Guterres tacha de "suicidas" los ataques sobre la planta nuclear de Zaporizhia en Ucrania

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Los ojos de la comunidad internacional están puestos sobre esta infraestructura, en la línea de frente en la guerra entre Rusia y Ucrania. Ambas partes se han mostrado de acuerdo con una visita internacional del Organismo Internacional de la Energía Atómica, aunque la dificultad del diálogo entre bando y bando dificulta materializarla.

"Cualquier ataque contra una planta nuclear es suicida". António Guterres, secretario general de la ONU, se refirió así a los ataques contra la planta nuclear ucraniana de Zaporizhia, bajo control ruso. Por si fuera poco, lo hizo desde el Memorial para la paz de Hiroshima, donde atendió la ceremonia para conmemorar el aniversario número 77 de la primera bomba nuclear.

Mientras tanto, rastros de misiles y cráteres adornan de manera alarmante los alrededores de las instalaciones de la planta de energía desde este fin de semana, después de una serie de ataques de los que Rusia y Ucrania se desentienden y se acusan mutuamente.

La alarma internacional ha crecido de la mano de las tensiones entre ambos bandos alrededor de Zaporizhia, la planta nuclear más grande de Europa y la tercera mayor en el mundo.

Operada por trabajadores ucranianos, pero bajo control territorial ruso, Moscú buscó tranquilizar los ánimos al asegurar que el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) recibe "información actualizada in situ".

Así habló María Zajárova, portavoz del Ministerio de Exteriores, que aprovechó para reiterar que la responsabilidad de los ataques pesa sobre Ucrania y para criticar la tardanza de la respuesta de la ONU.

"Esperamos que por parte de la ONU ahora realmente no haya obstáculos para organizar una misión internacional del Organismo a la central nuclear de Zaporizhia", añadió la diplomática.

La posibilidad de una visita a la planta de la OIEA

La visita potencial de una misión internacional parece ser el único punto en el que Kiev y Moscú caminan en la misma dirección. Desde el Ministerio de Exteriores ruso mostraron estar de acuerdo con el deseo expresado por el director de la OIEA, Rafael Grossi.

De la misma forma, la delegación ucraniana frente al organismo aseguró que esperaban un paso así con delegados de la OIEA y "expertos de la ONU y otros países": "Su mera presencia ya mejorará el nivel de seguridad en la central", según Yevhenii Tsymbaliuk, representante de Kiev en esta instancia.

Sin embargo, la falta de confianza entre las partes parece dificultar que la visita se haga realidad, al menos por ahora.

Hasta la fecha, ha habido más reproches que facilidades para la revisión imparcial de las instalaciones: "La parte rusa desde hace varias semanas hizo todo lo necesario para una visita exitosa", recordó la rusa Zajárova.

Por su parte, en junio, cuando Grossi propuso por primera vez la visita, Ucrania criticó que sería una forma de avalar el control ruso del territorio.

¿Cuál es el riesgo real que existe de un desastre nuclear?

El problema reside en que, sin esa visita, es difícil evaluar el nivel de riesgo que existe en la planta nuclear de Zaporizhia. Por un lado, Tsymbaliuk informó que los ataques han dañado sensores de vigilancia, algo que impediría controlar los niveles de radiación en algunos puntos de las instalaciones.

Para Petro Kotin, jefe de la energética Energoatom, que opera la planta, los disparos no liberaron ninguna radiación, pero alertó con urgencia el riesgo de que, en próximos ataques, se dañen los contenedores de petróleo usado, altamente radioactivo: "Sería imposible evaluar la magnitud" del desastre, recordó.

Mientras tanto, el Gobierno rumano decidió no esperar a la tragedia para prepararse. A unos 700 kilómetros de la planta, no es el país extranjero más cercano a Zaporizhia (Rusia está más cerca y Moldavia separa parte de la frontera entre Rumania y Ucrania). Sin embargo, el Ministerio de Sanidad pidió a la población que se aprovisionara "lo más rápido posible" de pastillas de yodo ante el riesgo de desastre nuclear.

Estas pastillas ayudan a prevenir que la tiroides, una de las glándulas que produce hormonas, absorba el yodo radioactivo que se podría llegar a diseminar. Así pueden evitar efectos de la radiación y futuros casos de cáncer de tiroides entre la población expuesta.

A pesar de que Rumania no esté tan cerca de la planta, no es descabellado pensar que podría verse afectada. El accidente de Chernóbil en 1986 dejó gravemente contaminada una área de unos 150.000 km cuadrados, lo que excluiría Rumania, pero los países nórdicos llegaron a detectar radioactividad.

Con EFE, Reuters y AP