, Emma, Un crimen perfecto y Shakespeare enamorado, entre muchas otras. Pero sus inicios profesionales están intrínsicamente ligados al privilegio con el que nació, al igual que Drew Barrymore, Ben Stiller, Sofia Coppola y otros.

Comprendo que carguen con una presión añadida al sentir la necesidad de desligarse del legado de sus familiares. Por ejemplo, como intentó hacer Nicolas Cage al quitarse el apellido de su tío Francis Ford Coppola (a pesar de que sus primeras películas fueran con él) o Emilio Estevez, el hijo de Martin Sheen, que prefirió usar el apellido real de su padre para marcar distancia profesional. Paltrow probablemente esté acertada al hablar del acecho de las críticas que vive un ‘hijo de’ en Hollywood, aunque en esa misma presión podríamos quizás hablar de complejo de inferioridad entre aquellos con padres muy famosos, miedo a la comparativa o la presión de estar a la altura. Ahí sí existe un esfuerzo emocional y personal, pero que eso se traduzca en trabajar el doble de duro me suena a victimismo privilegiado.

Podemos encontrar ejemplos como el de Heather Matarazzo que dio vida a la mejor amiga de Anne Hathaway en Princesa por sorpresa y su secuela. Una actriz que a pesar de llevar actuando en el negocio desde que era una niña, y recibir el aplauso de la comunidad del cine independiente, se encuentra “luchando para sobrevivir” en la industria después de pasar toda su vida buscando un hueco. “Acepté las decepciones, los rechazos, etc., y mantuve [la idea de] que el rechazo es una redirección. He tenido fe continua en el universo, pero hoy, algo se rompió. Me siento fundidatuiteó el pasado mes de mayo. La falta de trabajo y el rechazo en las audiciones la llevó a considerar apuntarse como chofer de Lyft para salir adelante (una aplicación similar a Uber).

O Mena Massoud, que tras disfrutar las mieles del éxito como el protagonista del reboot de Aladdín en 2019, la industria le dio la espalda. “Quiero que la gente sepa que no siempre todo es de color de rosas cuando estás haciendo algo como Aladdin. ‘Debe haber ganado millones. Debe estar recibiendo todas estas ofertas.’ No es ninguna de esas cosas. No he tenido una sola audición desde que salió Aladdin” dijo a The Daily Beast en 2019. O todas las actrices que han señalado la fobia a la edad de las mujeres, recibiendo ofertas de trabajo plagadas de estereotipos, como Salma Hayek, Carrie-Anne Moss, Nicole Kidman o Susan Sarandon. Sin olvidar a las minorías, la comunidad LGBTI, etc. con actores enfrentándose a la falta de igualdad y el esfuerzo añadido de hacerse notar en audiciones cuando hay pocas oportunidades para todos.

Podemos comprender la presión que pueden sentir Gwyneth Paltrow y otros hijos del nepotismo ante el peso de las miradas y las críticas, pero decir que deben trabajar el doble de duro cuando tienen un pie dentro desde el nacimiento añade aires de privilegio a su comentario, mientras resta valía al esfuerzo que hacen todos los artistas por encontrar su propio lugar en la meca del cine. Cuando son tantos. Al final, cada uno intenta cumplir sus metas a su manera, siendo siempre duro y difícil cuando se trata del esfuerzo propio. Pero no hace falta duplicarlo sobre la labor que hace el resto, cuando juegan con ventaja desde sus inicios.

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